Estado boliviano enfrenta juicio por vulnerar derechos de Brisa

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La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), escucha, desde ayer hasta hoy, el caso de Brisa de Angulo Losada, joven que fue violada y torturada repetidamente por un familiar adulto en 2002, en Cochabamba. Cuando buscó justicia y el apoyo del Estado boliviano, pero no fue escuchada.

La abogada Jinky Irusta, que patrocina a Brisa, informó a EL DIARIO que para hoy se prevé la declaración de peritos; ayer declararon la víctima, su mamá y expertos en el tema. Aclaró que su patrocinada no busca castigar a Bolivia, ni reparaciones monetarias, sino que el Estado desarrolle un plan de acción nacional para abordar la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes.

“Brisa no está buscando un resarcimiento económico sino que el Estado boliviano modifique varios aspectos respecto a la protección integral a las víctimas de violencia sexual, que se modifiquen los aspectos de la prescripción, que se modifique la ley penal respecto al delito de estupro y se trabaje en prevención”, dijo.

20 AÑOS DE HORROR

En su declaración ante el tribunal de la Corte IDH, Brisa dijo ayer que: “han sido 20 años de horrores, dolor e incontables lágrimas. (…) Estoy aquí porque fui devastada por la violencia sexual, pero fui destruida aún más fuerte por las acciones del Gobierno”.

“Represento a miles de niños que están sufriendo, que nunca conocerán sus nombres o verán sus caras. No estoy pidiendo que se castigue a Bolivia, no estoy buscando que se avergüence a Bolivia, ni siquiera estoy pidiendo dinero para mí. No quiero un centavo de Bolivia, estoy pidiendo un cambio para asegurar que los niños sean protegidos de la violencia sexual, y que tengan acceso a la curación y justicia”, continuó.

Datos de la Fundación Voces Libres, refiere que en Bolivia, una de cada tres niñas y uno de cada cuatro niños experimentan violencia sexual, antes de los 18 años.

Cuestionada sobre las razones por las que no denunció antes, explicó que ni siquiera sabía que lo que le pasaba era un ilícito y que además tenía miedo, ya que sabía de lo que su agresor era capaz.

“No sabía que lo que me estaba pasando era un crimen. Tenía esta noción falsa de que una violación se produce en manos de un extraño en un callejón oscuro. Mis padres no sabían que la violación incestuosa era un crimen, aunque son personas educadas, nunca habíamos escuchado de crímenes de violación incestuosa. Mi agresor, como muchos otros agresores, era muy bueno para mantener el silencio de la víctima. Él era un adulto en mi familia, él era el que debía guiarme, protegerme, se supone que yo debía ver el mundo a través de sus ojos, así que nunca pensé que lo que me hacía, pese a que lo odiaba, era un crimen. Además me llenó de miedo. Aunque no usaba violencia física durante las violaciones, la usaba en otros momentos. Me golpeaba, me tiraba al piso y me pateaba, torturaba a mis animales. Yo sabía de lo que era capaz de hacer si no hacía lo que quería”, relató.

Sus padres finalmente se dieron cuenta porque después de ser una joven activa, involucrada en deportes y música, empezó a encerrarse y desarrollar bulimia. Tras dos intentos de suicidio, fue llevada a consultas médicas en Estados Unidos quienes descubrieron lo que estaba sucediendo.

Brisa relató su primer encuentro con una fiscal, quien la instó a quedarse callada. Primero le dijo que no le creía y que la denunciaría por difamación, y luego, que incluso si las denuncias eran verdaderas, era “cruel” por hacer pasar a su familia por eso.

Describió que su examen médico forense fue una de las peores experiencias de su vida, siendo que cinco hombres le pidieron sacarse los pantalones, sin pasarle una bata. Estaba sin la compañía de su madre y ante la solicitud de que los estudiantes de medicina presentes salieran de la sala, la víctima se enfrentó a sus risas.

“Era una niña, estaba sola, mi mamá estaba afuera, acababa de ser violada y ahora estos hombres me abren las piernas y me empiezan a meter cosas. Y no fue solo una vez, fui tres veces en total”, detalló.

La joven dijo que el hecho cambió todo en su vida. Hasta el día de hoy recibe amenazas contra ella y su familia, el resto de su familia le dio la espalda, aún se despierta con terrores nocturnos y es incapaz de ir al ginecólogo.

La víctima alegó que el Ministerio Público no llevó a cabo una investigación diligente, responsable en cumplimiento a lo establecido en la norma en este caso de abuso, no se encausó debidamente el proceso penal con base en la prueba disponible y habría sido víctima de discriminación por razón de género y edad.

A nombre del Estado, la Procuraduría General del Estado, aseguró en la audiencia que no pone en duda la existencia de la agresión sexual; sin embargo, la denunciante refutó esa aseveración con los documentos que presentó el Estado boliviano a la Corte donde se cuestionaba la existencia de la agresión sexual y se insinuaba que ella era “una persona de vida libre”.

DENUNCIA AL ESTADO

Brisa denunció al Estado de Bolivia por incumplir su deber de prevenir, tipificar y enjuiciar con éxito, y con la debida diligencia, el delito de violación, en conformidad con los estándares jurídicos internacionales, utilizando un enfoque sensible al género y centrado en la víctima, teniendo especial cuidado cuando la víctima sea un niño, niña o adolescente.

Apuntó que es deber del Estado, posicionar, como principal preocupación, el interés superior del niño/a y actuar en consecuencia, incluso en los tribunales de justicia.

Otro deber que incumplió el Estado boliviano es el de facilitar recursos judiciales efectivos para las víctimas de violaciones de derechos humanos, y garantizar que, todos los procedimientos legales en los casos que involucren denuncias de violencia de género contra las mujeres, sean imparciales y justos.

Asimismo dijo que es deber del Estado eliminar la discriminación contra las mujeres, incluida la violencia de género, y garantizar que se haga efectivo el principio de igualdad ante la ley.

UNA OPORTUNIDAD PARA LA REGIÓN

Una nota de prensa de la Fundación Voces Libres refiere que ahora la Corte IDH tiene la oportunidad de establecer precedentes legales para la región, que mejorarían la capacidad de las jóvenes víctimas de violencia sexual para acceder a la justicia.

“Si la Corte falla a favor de Brisa, las decisiones que se tomen en este caso podrían inspirar a cambiar leyes y políticas en toda la región. Pero, además, dejará en claro que los estados son responsables de prevenir la violencia sexual infantil y adolescente. Deben trabajar activamente para hacerle frente a la cultura de la impunidad. Deben proteger los derechos humanos de las víctimas que denuncian casos relacionados con violencia sexual”, se lee en parte de la nota.

Asimismo refiere que se debe eliminar los estatutos de limitaciones por agresión sexual y se debe garantizar que las leyes sobre violación sexual se basen en el consentimiento voluntario (no en pruebas de violencia o intimidación).

“Se deben tipificar los actos sexuales de incesto, entre un adulto y una niña o niño, como un delito en sí mismo. Abordar la cultura de la violación/incesto intrafamiliar”, finaliza la nota.

BRISA DE ANGULO

Brisa De Angulo es abogada, psicóloga infantil, activista y defensora de los derechos humanos. Ha trabajado durante más de 20 años previniendo la violencia sexual infantil y mejorando el acceso a la justicia y la reparación integral de niños, niñas y adolescentes sobrevivientes de violencia sexual. Como sobreviviente de violencia sexual infantil, Brisa utiliza hoy su experiencia y conocimientos para mejorar las condiciones sociales y el acceso a la justicia de las víctimas.

Fundó y es directora ejecutiva de la fundación Una Brisa de Esperanza, que ha operado como el centro más avanzado de Bolivia para niños/as sobrevivientes de violencia sexual desde 2004.

Brisa posee un Doctorado en Jurisprudencia, una Maestría en Psicología Experimental con especialización en Neuropsicología y una Licenciatura de Ciencias en Psicología. Es oradora pública, investigadora y coautora de muchos libros sobre violencia sexual, el impacto neurobiológico del trauma, la recuperación del trauma, los derechos humanos y el desarrollo de la primera infancia.

Brisa también es autora de un estudio emblemático sobre la prevalencia y la dinámica de la violencia sexual en Bolivia.

El Diario.