Muerte por COVID-19 acecha a indigentes; tres dan positivo y un sospechoso agoniza

230

“No hay más que hacer. No hay donde llevarlos”. Así sentencian los profesionales en salud, guardias municipales y policías ante el más leve síntoma de la enfermedad en este grupo que deambula por la ciudad.

La muerte acecha a los indigentes que deambulan por las calles y ya forman parte del grupo que dio positivo a coronavirus COVID-19 en Cochabamba.

Hace unos días, se tomó la prueba a tres de ellos en la Plaza Principal y fueron confirmados con el virus. Ayer, Mateo, una persona de la tercera edad que trabaja como lustrabotas y vive en la calle, fue encontrado agonizando en la plazuela San Antonio con todos los síntomas de la enfermedad. Así lo confirmó el médico del servicio de salud de la Alcaldía, Alberto Colque, quien llegó hasta el lugar para verificar su estado.

Comerciantes, guardias de seguridad y otras personas que viven en situación de calle y son bebedores consuetudinarios auguraron su muerte. Lo vieron enfermo por varios días y sin levantarse del piso, cerca de su única herramienta de trabajo. Le hablaron y trataron de ayudarle, pero estaba inconsciente, no se movía.

“No hay más que hacer”, lamentaron.

Las moscas merodeaban por el lugar al igual que los perros de la calle. Un pequeño agujero en la bolsa plástica que le cubría todo el cuerpo, le permitió respirar.

Poco tiempo después y pese al riesgo, sus compañeros de la indigencia se le acercaron para trasladarlo a un lugar con sombra. Le echaron agua y lograron que haga algunos movimientos.

Los guardias municipales y efectivos policiales decidieron cerrar la calle y fumigar este espacio, mientras esperaban la llegada del personal de salud.

Una ambulancia de la Alcaldía llegó al lugar y el médico le hizo una revisión.

“Está tosiendo, está afónico, deshidratado y tiene dolor en el abdomen. Tiene todos los síntomas del coronavirus, no puede respirar. No podemos hacer más nada”, informó Colque.

Pese a este cuadro médico alarmante y poco alentador, reconoció que la situación se complica porque no hay espacio en los centros médicos, sin embargo, después de varios minutos, se logró su traslado.

Este grupo de personas está consciente de lo que le espera si se contagian, pero quieren pasar sus últimos días de una manera digna.

“¿Por qué no abren refugios para nosotros? Necesitamos un lugar donde comer y pasar la noche. Vemos que muchos están robando por un poco de dinero y no queremos hacer eso, pero debemos pagar el alojamiento y también tenemos hambre. Estamos abandonados”, dijo uno de ellos, conocido como Flaco.

Opinión