Ampliación de frontera agrícola se expandirá a áreas forestales

El Gobierno plantea llegar a 13 millones de hectáreas cultivadas en 2025, sin embargo, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras advertía, en 2012, que las tierras agrícolas disponibles en el país serían de sólo 8,9 millones de hectárea, pero de consumarse la cifra se llegaría a áreas forestales, según sostiene un análisis del investigador del Cedla, Enrique Ormachea .

Asimismo, el investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) señala que las cifras del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras se contraponen a la propuesta gubernamental de ampliar la frontera agrícola 13 millones de hectáreas hasta el 2025.

“El estudio “Compendio Agropecuario 2012” publicado del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, señala que “la superficie total agrícola disponible (es decir la sumatoria de la superficie cultivada, barbecho, descanso y tierras con potencial agrícola) alcanza a 8,9 millones de hectáreas, es decir, sólo el 8,1 % de la totalidad del territorio nacional”, señala Ormachea.

Ormachea –con base en el estudio del MDRyT– señala también que si a estas 8,9 millones de hectáreas se restan las tierras que ya están siendo cultivadas y aquellas en barbecho o descanso, las tierras con potencial agrícola se reducen a la mitad, es decir, a 4,5 millones de hectáreas.

El investigador resalta que, en la medida en que la política gubernamental acordada con los agroindustriales estaría destinada a la producción de biocombustibles, es decir, a potenciar los cultivos de caña de azúcar y soya, las tierras con potencial agrícola en Santa Cruz, Beni y Pando, alcanzan a solo 2 millones de hectáreas.

“Como se puede inferir, una ampliación de la frontera agrícola a 13 millones de hectáreas supone sobrepasar ampliamente estos límites, por lo que el incremento de la frontera agrícola se expandirá a áreas de clara vocación forestal del uso del suelo, que incluyen los territorios indígenas, seguramente con resultados productivos de muy corto plazo, pero no sustentables a futuro; lo que ocurre hoy en la Chiquitania expresa esta obsesión gubernamental”, concluye el estudioso.

¿Y la productividad de la tierra?

Ormachea señala que Bolivia se sitúa entre los países con los menores rendimientos agrícolas de la región y con distancias abismales en relación a la productividad alcanzada por los países desarrollados.

“Entre 2005/2006 y 2016/2017, es decir durante el “proceso de cambio”, los rendimientos promedio anuales totales apenas han sufrido un muy ligero incremento de 4,76 toneladas métricas por hectárea a 4,96, y si se toma en cuenta la propuesta gubernamental de lograr 13 millones de hectáreas para producir 45 millones de toneladas métricas hacia 2025, se alcanzaría sólo a 3,46 TM/ha.

El Diario.

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