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Evo Morales, entre mantener su liderazgo o ser factor de división

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Sin poder fáctico en el gobierno de Luis Arce, aunque hay quienes lo consideran el hombre detrás de la presidencia, Evo Morales trabajó en un proyecto para mantener su liderazgo más allá de las fronteras, mediante el Runasur, que sería como la Unasur de las organizaciones sociales.

Después de su renuncia y huida a México en noviembre de 2019, los poderes de Morales fueron arrebatados en diversos escenarios, entre ellos en su mismo partido. Hubo disidentes, se generaron nuevas corrientes de pensamiento y varios dirigentes expresaron “neutralidad”, algo que repudia el exmandatario.

“En tiempos difíciles, en tiempos de injusticia, algunos dudan, ahora evalúen qué alcaldes, ahora exalcaldes, qué dirigentes, qué exautoridades están firmes con el proceso de cambio y algunos dicen -cuando se presentan problemas como en 2019- yo soy neutral, yo estoy al medio. Quiénes dicen que son neutrales siempre están con el lado opresor del pueblo”, sentenció en un evento en Yamparáez, Chuquisaca.

En el año que acaba, Morales intentó mantener el protagonismo en foros locales e intentó exportar su “revolución” a Perú con la anuencia de Pedro Castillo, se reunió con organizaciones y líderes de izquierda con el objetivo de hacer de ese país un “Estado plurinacional” con la “nacionalización” de los recursos naturales y la implementación de una Asamblea Constituyente.

No obstante, su sueño es más ambicioso. Constituir una “América plurinacional” con los sectores sociales y pueblos indígenas de Bolivia, Argentina, Chile, Perú, Ecuador y otros países que tenga una autonomía geopolítica, pero sus deseos fueron truncados o al menos cuestionados por parlamentarios peruanos y excancilleres del vecino país, quienes advirtieron un plan separatista.

El encuentro del Runasur estaba previsto para el 21 de diciembre en Cusco, Perú, pero el evento fue cancelado supuestamente por la incidencia de la nueva variante del covid-19 aunque los allegados al encuentro admitieron que tuvieron que suspenderlo debido al rechazo a Morales.

Hace dos semanas, su amigo Alberto Fernández celebró 38 años de retorno de la democracia a su país e invitó a líderes de izquierda como Lula Da Silva y Pepe Mújica. No estuvo Evo Morales.

El presidente Luis Arce se fue a Cuba a reunirse con Díaz Canel y otros líderes “progresistas” como Nicolás Maduro en la cumbre del ALBA-TCP, tampoco fue Morales.

¿QUÉ PASÓ?

En Perú, los cercanos a Pedro Castillo, consideran que Evo Morales es un aliado que dispersa en lugar de cohesionar, por lo que es mejor guardar distancias y no complicar aún más al presidente peruano atosigado por la oposición en el Congreso.

En Bolivia, su liderazgo quedó desportillado y permanece atrincherado en el trópico de Cochabamba donde participa en encuentros de las centrales cocaleras, promociones de colegio, campeonatos y alienta su discurso “evista” desde la radio Kawsachun Coca en los espacios dominicales llamado “Evo pueblo, el líder de los humildes”.

Las redes sociales, Twitter y Facebook, también son otras plataformas en las que se mantiene vigente.
En el interior del país participó en lo que va del año en talleres de formación política junto a su exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana o “Ernesto Eterno”, quien es uno de sus mayores admiradores y promotores de su discurso.

En estos eventos, en su mayoría transmitidos por páginas de Facebook, demandó unidad y disciplina a sus partidarios, para eso hizo ajustar el reglamento de su partido, el MAS-IPSP que se resume en respetar el liderazgo de Morales y castigar la libertad de pensamiento.

No obstante, no siempre funcionó así. Para las elecciones subnacionales, la autoridad de Morales quedó en entredicho. Ya no pudo imponer candidaturas para las gobernaciones y alcaldías, como lo hizo cuando era presidente del país, varias regiones hicieron prevalecer sus “decisiones orgánicas” y presentaron a sus candidatos con otras siglas, es el caso de Eva Copa en El Alto o Ana Lucia Reis en Cobija.

La definición de candidaturas le costó peleas campales con silletazos, puñetazos y patadas en el trópico, en Tarija, en Betanzos y en otros lugares. En una de esas trifulcas internas de su partido, una de las sillas paradójicamente de color azul impactó en su cabeza.

Esa fue una constante del partido y en las organizaciones sociales que forman parte del MAS, Evo es un líder más del partido pero ya no tiene el poder absoluto. Así lo definió el senador, Félix Ajpi, el instrumento político no tiene un solo jefe sino tiene decenas de organizaciones y el desafío es generar consensos.

En Sacaca, en el reciente congreso departamental del MAS en Potosí, otra vez llovieron las sillas y patadas en el coliseo de ese municipio después de que Morales impuso a una dirigencia funcional a su liderazgo frente a las determinaciones orgánicas de los sectores que forman parte del MAS.

¿Qué hará Morales para frenar la “insurrección” en sus filas? Desde varias direcciones departamentales apuntan a renovar liderazgos en el partido y en Santa Cruz se fundaron “escuelas de pensamiento” que son del MAS, pero tienen tendencias diferentes, hay quienes siguen la línea de David Choquehuanca. (Brújula Digital)

El Diario.

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