Las piscinas de lixiviados que reventaron no formaban parte del diseño original del relleno de Alpacoma

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Las piscinas de lixiviados número 8 y 9 del relleno sanitario de Alpacoma, que reventaron la noche del lunes, no estaban contempladas en el diseño original de este recinto, afirmó la viceministra de Medio Ambiente, Cinthya Silva.

«No existe un documento técnico o un proyecto de evaluación ambiental sobre estos estanques (o) estas celdas», señaló la autoridad a Cambio.

Informó que tres piletas, la 7, 8 y 9, fueron construidas el 26 de abril, luego del deslizamiento del 15 de enero, cuando 200.000 toneladas de basura se esparcieron por la pendiente. Dijo que también se habilitaron las celdas 14 y 15, la última donde actualmente se deja la basura que produce la ciudad de La Paz.

Todas estas obras no cuentan con autorización, pues no figuran en el manifiesto ambiental con el que se obtuvo la licencia en 2010 para el relleno de Alpacoma y que tuvo vigencia hasta 2017.

Respecto a las causas del nuevo desastre, Silva señaló que se produjo por «el derrumbe de su muro de contención» y porque estaba al 100% de su capacidad.

Añadió que este deslizamiento «tiene que ver con un diseño técnico poco eficiente y profesional», lo cual es responsabilidad de la Alcaldía de La Paz y de la empresa operadora del vertedero Tersa S. A.

La viceministra de Agua y Saneamiento, Julia Collado, agregó que la pileta 9, que fue la más afectada, perdió el 80 por ciento de los líquidos que almacenaba, que se estima en 6.000 metros cúbicos o 6 millones de litros. Ese porcentaje de lixiviados bajó por la pendiente y llegó hasta el río Alpacoma.

El comunario Mauricio Roque, le dijo a Cambio que en la noche del lunes gran cantidad de «agua negra» llegó hasta el río Achocalla, en la confluencia con el río Alpacoma, donde él lava arena.

Sin embargo, Silva aseguró que esos líquidos no llegaron hasta ese afluente por los diques construidos por la Alcaldía, con motivo del deslizamiento del 15 de enero. Pero las aguas del Alpacoma sí están llegando hasta el río Achocalla, como señaló Roque, y como se puede ver al recorrer esa confluencia.

La autoridad ambiental advirtió, sin embargo, que si aumentase el caudal del río Alpacoma, por ejemplo por las lluvias, sí se producirá una contaminación de las aguas del Achocalla y del Choqueyapu, que llegan hasta los sembradíos de Río Abajo.

La viceministra Collado descartó que se haya producido un «desajuste» como dijo al alcalde Luis Revilla, sino ratificó que hubo un deslizamiento del talud que sostenía las piletas.

Este desmoronamiento es el tercero que afecta al relleno de Alpacoma desde 2017. El de mayor magnitud se produjo el 15 de enero, y derivó en el derrame de 200.000 toneladas de basura en descomposición y el vertido de 10.000 metros cúbicos de lixiviados.

gr/jrc/clm CAMBIO