Déficit e ingresos bajos son temas en agenda para 2020

0

Preocupa el cierre de empresas y los ingresos cada vez más bajos de las exportaciones.

El cierre de empresas por los altos costos laborales, los ingresos cada vez más bajos por exportaciones, un país donde el gasto del Gobierno crece dejando un hueco financiero y donde la desaceleración económica se hace notoria, entre otros, son puntos que se deben atender en la agenda económica gubernamental para el próximo año.

En términos económicos, las exportaciones de hidrocarburos, principal fuente de ingresos del país, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) bajaron de $us 6.556 millones, en 2014, a $us 3.140 millones, en 2018, esto representa una caída del – 52,1 %.

En este mismo período (2014-2018), las exportaciones bajaron de $us 12.856 millones a $us 8.964 millones, lo que constituye una caída del -30,27 %.

En 2019, las cifras siguen esta tendencia negativa. Hasta agosto de este año, el déficit comercial llegó a $us 722 millones, superior en un 243,81 % al registrado en el mismo periodo de 2019, cuando alcanzó los $us 210 millones.

A estas cifras negativas hay que sumar la deuda fiscal, que arrastra la administración estatal desde 2014, cuando este indicador llegó a $us 1.114 millones.

El año pasado esta deuda, según el Ministerio de Economía y Finanzas, creció a $us 3.233 millones; es decir, un 190,22 % más. Para 2019, el PGE asignó al menos $us 2.153 millones de déficit.

El último informe de la calificadora internacional Fitch Ratings dibuja un panorama negativo para la economía de Bolivia. La organización observa el elevado déficit, –tanto comercial y fiscal– la reducción de las reservas internacionales y la caída de las exportaciones de hidrocarburos, que, hasta junio de 2019, llegó a un 22 %.

Para el economista Jaime Dunn, todos los problemas de la economía son producto del modelo económico introducido por el actual Gobierno, en 2006, “basado en aprovechar los altos precios de las materias primas y gastar en grandes proporciones para estimular la demanda interna”.

En su análisis, Dunn dijo que esta visión nació con una fecha de expiración que venció en 2014, cuando se dio el punto de inflexión en los mercados internacionales y los precios de las materias primas se desplomaron.

“Sin embargo, el plan (del Gobierno) no se ha ajustado a la realidad. Se sigue gastando como si los precios del gas natural, los minerales y los productos del agro estuvieran al doble de hoy”, apuntó el especialista.

Dentro de sus observaciones, Dunn arroja un dato que preocupa. Según el economista, entre 2006 y 2018: el superávit acumulado del Producto Interno Bruto (PIB), fue del 14,5 %, pero el déficit acumulado alcanzó un 33,4 %.

“Es decir, no sólo hemos dado fin con el ahorro producido por la bonanza, sino que hemos gastado más del doble”, matizó.

Wilboor Brun, economista de la Fundación Populi, añade al análisis, que el país carece de políticas a largo plazo. Al igual que Dunn, observó el gasto elevado del nivel central, y el poco incentivo a la inversión privada y menos al capital extranjero. “Seguimos con problemas en la diversificación de producción. No se han profundizado las vías para que la inversión crezca: solo tenemos la presencia de la inversión estatal”, puntualizó el experto.

En esa línea, el especialista sostiene que el país tiene un problema estructural que repercute en una baja producción y escasez de empleo en el sector formal. “En el país, un 70 % del trabajo se genera en el sector informal, la misma cifra de hace 10 años”, dijo.

Estos aspectos, según Brun, generan como consecuencia problemas como bajas rentas, en el caso de las personas jubiladas, o la ausencia de ellas, que los obligan a seguir trabajando.

Según la Asociación de Defensa de Aportantes y Jubilados de la AFP, un 60 % de las personas, que está legalmente en el retiro, todavía trabaja por las bajas rentas que perciben. Además, según la Encuesta Continua de Empleo, dentro de la población económicamente activa, que lleva a 3,5 millones de personas, un 10,1 % tiene arriba de los 60 años. Para el analista, Julio Alvarado, es hora de que se hagan ajustes en la economía y se priorice la inversión pública, en sectores rentables y no en firmas estatales que son deficitarias.

SECTORES HABLAN DE AJUSTES

El sector industrial ve necesario un ajuste en la economía de cara al 2020. De acuerdo con la Cámara Nacional de Industrias (CNI), en los últimos 10 años, el sector industrial manufacturero experimentó un crecimiento promedio del 4,5 %, inferior al de la economía general, que fue del 4,8 %.

Ibo Blazicevic, presidente de la CNI, anticipó que el próximo quinquenio la tendencia de crecimiento del sector es en declive.

El industrial señaló que existe un estancamiento de los precios de los commodities de exportación de Bolivia como el gas (petróleo), soya, oro y zinc que en anteriores semestres registraron un fuerte descenso.