Antiguas tradiciones aún se mantienen

La gastronomía de la Semana Santa corresponde a todas las costumbres culinarias y todos los alimentos permitidos que se consumen durante los días sagrados del catolicismo que suele transcurrir desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, desde el punto de vista litúrgico. Cada país (con alguna representación o grupo católico) suele tener algún conjunto de platos, o preparaciones características de esta fecha que por regla general no suele tener contenido carne roja debido a la abstinencia observada durante este período.

El Viernes Santo, los miembros de la comunidad católica en algunas regiones del país consumen 12 platos que representan a los apóstoles que acompañaron a Jesucristo en la Última Cena, pero además son alimentos que están exentos de carne roja como ingrediente en vista de que se viven días de abstención y no se ingiere carne roja por ser considerada un placer mundano.

Entre los platos que se consumen tradicionalmente este día están: quesohumacha; carbonada; ají de papaliza; papas a la huancaina; sopa de camarones; ají de cochayuyo; ají de arvejas; pesque de quinua; plato paceño; wallake de pejerrey, trucha, mauri o karachi; trucha o pejerrey; y arroz con leche.

Tradicionalmente, muchas familias suelen reunirse en torno a los parientes donde se ponen de acuerdo para cocinar un determinado plato de estas características, pero también estas reuniones se aprovechan para un reencuentro de estos entornos y de esta forma mostrarse la unidad religiosa la que profesan.

“Además de recordar la muerte y resurrección de Jesucristo, como toda familia católica nosotros tenemos la costumbre de reunirnos, no solo para degustar las comidas tradicionales, sino también para que por lo menos una vez al año podamos hacer ver que estamos unidos mediante Dios y de esta forma comer también algunos platos tradicionales de estos días”, indicó Doña Mercedes Aguilar, vecina de la urbe alteña.

Antiguamente en estos días de Semana Santa, existían muchas prohibiciones como patear la pelota, no mirar al cielo y caminar con ropa negra en señal de duelo por la muerte de Jesucristo en la cruz, pero en la actualidad se hace lo contrario muchos jóvenes aprovechan estos días de feriado para salir a jugar fútbol organizando campeonatos barriales o viajes junto a la familia o el grupo de amigos.

El Diario.