Algunas adolescentes no reciben orientación

Una adolescente de 16 años quien estaba con su hija de un año de edad en brazos, reconoce que los jóvenes suelen huir de sus responsabilidades, sobre todo cuando existe demasiado control de sus progenitores, para involucrarse en relaciones sentimentales que después concluyen con embarazos no deseados.

María es el nombre convencional de la menor de edad, quien a sus 13 años no solo enfrentó la ausencia paterna, sino a la vez vio cómo su madre quien tienen dos separaciones tuvo que trabajar de cocinera gran parte del tiempo, para poder lograr mantener a sus seis hijos, ese tiempo dedicado al trabajo por parte de su madre, fue inadecuadamente aprovechado por parte la adolescente quien estaba siendo abordada por un hombre de 23 años.

“Mi mamá se dedicaba a la pensión casi todo el día, mientras este hombre era quien buscaba siempre comunicarse con migo, me regalaba algunos objetos, me decía que quería que yo esté con él, todo eso yo no le contaba a mi mamá, tenía miedo de que ella me pegue, es por eso que cuando le dije que estaba embarazada de este hombre mi mamá me botó de la casa, no sabía qué hacer y gracias a mi hermana mayor es que pude tener dónde estar y ahora le ayudo a ella en el comercio para poder tener algún dinero, mientras el hombre ha desaparecido por completo y lo malo es que me enteré que él había tenido su esposa, que se ha casado y tienen su hijo”, detalló.

Son las menores de edad, adolescentes quienes no solo desconocen las normas legales que las protegen, sino también la familia abstraída con sus problemas cotidianos con el tiempo solo busca hacer reconocer al menor de edad y solicitar pensiones, cuando en muchos de estos casos de acuerdo a la abogada Lorena Chávez, se llega a vulnerar una serie de derechos, desde el delito de acoso sexual por parte del hombre mayor de edad a una menor, estupro, vulneración al derecho a afiliación del menor y asistencia familiar.

En mucho de los casos, las madres de hijas menores que están en edad o proceso de enamoramiento, por lo general no conversan de sus problemas, de sus anhelos y angustias y terminan abandonando el colegio y enfrentando problemas mayores como el hacerse responsables solas de la manutención de sus hijos, sin el apoyo de sus parejas, fuera de la frustración que ellas deban enfrentar al no poder concluir sus estudios o lograr una profesión o un trabajo remunerado, mientras que los hombres responsables de los embarazos en menores o adolescentes huyen de sus responsabilidades en complicidad de sus familias o utilizan la violencia como instrumento de escarmiento para que las madres de sus hijos se alejen sin demandar responsabilidad alguna, indicó la abogada.

María tuvo la suerte de contar con una hermana mayor quien le ayuda y le pidió que no se fuera a Cochabamba sin rumbo, sin futuro, mientras ellas recuerda que su “ilusión de tener pareja, enamorado a los 13 años, jamás pensó que le causaría problemas en su vida y que ese acoso que recibía de un hombre de 23 y la esperanza de que se haga responsable de su hijo, terminó en que el hombre desaparezca de su población y del departamento”, recordó.

La menor junto con su hermana incluso buscó al padre de su hija en la casa de los padres del hombre y ellos asumiendo complicidad con los delitos indicaban, “para que vienes, yo no sé dónde estará mi hijo, para que tú le aceptas, tú sabrás, me dijo”, relató la menor.

María a sus 16 años con un hijo, asume sola el ser madre de familia y analiza la posibilidad de iniciar una demanda penal, en contra del hombre quien cambió de dirección, número de celular, abandonando sus responsabilidades las cuales deben ser apoyadas por su mamá de la menor, mientras María quiere ser profesora. En tanto la abogada Chávez recomienda a las madres de familia a estar siempre en comunicación con sus hijas y prevenir los embarazados en adolescentes.

El Diario.