Autorizan que familias vuelvan a 40 casas que no tienen agua ni luz

La Alcaldía de La Paz autorizó que 40 de las 53 casas que se encuentran en la franja azul del deslizamiento San Jorge Kantutani vuelvan a ser habitadas. Esas viviendas, que se hallan en la parte alta del sector, carecen de servicios básicos, por lo que los dueños optan por quedarse en las carpas.

“El sábado nos dieron memorandos para regresar a nuestras casas, pero cuando retornamos no teníamos ni agua ni luz, además no podíamos usar los baños”, dijo Imira C, cuya casa está en la calle 8 de Diciembre, ubicada en la parte alta del deslizamiento. La vecina pidió que se revoque la autorización para quedarse un tiempo más en el campamento de la cancha Fígaro.

La mujer es propietaria de una de las 56 casas de la franja azul del deslizamiento. De esa área los vecinos fueron evacuados por prevención.

El subalcalde de Cotahuma, José Quiroga, dijo ayer que el municipio entregó 40 autorizaciones para que los habitantes vuelvan a las viviendas observadas. “No todos lograron regresar por diferentes razones, continuaremos con los trabajos esta semana. Esperamos que los 40 formalmente notificados vuelvan a sus domicilios. Hasta el fin de semana unas 30 familias tenían previsto retornar”, indicó.

Explicó que en la calle 8 de Diciembre son tres los inmuebles que no tienen servicios básicos. Lo mismo sucede en la parte alta de la zona Inmaculada Concepción. “Falta resolver el cambio de dirección del sistema de alcantarillado sanitario porque las tuberías dan justamente al deslizamiento”, agregó.

Según la autoridad edil, por esa razón se reunió con los vecinos de la parte baja para que “eventualmente” se les permitan una conexión (paso de servidumbre) con el sistema de alcantarillado. Los que sí retornaron a sus casas son los de la zona 14 de Septiembre (desde la avenida Libertad hasta la cancha Fígaro).

Manuel Paco, dueño de una de las casas en la avenida Libertad, no fue a un campamento. “No había carpa para nosotros y por eso nos quedamos en mi casa. Fue complicado vivir estos 10 días sin servicios. Tengo hijas y no podíamos ducharlas ni usar los baños porque era peligroso. Íbamos a un baño público”, relató.

Primitiva Ramos perdió su habitación en el deslizamiento y se fue a vivir a la casa de su hija en la Av. Libertad, donde se restituyó la luz y el agua el fin de semana.

“Me quedo en la tienda de mi hija para olvidarme de la tragedia. Vivimos traumados, estamos con temor y ante cualquier golpe saltamos. No tenemos confianza y por más que nos encontremos en la franja azul no podemos dormir. Ayer (domingo) llovió y teníamos miedo de que ocurra otro deslizamiento”, contó doña Primitiva.

Pagina Siete.

Publicidad