Luis Fernando Humérez: de dirigente opositor a polémico líder de fútbol masista

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El pasado 21 de mayo, desde Cochabamba, Luis Fernando Humérez Ortiz arribó a La Paz custodiado por efectivos policiales, con los que viajó por tierra, para presentarse como “testigo clave”, en la compra irregular de 170 respiradores. En cuestión de horas se convirtió en el sexto imputado del caso que fue declarado en reserva.

La gente que lo conoce prefiere no hablar de él. Para algunos es un “timador”, al que recuerdan por un presunto hecho de corrupción cuando era presidente de la Liga Profesional del Fútbol Boliviano (LPFB).

“Sólo se sabe lo que sale en la prensa, era el dirigente de Wilstermann”, señala el asambleísta Freddy Gonzales.

Para otros es un hombre peligroso, “con nexos” con la barra brava del club, del que fue dirigente y con la que impulsó la reelección de Evo Morales.

“Anda con los Gurkas… ellos son los peligrosos”, dice un funcionario edil que prefiere mantener su identidad en reserva.

En la prensa su nombre está relacionado a dos polémicas ocurridas durante su dirigencia en la LPFB los primeros meses de 2015. La primera fue el motivo de su salida al poco tiempo de ser posesionado y tiene que ver con la emisión de un cheque por 17.000 dólares a nombre de Fabol (Futbolistas Agremiados de Bolivia), presuntamente para pagar una deuda de Wilster con dicha institución. El movimiento en las cuentas de la Liga fue realizado -a orden de Humérez- de forma ilegal y sin un registro contable.

El segundo escándalo está ligado al caso de corrupción en la FIFA, que alcanzó al presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Carlos Chávez. Junto a Wálter Zuleta, también implicado en el caso de los respiradores, fueron parte de los dirigentes investigados.

De opositor a las filas de Evo

Pero antes de llegar a la Liga, Humérez fue dirigente vecinal de una OTB y miembro del Comité de Vigilancia de Cercado. Entre 2005 y 2009 fue diputado por Podemos, como suplente de Ninoska Lazarte, quien en 2010 acompañó como primera concejal a Arturo Murillo -entonces, candidato a alcalde de la Llajta-.

En febrero de 2007, después de una sesión para la elección de la directiva de la brigada parlamentaria cochabambina, Humérez -en medio de un escándalo- dejó su partido y pasó a las filas del MAS. Entonces, el senador de Podemos Tito Hoz de Vila explicó que se había acordado con el partido azul la reelección de Iván Canelas como presidente, a cambio de que Claudia Mallón sea elegida vicepresidenta.

Sin embargo, a último momento el MAS puso a Humérez en ese lugar copando así toda la directiva. Desde ese momento el “versátil dirigente” se convirtió en un militante de Evo Morales.

En 2015, año de su incursión en la LPFB, realizó un evento para Evo en el Hotel Cochabamba. Logró la presencia de dirigentes cocaleros, de la COB, la COD, los alcaldes de la región metropolitana, varias sociedades de profesionales y tres clubes de fútbol que se comprometieron a apoyar la campaña por el Sí en el 21F.

Cerró filas en torno a todos los proyectos referidos a los Odesur 2018, como la construcción fallida del estadio “El Batán”.

Pero no fue la única vez en la que mostró su lealtad. Un mes antes de las elecciones del 20 de octubre de 2019, Morales fue proclamado Presidente por la barra brava de Wilstermann. En el palco junto al entonces mandatario, Humérez sellaba un pacto para apoyar la campaña.

“Este año tenemos dos desafíos, ganar el torneo y ganar las elecciones”, señaló desafiante.

Los Gurkas y el asesor de alcaldes

En sus declaraciones por el caso respiradores, Fernando Humérez se presentó como un empresario que pretendía intermediar la compra de los 170 equipos. Dijo que conoció al director jurídico del Ministerio de Salud, Fernando Valenzuela, tres meses antes de la emergencia sanitaria, cuando como “asesor de varios alcaldes” de Cochabamba solicitó al entonces ministro de Salud Aníbal Cruz un encuentro.

“En dicha reunión los alcaldes solicitaron coordinar temas interinstitucionales conmigo, al ser el asesor particular de los alcaldes de Colcapirhua, Cliza, Sacabamba y San Benito, entre otros (…) Cruz me indica que coordine con Valenzuela”, explica en su declaración.

Algunos de los municipios que dice asesorar son regiones con problemas de gobernabilidad. En ellos las acusaciones de corrupción y otros terminan en la suspensión de alcaldes al calor de enfrentamientos violentos. “Estos conflictos se hacen con grupos de choque, con barras que siguen a Humérez y después acaban trabajando en las alcaldías”, dijo una fuente que pidió reserva.

En febrero pasado, concejales del municipio de Vinto denunciaron que los Gurkas eran parte de los grupos del MAS que actuaron en los conflictos poselectorales. Señalaron que bajo las órdenes de la alcaldesa Patricia Arce planearon un autoatentado. La edil negó tal situación y pidió una investigación justa.

Según los concejales denunciantes, en las imágenes de los hechos se identificó a integrantes de la barra brava que estuvieron junto a Humérez en la proclamación de Evo Morales en septiembre de 2019.

En un comunicado, los hinchas señalaron que el exdirigente no tiene liderazgo en la fanaticada y que ciertos grupos actúan a título personal y no en representación de la institución roja.

Pagina Siete

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