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Entre alemán, zampoñaris y la madre Immolata, el Ave María perduró por 57 años

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El Colegio Boliviano Alemán Ave María cerrará a fin de esta gestión una tradición educativa de 57 años, en los que se caracterizó por la enseñanza de la lengua alemana, sus zampoñaris y el aporte de la madre Innmolata.

El Ave María está ubicado en la zona de Villa Fátima. hace más de medio siglo ese lugar era conocido como una zona roja, debido a la gran cantidad de “casas de citas” que proliferaban en ella.

El colegio se convirtió en el más grande de la zona y en uno de los más prestigiosos de La Paz y de Bolivia. Los logros de sus alumnos, muchos de ellos convertidos en grandes profesionales, y sus decenas de reconocimientos en todas las áreas (académica, deportiva, artística) son muestra de eso.

El colegio llegó en varias oportunidades al Educa Innova organizado por el Ministerio de Educación en el que expuso con éxito los modelos educativos que se aplican en las aulas.

Alemán, una puerta al mundo

A través del alemán, muchos alumnos lograron becas que les permitieron continuar sus estudios. La maestra de alemán Raiza Rodríguez, explicó que el Ave María es un colegio Pasch, una iniciativa del Gobierno alemán.

“Cada año los chicos hacen el examen oficial y pueden acceder a becas”, contó en 2018 la maestra. En 1984, cuando el colegio graduó a sus primeros bachilleres, tres de ellos se beneficiaron con las becas.

El profesor Miguel Mérida, también exalumno avemariano, contó entonces que el colegio también brinda a sus alumnos clases de ballet, música y otras artes que, junto al deporte, buscan que el estudiante tenga una formación integral.

“El ballet, el coro, los zampoñaris y el deporte son una alternativa para todos los niños en el tiempo que no tienen clases”, declaró.

El ballet, la banda del colegio, los zampoñaris, los coros juvenil e infantil, la escuela de deportes, el Club de Robótica y otras áreas del Ave María cosecharon muchos logros.

En una de las oficinas de la administración del colegio las decenas de trofeos son la muestra. El subdirector Elías Quispe, vecino de Villa Fátima que vio cómo la escuelita se convirtió en un “colegio inmenso”, asegura que este progreso se debe también a los padres de familia, a su participación y colaboración con los maestros.

Es que la obra de las hermanas cistercienses que comenzó con 40 niños en determinado momento llegó albergar hasta más de 4.500 alumnos.

La inolvidable madre Immolata

La emoción embarga a docentes y alumnos cuando se nombra a Immolata Kronpass, la religiosa alemana que dedicó su vida al Ave María. Murió en 2010, cuatro años después de un ataque de apoplejía.

Como todos, el profesor Miguel Mérida recordó a la estricta directora con nostalgia. Cuando regresó al colegio, esta vez como maestro, ella enfermó. Muchas veces la cargó en brazos para ayudarla a movilizarse.

“La infraestructura (del colegio Ave María) se debe a Alemania, la vida adentro es boliviana, elementos científicos, técnicos, culturales de Alemania y de Europa entera pueden y deben servir en la educación y formación de un buen hombre, un buen profesional y ciudadano boliviano”, escribió la religiosa en 1994, en la presentación de una publicación por los 30 años de vida del Ave María.

“Dos pizarrones de tela (uno muy usable)”

El certificado de nacimiento del Colegio Alemán Ave María data del 3 de febrero de 1964. Su madre, la religiosa Eduviges Eckert, de la Orden Cisterciense, anotó los bienes con los que nacía: “Siete mesas grandes a manera de pupitres; cuatro mesas pequeñas a manera de pupitres; seis bancos largos multipersonales; dos mesas para maestras; dos sillas para maestras; dos pizarrones de tela (uno muy usado) (…), un cuadro grande del Sagrado Corazón y una campanilla”.

Estos bienes estaban instalados en piezas que las hermanas de la Orden Cisterciense habían construido en Villa Fátima para implementar una escuelita de tres cursos de primaria: kínder, primero y segundo.

En su primera lista de alumnos figuraban 40 niños, de los cuales 17 abandonaron el colegio en el primer año de su funcionamiento.

“Pero la madre Eduviges era una mujer incansable y se dedicó a construir la escuela”, se lee en las memorias del Ave María de 2004.

En 1970, la religiosa estaba al frente a una escuela con el ciclo básico completo con casi 200 alumnos y una vivienda que servía de internado para niños huérfanos.

Eduviges murió en 1971 y dejó su obra al padre Miguel Rothermel, quien implementó el ciclo intermedio y amplió la infraestructura.

Rothermel fue sucedido por Mechtildis Fischi y ella por Immolata Kronnpas. A la muerte de Immolata (2010) asumió Christine Gruber.

Luego de 57 años de brindar servicio a la sociedad y a los estudiantes paceños, el Colegio Boliviano Alemán Ave María cerrará sus puertas al fin de la gestión 2021.

“La gestión 2022 no se podrá recibir inscripciones en ninguno de los cursos y niveles por el trámite de cierre de la unidad educativa. Sin embargo, la presente gestión se dará continuidad académica hasta la conclusión escolar con la devolución de toda documentación, entrega de libretas escolares y títulos de bachiller para todos nuestros estudiantes”, comunicó la institución.
Fuente; Página Siete

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