Contra la discriminación y olvido, adultos mayores LGBTI se asocian

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Sin fondos de pensiones, sin jubilación, sin casa, sin acceso a la salud y en el olvido, los adultos mayores del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) se ven obligados, en muchos casos, a volver al clóset. Ante esa situación, personas de la tercera edad y activistas se unieron para fundar una asociación nacional que defienda de forma exclusiva a este sector.

“Las personas adultas mayores del colectivo tienen dificultades para encontrar trabajo digno por la discriminación que han sufrido a lo largo de su vida”, dijo ayer la presidenta de la asociación, Consuelo Torrico.

Según la activista, los adultos mayores LGBTI no reciben atención adecuada en los hospitales públicos, incluso en algunos se niegan a darles un espacio para la internación. “Han perdido su trabajo de forma injustificada o no tienen dónde vivir porque son rechazadas por sus familiares. Tampoco tienen acceso a la justicia”, declaró.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en Bolivia hay 1.064.400 adultos mayores. “Pero, en las estadísticas no figuran los que forman parte del colectivo LGBTI porque muchos prefieren no ser visibles ante el rechazo o la estigmatización. Por eso, la asociación brindará apoyo psicológico y difundirá los derechos del sector”, agregó.

La representante recordó que muchos adultos LGBTI fueron víctimas de las dictaduras. “Nos metían presos, nos satanizaban, crecimos con un estigma. A esta edad seguimos luchando, seguimos siendo activistas y decidimos conformar la asociación para toda Bolivia”, afirmó.

La entidad ayudará a todos sus afiliados. Según Torrico, muchas personas LGBTI de la tercera edad “se volvieron a meter al clóset” para conseguir trabajo y un trato digno, incluso algunos se casaron y tuvieron hijos.

Víctor Hugo Vidangos, padre soltero de dos hijos e integrante de la directiva de la asociación, contó que esta población aún sufre discriminación en sus fuentes laborales. “Debemos ir disfrazados al trabajo (ocultando su verdadera identidad)” relató.

Explicó que las personas LGBTI no cuentan con un trabajo estable, no aportan a los fondos de pensiones y no cuentan con una jubilación. “Estamos sujetos al Bono Dignidad. Necesitamos trabajos estables y deberían tomar en cuenta la capacidad de las personas y no su apariencia física. La misma sociedad nos discrimina, este viejo o esta vieja todavía sigue siendo…”, acotó.

Pamela Valenzuela, activista por los derechos del sector, afirmó que las personas de la tercera edad de este grupo aún sufren problemas para acceder a una atención de salud digna. Indicó que no pueden beneficiarse de la Ley del Adulto Mayor y acceder a los seguros médicos.

“El adulto mayor LGBTI tiene otras dolencias, otros cuadros clínicos. Las mujeres trans hicimos una terapia hormonal y (en el futuro) tendremos consecuencias. Por eso se requieren especialistas para tratar estos temas, pero en los seguros no hay”, lamentó. “Muchas sufren de crisis psicológicas y debemos adecuar todo eso a la población LGBTI”, aseguró.

“Me expulsaron de la universidad”

Desde muy joven, Consuelo Torrico sufrió discriminación por defender los derechos del colectivo. Fue expulsada de la universidad cuando le faltaba sólo un año para conseguir su título como licenciada en la carrera de psicología.

“Salí de mi hogar y evité violencia”

Pamela Valenzuela contó que su lucha contra la discriminación comenzó en su casa. “Por esos años, (mi familia) era completamente cerrada”. Para evitar hechos de violencia, dejó su hogar en Potosí y se trasladó a La Paz.

“Nos apalearon en la marcha”

Víctor Hugo Vidangos recordó que hace 20 años se llevó adelante la primera marcha del orgullo LGBTI y en esa oportunidad los participantes fueron “apaleados”. Hoy se emociona porque en La Paz se congregaron 800 jóvenes para expresarse.

Pagina Siete.