“Una parte de la responsabilidad es del TSE y la otra de la ciudadanía”

El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, sostuvo que una parte de la responsabilidad, respecto a las medidas para precautelar la salud en las elecciones del 6 de septiembre, la asume el organismo que dirige y la otra le corresponde a la ciudadanía.

En entrevista con Página Siete, la autoridad explicó detalles sobre la organización de los comicios, previstos para el 6 de septiembre, que se cumplirán con la Covid-19 como telón de fondo.

Y es que, por primera vez, en la historia democrática de Bolivia los electores deberán acudir a las urnas en un contexto de pandemia, con la obligación de emitir su sufragio en una “elección decisiva” para el futuro del país, y a la vez con el objetivo de evitar el riesgo de contagio.

Romero aseguró que el TSE trabaja en estrictos protocolos de seguridad sanitaria para las distintas etapas del proceso electoral. “Los protocolos se realizan con el asesoramiento de expertos en la materia y también se presta atención a la experiencia de los países que enfrentan el mismo desafío que Bolivia”.

¿Qué medidas de seguridad habrá para la capacitación de jurados y para evitar que se contagien con la Covid-19?

El Tribunal Supremo Electoral da la prioridad que corresponde a la salud y comprende el dolor de las familias golpeadas por el coronavirus y las acompaña solidariamente. Por ello, elabora con seriedad los protocolos de seguridad sanitaria para las distintas etapas del proceso electoral. El de la jornada de votación concentra expectativa, pero también se preparan otros para el manejo del material electoral, desde que se recibe en el TSE hasta su envío a los tribunales departamentales y los recintos de votación, así como para la capacitación de jurados.

Se ha cambiado la modalidad de capacitaciones con centenares de personas a esquemas más reducidos, con un máximo de 12 personas, y con medidas prácticas como la desinfección del material. Asimismo, se dispondrán de mecanismos de capacitación en línea y a través de programas en televisión y radio.

Los protocolos se realizan con el asesoramiento de expertos en la materia y también se presta atención a la experiencia de los países que enfrentan el mismo desafío que Bolivia: organizar elecciones durante la pandemia del coronavirus.

Si alguien no quiere ser jurado por el riesgo de contagio, ¿qué se prevé para que no ejerza ese rol?

El marco normativo permite encarar el reto de la pandemia. La labor del jurado electoral es a la vez obligatoria y fundamental. Quien desempeña ese papel es el primer garante de la transparencia y la seguridad del proceso electoral: se ocupa de que los votos de su barrio o comunidad se cuenten limpiamente y llena el principal documento de una elección: el acta de cómputo.

La disposición general es la obligatoriedad. Empero, la ley prevé excepciones, como una enfermedad probada y certificada o el estado de gravidez.

¿Se habilitará una modalidad especial para que los contagiados con Covid-19, entre ellos las personas que tienen alguna enfermedad de base no puedan asistir a votar esa jornada?

En cualquier proceso electoral, un cierto número de personas no pueden sufragar porque se encuentran enfermas u hospitalizadas -al igual que otras no pueden votar porque ese día se hallan de viaje o lejos de su lugar habitual de residencia-. En este caso, como en el anterior, aunque el principio general es la obligatoriedad de la participación, existen causales por las cuales una persona queda eximida. Ciertamente, la enfermedad constituye un caso de fuerza mayor comprobable.

Lamentablemente, una persona que no acude al recinto de votación no puede sufragar. No existe ninguna disposición que permita crear mecanismos distintos de emisión del voto.

¿Qué materiales adicionales se incluirán en la maleta electoral para bajar el riesgo de contagio?

Los protocolos de seguridad sanitaria tienen dos dimensiones fundamentales. La primera es el énfasis en el distanciamiento social, lo que incluye, por ejemplo, el aumento de los recintos de votación para disminuir las aglomeraciones, características sobre todo de las capitales y las principales ciudades intermedias. En ese mismo sentido, se insistirá en la importancia de que en las filas se preserve la distancia entre votantes.
La segunda son materiales específicos de protección, enviados en las maletas electorales entregadas a cada mesa. Ellas incluirán material, como barbijos o alcohol en gel.

Las medidas para precautelar la salud se definen de manera coordinada con expertos y especialistas. En este punto, es clave señalar que una parte de la responsabilidad la asume el organismo electoral con los protocolos y los materiales.

La otra le corresponde a la ciudadanía, que debe actuar con responsabilidad y cumplir las recomendaciones que emita el TSE y mantener el día de la votación las consignas que ya son de conocimiento público: llevar su barbijo, mantener distancia, permanecer en el recinto el tiempo estrictamente necesario, etc. Cada ciudadano, al cuidarse, protege a los otros. El éxito cívico y sanitario de la elección será un inmenso logro colectivo, fruto del comportamiento serio y responsable de todos los actores.

¿Existe alguna modificación en el calendario electoral?

La reanudación de las actividades del calendario electoral está prevista para el 23 de julio, para recorrer los casi 45 días que nos separan de la elección. Sin embargo, en un ánimo de precautelar derechos y garantías ciudadanas, ciertas actividades comenzarán a ejecutarse en los días previos a esa fecha. En términos generales, el calendario constituye únicamente la continuación de las actividades ya contempladas que quedaron interrumpidas cuando el TSE suspendió el calendario por la aprobación de la cuarentena.

Para precisar, ¿el TSE cuánto necesita de presupuesto adicional para llevar adelante los comicios con medidas de seguridad sanitaria?

La postergación de la elección y los desafíos del coronavirus requieren inevitablemente un presupuesto adicional. El TSE ha recomendado que el fondo para el Fortalecimiento Público que se destina a los partidos para la contratación de propaganda en medios de comunicación sea consolidado en el presupuesto del Órgano Electoral para las tareas de protección de la salud.

En este punto, hay que destacar la importancia de un nuevo acuerdo que promovió el TSE y para el cual las organizaciones políticas demostraron desprendimiento y aceptaron el sacrificio. La sociedad debe reconocer ese gesto. Es una decisión con carácter extraordinario, porque atravesamos tiempos extraordinarios.

A esos recursos habría que añadirle 14 millones adicionales y con ello el TSE contaría con los recursos necesarios para llevar adelante un proceso electoral con satisfactorias medidas de protección de la salud.

¿Cómo se desarrollará la campaña? ¿Será principalmente a través de las redes sociales?, ¿el TSE aprobará algún marco regulatorio para el proselitismo en ese espacio?

La campaña electoral tendrá, sin duda, características novedosas, como ha sucedido en los otros países que desarrollan procesos electorales en esta época. Las oportunidades para un proselitismo de contacto directo con las personas quedarán muy reducidas, lo que reforzará la importancia de las redes sociales y de los medios masivos de comunicación para plantear los temas prioritarios. Los principios para las campañas y la difusión de propaganda ya están fijados, tanto en las leyes como en los reglamentos del TSE.

Les corresponderá a los partidos adaptarse a las previsiones generales que señalen las autoridades de salud de los distintos niveles de gobierno sobre el tipo de actividades permitidas, limitadas, restringidas o prohibidas. Esas reglas evolucionan en plazos cortos y también varían según las regiones.

¿Cómo se afrontará el voto en el exterior, en especial en Brasil, Argentina, Chile, España y Estados Unidos, tomando en cuenta la crisis sanitaria por la que atraviesan esos países por la pandemia?

El compromiso del TSE es organizar la elección en los 31 países donde está prevista la votación y se harán las gestiones junto con la Cancillería para recabar las autorizaciones correspondientes.

Corresponderá, por supuesto, adaptarse a las eventuales limitaciones o restricciones que impongan los países para la jornada de votación. Las dificultades mayores se presentarán en los países donde hay más compatriotas registrados, porque en ellos la jornada supone una mayor movilización de personas. En cambio, habrá más facilidad en las naciones donde el número de inscritos es bajo, pues normalmente la actividad se efectúa en los locales diplomáticos de Bolivia.

¿Vendrán misiones internacionales de observación para los comicios? ¿Cuáles serán?

El TSE mantiene extendidas las invitaciones a las tres misiones de observación más grandes: la OEA, la Unión Europea y la asociación de los organismos electorales de América (Uniore). A ellas se suman la del Centro Carter y otras con un número más reducido de integrantes. Existe plena predisposición de esas instituciones de acompañar el proceso electoral boliviano.

En este momento resulta difícil conocer con exactitud las características del despliegue que tendrá cada una de estas misiones. Depende de factores que están fuera del control tanto del órgano electoral como de esas instituciones, en especial el estado de las conexiones aéreas internacionales o las disposiciones de salud tanto en Bolivia como en los países de donde provengan los observadores.

¿Se flexibilizará el tema de la difusión de encuestas?

La difusión de encuestas está autorizada desde el viernes 26 de junio, es decir desde el día siguiente de la publicación del calendario electoral.

Hubo muchas críticas respecto a su comparación de que ir a votar será similar a ir a un banco, donde hay mucha aglomeración de gente ¿Por qué hizo esa comparación?

El sentido profundo de la analogía es recordar y subrayar que, más allá de sus singularidades, el proceso electoral se inscribe en una dinámica y continuidad de las actividades que ya desarrollamos. Para el país y para el TSE, se trata de un proceso de alta complejidad y sofisticación, más todavía en estas características; implica un despliegue significativo de esfuerzos y recursos.

En cambio, para el ciudadano, la asistencia a votar se asemejará a un acto de las rutinas que ya cumple en el día a día, ya sea para asistir al trabajo, realizar un trámite bancario o comprar en un supermercado. Irá a su centro de votación caminando, como en cualquier elección previa.

Probablemente tendrá que realizar una fila, guardando la debida distancia social. Cuando esté delante de su mesa, el proceso será ágil: entrega el carné, recibe una papeleta, la marca y la deposita en el ánfora, firma en constancia y se retira del recinto. Como se observa, la participación en la elección constituye una suma de actos sencillos, similares a los que ya efectuamos en muchos ambientes y actividades. Y, a la vez, la suma de todos estos votos representa la consolidación de una elección decisiva para el futuro de Bolivia y el zócalo de una democracia firme, legítima y de convivencia pacífica.

Pagina Siete

Los comentarios están cerrados.