PAZ ESTENSSORO PROMULGABA HACE 35 AÑOS EL DECRETO SUPREMO 21060

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“Bolivia se nos muere”, afirmó, frente a las cámaras de televisión, micrófonos radiales y grabadores de los medios escritos, el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro el jueves 29 de agosto de 1985 para dar a conocer la nueva política económica que se pondría en marcha a través del Decreto Supremo 21060, que puso en vigencia el modelo neoliberal en Bolivia.
Paz Estenssoro había sido posesionado, el 6 de agosto de aquel año, para cumplir su cuarto mandato constitucional. Volvía a la jefatura del Estado, casi 21 años después de haber sido derrocado por René Barrientos Ortuño, quien inauguró un ciclo de 18 años de dictaduras militares.
En agosto de 1985, no llegó a comprenderse de inmediato la profundidad de los cambios que se avecinaban. Durante los 33 años anteriores, el país había vivido bajo el esquema del capitalismo de Estado. Instituciones públicas productivas como la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), Empresa Nacional de Fundiciones (ENAF), Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), Empresa Nacional del Arroz (ENA), Corporación Boliviana de Fomento (CBF), Fábrica Nacional de Vidrio Plano (Fanviplan) y muchas otras generaban recursos para el tesoro estatal.
El Estado era el primer empleador del país y financiaba casi todas las actividades nacionales, a través de sus instituciones.
Sin embargo, la gravísima inflación sumada a la crisis política del anterior periodo gubernamental de Hernán Siles Zuazo y la Unidad Democrática Popular (UDP) causaron un descalabro total en el país.
Y Paz Estenssoro, junto a su equipo de colaboradores, entre quienes se contaban a Gonzalo Sánchez de Lozada, Guillermo Bedregal Gutiérrez y otros apostaron por mecanismos neoliberales, que pronto se pondrían en práctica en casi todo el continente.
En primer término, se estableció un “régimen de cambio único, real y flexible del peso boliviano con relación al dólar de los Estados Unidos de Norteamérica”, se creó el bolsín que era responsable de la venta de la divisa estadounidense y fijaba a diario su cotización sobre la base de las ofertas del público; se autorizó a la banca a hacer todas sus operaciones con una cláusula de mantenimiento de valor, mientras que se liberó las tasas de interés pasivas y activas de las instituciones de intermediación financiera; se liberó tanto las importaciones como las exportaciones, salvo en rubros que afecten la salud y la seguridad interna; se aprobó la libre contratación —y despido— de personal en empresas públicas y privadas y se aprobó un beneficio extraordinario de tres sueldos que se adjuntarían a la indemnización de los “relocalizados” o despedidos.
Se unieron al sueldo básico todos los bonos que percibían los trabajadores, mientras que se estableció, a diferencia de lo que ocurría hasta el momento, solo 10 feriados por año: 1 de enero, lunes y martes de Carnaval, Viernes Santo, Corpus Christi, 6 de agosto, 1 de noviembre y 25 de diciembre, además de la efeméride departamental en cada región del país.
Se estableció que la oferta y la demanda determinaría los precios de bienes y servicios en todo el país; se dispuso el libre tránsito y transporte de todo producto, salvo drogas y armas; se descentralizó YPFB en tres empresas, responsables de la exploración y explotación de hidrocarburos en el oriente y el sur del país, además de una comercializadora establecida en Cochabamba; en tanto que la Comibol se dividió en cuatro unidades, dos de las cuales absorbieron a las plantas de fundición de Vinto y Karachipampa; se disolvió la CBF cuyos pasaron las corporaciones regionales de desarrollo, y se disolvió la Empresa Nacional de Transporte Automotor (ENTA).
Se abolió todos los monopolios en las actividades de producción y servicios económicos, salvo aquellos permitidos por leyes expresas.
Aquel decreto supremo lleva las firmas de Paz Estenssoro, además de los ministros Gastón Aráoz Levy, Fernando Barthelemy Martínez, Fernando Valle Quevedo, Roberto Gisbert Bermúdez, Guillermo Bedregal Gutiérrez, Douglas Ascarrunz, Enrique Ipiña Melgar, Néstor Dálenz, Hugo Rodríguez Serrano, Wálter Costas Badani, Sinforoso Cabrera, Mauricio Mamani Pocoata, Orlando Donoso, Carlos Aliaga Ayoroa, Guillermo Riveros Tejada, Reynaldo Peters Arzabe, Fernando Cáceres y Antonio Tovar Piérola.
El primer efecto de esta disposición legal fue el despido de más de 28 mil trabajadores mineros, quienes en su mayoría marcharon al Chapare para colonizarlo, además de que muchas personas quedaron desempleadas en las ciudades, pero se detuvo casi en seco la hiperinflación y en 1987, el peso boliviano se convirtió en boliviano, a razón de un millón por uno. Durante los años anteriores, las transacciones se realizaban en varios millones de pesos bolivianos.
Sin embargo, el propio Paz Estenssoro, a tiempo de lanzar el “paquete” de medidas económicas y sociales, anunció que ese modelo duraría unos 20 años, aunque 14 años después, las movilizaciones sociales que se iniciaron con la Guerra del Agua en abril de 2000 en Cochabamba, cuestionaron la validez de ese modelo.
El siguiente paso de la política económica instituida hace 35 años fue la privatización de empresas estatales, que quedaron reducidas a condición de residuales, aunque durante la gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS) se reactivó las más importantes, como YPFB, la fundición de Vinto o la Comibol que pasó a administrar principalmente los centros mineros de Huanuni y Colquiri, y se creó otras.
La última muestra de oposición a ese modelo, en 1985, fue la Marcha por la Vida y la Dignidad realizada por los trabajadores de Comibol, que fue interceptada ese mismo día por efectivos militares. Fue la última gran actuación del que se consideró desde las primeras décadas del siglo XX como “la vanguardia del proletariado boliviano”.
Además, pronto se puso en práctica la reforma tributaria, que reemplazó el casi medio centenar de impuestos que muy pocos pagaban por una lista más reducida.
Los defensores de ese modelo aseguran que, de esa manera, Bolivia ingresó en la modernidad, aunque el costo social hubiese sido altísimo.

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