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Autopsia criminal: 65 feminicidios en lo que va del año fueron crueles y con saña

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Asesinadas hasta con 25 puñaladas, descuartizadas, decapitadas y carbonizadas, los crímenes contra las mujeres en Bolivia son cada vez más crueles y con saña. En el primer semestre de este año, se registraron 65 feminicidios en Bolivia. En estos asesinatos, los autores utilizaron desde cuchillos hasta dinamita para quitar la vida a las víctimas.

Página Siete elaboró un registro de los casos, basado en los reportes policiales y judiciales, además de testimonios de los familiares de las víctimas y monitoreo.

De acuerdo con estos datos, 65 feminicidios enlutaron el país en los primeros seis meses de 2019. El más reciente ocurrió en Santa Cruz, donde Marcos Saldías Castro, de 36 años, sacó el arma de fuego y delante de su hija disparó dos veces contra Ericka Yeni G. Y., de 28 años. La víctima dejó dos niños en la orfandad.

La cifra, que coincide con los datos de la Fiscalía y la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), superó el reporte de los primeros seis meses del año pasado (que eran 61). Hasta el primer semestre del año, los meses en los que se registraron más feminicidios fueron enero, febrero, mayo y junio.

La Paz lidera el número de casos con 22. Le sigue Cochabamba (14), Santa Cruz (nueve), Oruro (seis), Beni (cuatro), Tarija (cuatro), Potosí (tres), Pando (dos) y Chuquisaca (uno).

Los crímenes contra las mujeres son cada vez más crueles, según activistas y autoridades policiales. De acuerdo con el registro elaborado por este medio, ataques con cuchillos y asfixia mecánica son las agresiones más recurrentes contra las víctimas para causar su muerte.

De los 65 feminicidios, 19 mujeres fueron asesinadas por asfixia mecánica, 28 perdieron la vida por ataques con cuchillos, 12 fueron asesinadas a golpes. En tres casos, los agresores utilizaron armas de fuego, uno mató a su esposa con dinamita y dos prendieron fuego a las víctimas.

Gilka Choque fue asesinada y descuartizada por su pareja. Los restos de la víctima fueron encontrados en una bolsa de yute dentro de una casa de la ciudad de Oruro. Ella tenía tan sólo 30 años, estudiaba y cumplía el papel de mamá para sus hermanos. Días después del crimen, su verdugo se quitó la vida, su cadáver fue encontrado al lado de una bolsa de veneno para ratas.

Como en una escena de un cuento de terror, en Potosí por ejemplo, el 27 de mayo, Reynaldo Tito, de 30 años, voló en pedazos a su esposa de 26 años con una explosión de dinamita.

A principios de mes, en Colquiri, una anciana de 85 años fue quemada viva al interior de su vivienda, de este caso sólo se sabe la edad de la mujer, nada más.

En Tiquipaya también se registró el caso de una mujer de 85 años. Ella fue encontrada por una niña de 11 años que le llevaba el desayuno. A un principio se creía que la causa fue el robo de un dinero que la mujer tenía guardado, pero quienes la mataron usaron un objeto cortante para desgarrarle los genitales, murió desangrada. Sucedió en mayo de este año.

Salomé Quispe fue encontrada el 2 de enero, en Alto Llojeta. Tenía sólo 26 años. Las investigaciones determinaron que la joven fue asfixiada y después arrojada desde un cerro. El novio huyó.

El 18 de mayo desapareció Rigoberta Barrios y casi un mes después se descubrió que fue asesinada. La historia refiere que un policía, en complicidad con su camarada, asesinó a su expareja para no pagarle pensiones por su hija, de 11 meses de nacida. Él armó una coartada para acusar del crimen al exmarido de la víctima. El cadáver de la mujer fue hallado dentro de un turril cerrado con cemento y enterrado en una vivienda del barrio Guaracachi.

Este registro también revela que las víctimas más jóvenes tenían 16 años. Por ejemplo, en el municipio de El Villar (Chuquisaca) la adolescente Zulma Aguirre y su bebé fueron asesinados por su pareja dos horas después del parto.

Los victimarios también son más jóvenes, desde los 16 años. Uno de ellos mató a Abigail con un cuchillo, martillo y piedras, hasta dejarla irreconocible.

Punto de vista
pATRICIA FLORES Periodista y feminista

“Son producto de historias largas de violencia”

Los datos consignados en instancias judiciales y amplificados por la prensa evidencian esos dramáticos hallazgos. Si comparamos los hechos con los que ocurrieron hace 10 años es incalificable el ascenso de los niveles de crueldad de los feminicidios. Una se pregunta hasta qué grado de crueldad puede llegar el odio extremo hacia las mujeres .

La crueldad y el sadismo de los feminicidios son producto de historias largas de violencia. Sadismo, crueldad extrema, tortura e inhumanidad que seguro estuvieron presentes desde el noviazgo como una patología escondida.

pagina Siete.

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