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Amanecidas y trabajo duro, las madres que postergan su agasajo por las demás

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“Horas antes del 27 de mayo, toda la noche nos pasamos preparando los arreglos florales”, contó María de Laura, quien es parte de la cuarta generación de floristas del mercado Lanza. Al igual que ella, muchas mamás postergan los festejos y pasan todo el día ofreciendo obsequios y presentes para el resto de las madres.

“Nosotros celebramos el Día de la Madre trabajando. Una noche antes del 27 no dormimos, porque nos llegan las flores exóticas y debemos alistar los arreglos para todos nuestros clientes. Nos quedamos hasta el amanecer”, dijo la florista que tiene el puesto llamado “Ilusión”, en el céntrico mercado.

María contó que comienza a vender los arreglos a las 6:00, la atención de madrugada es una tradición que comenzó con su bisabuela. “Ella tenía su venta de flores en el primer mercado de La Paz, que estaba en Tránsito, pero una riada se lo llevó todo porque para esa época el río no estaba embovedado”, contó.

El mercado de las flores pasó al atrio de la Iglesia La Merced, en la calle Comercio, y después se trasladó a una calle que está detrás de la estación de Bomberos de la avenida Sucre. Se fue luego a la calle Figueroa y casi al final se instaló en el “pasaje de las flores”, en el antiguo mercado Lanza. Con la modernización del centro, el exalcalde Juan Del Granado construyó el nuevo centro de abasto para 1.040 anaqueles. “Aquí se pierden los clientes”, relató Laura.

Otra de sus compañeras de venta, Jhanett Alarcón, dijo que su abuela comenzó la venta de flores. Ahora ella continúa con este oficio con el apoyo de su madre, que se dedica a la elaboración de los arreglos florales rústicos con pétalos deshidratados. Su hijo -además- se encarga de armar los arreglos florales. “Tengo la dicha de pertenecer a una generación del primer mercado de flores de La Paz. Decoraban instituciones importantes, como el Palacio, los ministerios y empresas. Ellas fueron las promotoras”, indicó.

Ella también pasa la noche alistando los arreglos florales para salir a vender hoy, desde las 7:00, pese al intenso frío.

Lucía, de 25 años y con su bebé en la espalda, se animó a tejer “flores eternas” hechas de lana. “Sólo para las fiestas puedo tejer estas flores. Esta idea se me ocurrió viendo internet, aprendí sola a tejer estos adornos y ahora los ofrezco”, dijo la comerciante ambulante.

Su trabajo no es sencillo porque debe estar pendiente de los controles municipales y de otros comerciantes. “No puedo quedarme en un lugar porque me piden que me retire”, contó la madre, en el atrio de la Iglesia de San Francisco. Aseguró que hoy saldrá a las 7:00 en la Max Paredes. “Cada una de las flores me toma más de una hora de trabajo y para esta fecha hice tres docenas. Me quedaré hasta acabarlas y ojalá pueda venderlas”, dijo. Contó que festejará a su mamá el fin de semana.

En la jardinera central de la avenida Mariscal Santa Cruz se instaló una feria temporal que ofrece desde peluches hasta tazas para celebrar a las madres. En este espacio, Lizeth ofrece una variedad de obsequios junto con sus tres hijos de nueve, ocho y un mes de vida.

“Desde hace 10 años vendo en este lugar una variedad de obsequios para el Día de la Madre. También salimos para el Día del Padre, del Estudiante, de la Amistad y del Amor. Ahora, lo que más se llevan son las tazas y chocolates”, contó.

Como todas las madres comerciantes, Lizeth contó que saldrá a vender a las 7:00 en compañía de sus hijos menores.

“Pasaremos el Día de la Madre vendiendo, casi siempre fue así. Mis hijos están conmigo porque tampoco puedo ir a los agasajos del colegio porque son día de venta. No hay cómo festejar porque hay que vender y si no lo hago, no tendré dinero”, aseguró e indicó que este año las ventas se redujeron en comparación con años anteriores.

Lizeth dijo que se quedarán “hasta la medianoche”. “En las mañanas llevan los regalos para las oficinas; al mediodía salen los niños del colegio o las universidades a buscar un obsequio para sus mamás. En la tarde llegan los oficinistas y en la noche siempre hay alguien que se olvidó y compra un obsequio”, relató.
“Horas antes del 27 de mayo no dormimos porque alistamos los arreglos florales para los clientes. Co-menzamos a vender a las 6:00”.
María de Laura, florista
3 docenas de flores hechas de lana fueron elaboradas por Lucía, una joven madre.

Fuente: Pagina Siete

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