En 2019, García Linera y Quintana iban a convertir El Alto en su sede para que Evo siga en el poder

“Mi posición es: vamos a enfrentar esto, de hecho yo tenía preparado, con el Juan Ramón (Quintana), que íbamos a ir a El Alto (…). No hay plan militar para enfrentar el golpe, sino no vamos a renunciar, no va a pasar el golpe y con la gente en las calles resistiremos. (Le dije a Evo Morales) yo te voy a cuidar en El Alto, yo garantizo tu vida en El Alto, tenemos cómo enfrentar, vamos a resistir, vamos a ganar”, relató el exvicepresidente Álvaro García Linera, sobre su planificación antes de la renuncia de Morales y posterior huida del país, en 2019.

Hace unos días fue publicado el documental “Noviembre rojo”, en el cual el entorno de Morales reveló sus planes para no dejar la administración del Estado en medio de las movilizaciones ciudadanas que pedían la renuncia de exmandatario por el fraude electoral que fue denunciado en el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Lo que plantearon era gobernar desde la ciudad de El Alto, como si fuera la sede de gobierno, y con la ayuda de los sectores sociales hacer de esa urbe un “búnker” para no dejar el mando del Estado.

Este objetivo no pudo llevarse a cabo porque las organizaciones sociales advirtieron que los enfrentamientos iban a derivar en muertes. “Los compañeros le dicen (a Morales) ‘si enfrentamos va a haber muertos, con los militares del otro lado ya es con muertos’”, detalló el exvicepresidente.

Este hecho muestra que otro aspecto para que no gobiernen desde El Alto fue que no tenían a las Fuerzas Armadas y la Policía de su lado para ese objetivo. “¿En qué condiciones podía luchar el pueblo boliviano contra fuerzas militares, policiales y civiles?”, apuntó la expresidenta del Senado Adriana Salvatierra.

Por su parte Morales develó que el gabinete ministerial estaba dividido en quienes tenían posturas radicales y quienes no. “Algunos ministros querían tomar posiciones radicales, algunos tampoco no. Ahí el gabinete estaba un poco dividido”, afirmó.

Otro apoyo con el que contaban para mantener el poder era la llegada de 5.000 mineros a La Paz, que había comprometido el ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi. Sin embargo el dirigente pidió la renuncia del expresidente, mediante una conferencia de prensa,la mañana del 10 de noviembre de 2019.

Luego del repliegue policial del 8 de noviembre de ese año, el exmandatario dio conferencias desde El Alto, acompañado de representantes de organizaciones sociales del Movimiento al Socialismo (MAS). En las ruedas de prensa no se veía acompañado de miembros de sus concejo de ministros.

Plan de retoma

Morales indicó que luego de renunciar el 10 de noviembre había un plan para recuperar la Casa Grande del Pueblo con la de sus sectores sociales. Explicó que estos iban a derrotar fácilmente a los ciudadanos.

“Mis compañeros movilizados para el día lunes podían tomar la Casa Grande del Pueblo. A los civiles fachos golpistas dominaban sin mucho problema, pero policías hubieran metido bala a mis compañeros, militares hubieran metido bala, es golpe del impero”, afirmó.

La noches del 10 de noviembre, grupos del MAS se movilizaron en la ciudad de La Paz y causaron destrozos en el ornato público y privado. Quemaron la casa del exrector de la UMSA Waldo Albarracín y de la periodista Casimira Lema, y los buses de transporte municipal PumaKatari, entre otros.

Fuente: Pagina Siete

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