500 paceños vuelven a escuchar gracias a audífonos gratuitos

14

Después de tres años de perder su facultad de audición, Gregorio, de 79 años, volvió ayer a escuchar. “He vuelto a la vida”, dijo al percibir nuevamente los sonidos mientras le caían lágrimas de emoción.

“Estoy muy feliz. Ahora escucho otra vez. Escucho a estas personas y a mi hija. Aunque hay un poco de ruido, pero supongo que me adaptaré”, dijo don Gregorio luego de recibir gratuitamente un par de audífonos de voluntarios de Rotary Bolivia y la Fundación Starkey de Estados Unidos, en predios de la Universidad Católica Boliviana (UCB).

Como él, 500 personas de distintas edades, aunque con predominancia de niños y adultos mayores, recibieron desde las 7:00 hasta las 19:00 los audífonos de forma gratuita, como parte de la campaña denominada “Para que La Paz Pueda Oír”.

Esta es la primera versión de la actividad que se realiza en La Paz, aseguró el gobernador del Distrito 4690 de Rotary, Marco Salinas, aunque resaltó que es la cuarta versión en Bolivia.

Según Salinas, la campaña se inició en septiembre de 2019. “En ese entonces se lanzó una actividad con los 10 clubes de La Paz, El Alto y Coroico para que la gente que tenía problemas de audición se acerque a los clubes y reciba una valoración”, indicó.

“En esa actividad se hicieron revisar 1.600 personas, a quienes se les practicó un trabajo de audiometría para identificar el problema y si pueden recuperar la audición con audífonos. De ellas, 500 fueron seleccionadas para que hoy (ayer) reciban ese equipo, que les ayude a reinsertarse a la sociedad”, destacó.

Los que no lograron ingresar a esta primera lista ya están anotados para la siguiente actividad, que se prevé se realice en octubre de este año.

Sin embargo, los seleccionados recibieron ayer sus audífonos, por eso muchos llegaron a la UCB desde las seis de la mañana, para ser los primeros en contar con el aparato.

Nicolás Salles, de la Fundación Starkey, habla con una beneficiaria.
Foto:Freddy Barragan /Página siete

Pero para ello, según el encargado de la Fundación Starkey en Bolivia, Nicolás Salles, ellos debían pasar al menos por seis puntos. En la primera estación, el paciente recibió información sobre lo que haría en el día, por lo que les solicitó paciencia. En la segunda estación se los registrará y se llenará una ficha personal para registrar sus teléfonos

En la tercera estación la persona pasará al sector médico para evaluar si requiere o no limpieza de los oídos. En la cuarta se pasa a la estación de adaptación de moldes. “El conducto auditivo es único, pero la fundación desarrolló ocho moldes genéricos adaptables al 90% de la población”, dijo Salles.

En la quinta estación, los pacientes pasan al área donde se adapta el audífono. “Es el área más especial, porque es donde se expresan emociones, ya que es el ambiente donde escuchan”, añadió Salinas.

“Hola Franklin, me escuchas”, preguntaba Irene Ramírez, a un metro de distancia de donde el joven estaba sentado, en tanto otra joven detrás de él le consultaba ¿cuántos años tienes? y él respondió 17. Después de esa evaluación y calibrar sus audífonos, el joven se fue recibiendo una medalla y dando gracias a las voluntarias.

“Ya voy a aprender mejor. Me sentía aislado en el colegio, pero ahora seré igual que mis compañeros”, dijo el adolescente.

En esa sala habían al menos 15 voluntarios que hacían la misma labor. Mientras otro grupo de personas esperaban su turno.

El papá de Valentina Zambrana relató que su hija de 13 años nació con hipoacusia (pérdida de audición), pero gracias a los audífonos ahora volverá a escuchar los sonidos. ¿Dónde está Nerón? le consultaron, “en casa”, contestó ella emocionada.

En la sala, la alegría de las personas era contagiante. Don Juan Quispe, quien llegó de Coroico, junto a su mamá Isabel, no dejaba de sonreír. “Ahora mi mamá escucha, antes ella se aislaba porque no nos entendía y sufría mucho por esa situación. Su sufrimiento era peor cuando asistía a la Iglesia -porque es cristiana- pero lamentablemente no podía escuchar al pastor. Ahora lo hará”, dijo muy contento.
Una voluntaria coloca el audífono a un niño para que vuelva a escuchar.
Foto:Freddy Barragan /Página siete

Salles aseguró que después de la entrega del aparato, las personas deben pasar a la sexta estación para aprender a usarlo.

Además, se les enseña a cambiar sus pilas y se les dota de ese material por lo menos para seis meses. “Les haremos seguimiento para reemplazar pilas, reponer el audífono si lo pierden”, subrayó el responsable.

Pagina Siete.

También podría gustarte
Abrir chat
Powered by