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Gobierno no ve cifras negativas de desaceleración económica

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El período electoral en Bolivia desencadena una etapa economía marcada por la desaceleración que se registra desde 2014. Ahora, las inversiones marchan a ritmo lento y los consumidores cada vez son más cautos a la hora de comprar, coinciden diversos sectores.

Por la agenda política la maquinaria económica marcha a un ritmo prudente hasta no saber qué pasará el próximo 20 de octubre. “En época electoral los bolsillos se vuelven nerviosos”, ironiza Jorge Ávila, gerente general de la Cámara Forestal del Bolivia (CFB), a la hora de definir este periodo que vive el país.

Para Ávila, esta situación es común en época electoral, pero este año su sector lo siente más luego de tener prácticamente congeladas sus inversiones desde hace seis años por el incremento de las importaciones de madera y ciertas normas que frenaron el desarrollo de la actividad forestal.

“Las elecciones siempre generan algunos esquemas de inestabilidad y de preocupación en los empresarios que tratan de esperar al desenlace del proceso electoral, para reactivar sus procesos de inversión. Hoy no es la excepción”, afirmó Ávila.

Esta misma percepción tiene Rolando Kempff, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), aunque aclara que el clima político ha afectado de una manera pequeña las inversiones.

“Siempre un momento electoral genera cautela. La gente está esperando que esto termine el 20 de octubre”, señaló.

No obstante, admitió que el crecimiento será un 12% menor al registrado en 2018. “Calculamos que vamos a tener un crecimiento del 4, o 3,9%, quiere decir que hemos caído con relación al año pasado, pero no de una forma tan grave”, señaló el empresario.

Javier Arze, gerente general de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz) opinó que los periodos electorales siempre inciden en las inversiones de todos los sectores, que se ralentizan esperando el resultado y la conformación del Gobierno.

Con relación a su sector, el ejecutivo explicó que las inversiones privadas son de mayor maduración, y que la mayoría de las obras se ejecutan a lo largo de varios años, por lo que los procesos políticos tienen menor efecto en las inversiones en curso, “pudiendo afectar de una manera más importante a las obras que debían iniciar este año”.

SECTOR INDUSTRIAL

En opinión de Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), consultado sobre si el clima político afecta la inversión, explicó que, a diferencia de Argentina, donde el resultado de las primarias ha influido en la confianza de los inversores, en Bolivia es el conjunto de señales que da el Gobierno central a los inversionistas el que genera un clima de desconfianza.

En esa línea recordó que el informe sobre inversión emitido por Cepal, en el que da cuenta de que la Inversión Extranjera Directa (IED) en Bolivia cayó un 55,7% en 2018 con respecto de 2017, mientras que en Ecuador aumentó un 127%. “El país ocupa el último lugar en crecimiento de la IED en Sudamérica”, dijo.

El industrial sostuvo que la IED es un indicador de la confianza del inversionista internacional en las condiciones económicas, jurídicas y políticas que ofrece un país para hacer negocios. “A mayor inversión, mayor confianza en el país para hacer negocios”, recalcó el empresario.

Jaime Hernández, gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo de Santa Cruz (Anapo) coincide con esta postura. Para él, la economía y la inversión en el sector soyero está en un periodo de estancamiento desde hace cinco años. “Más allá del ambiente electoral o político, no tuvimos crecimiento importante en ese periodo”, dijo.

El ejecutivo precisó que el sector agrícola necesita de mejores condiciones para incrementar la inversión: como el acceso a la biotecnología y la exportación, sin ningún tipo de restricciones. A esto se suma, la consolidación de infraestructura logística con la construcción de Puerto Busch. “Hoy, por el tema político no se limita la inversión en el sector, sino todos los otros factores”, dijo.

PROPUESTAS Y PRECAUCIÓN

Para Javier Bellot, presidente de la Federación de Empresarios de Cochabamba, el periodo electoral hace que la economía ingrese a una fase de ‘prudencia’.

“Hay efectos claro, se disminuye la dinámica y el flujo económico. Eso se empieza a reflejar en distintas actividades, una vez que concluya este proceso en octubre habrá más claridad”, precisó.

Pero más allá de detenerse a analizarla coyuntura, Bellot, hizo notar que ninguno de los candidatos a la presidencia, efectuó una propuesta seria al sector empresarial, limitándose la campaña política, según el empresario, a poner en tela de juicio la moral de los candidatos.

Siguiendo su análisis, explicó que, por ejemplo, pocos candidatos han hablado de qué se va hacer en política tributaria y laboral.

Observo que no se escuchó decir a los partidos los planes para asegurar la logística destinada a impulsar las exportaciones y sustituir importaciones. “De eso, no han planteado nada”, dijo.

GOBIERNO VE CRECIMIENTO

Sin embargo, desde el Ministerio de Planificación del Desarrollo, a través de un comunicado, indicaron a EL DEBER, que el comportamiento de los principales indicadores de la economía no es compatible con la percepción de los empresarios.

Desde esa cartera de Estado indicaron que la base empresarial ha continuado creciendo durante este año y que, de acuerdo a Fundempresa, al primer semestre de 2019 el registro de firmas llegó a 321.000; es decir, 13.000 más que las registradas al primer semestre de 2018. Sin embargo, el 79% son unipersonales (255.000); es decir, que son consultores.

Otro dato que interpela la postura de un enfriamiento de la economía por época electoral, es que el crédito productivo y de construcción aumentaron en $us 337 millones, al primer semestre.

Para esta cartera de Estado, entre el 2018 al presente, la inversión privada se ha dinamizado, “así lo demuestran las inversiones realizadas en biocombustibles, que sobrepasan los $us 80 millones; las de residenciales, que llegaron a alrededor de $us 100 millones; y las referidas a la industria manufacturera, que reportan inversiones por encima de los $us 80 millones”.

Por último, indicaron que, en promedio, entre 2010 y 2018, las inversiones del sector privado representaron el 7,7% del PIB lo cual significa una inversión anual el sector privado de $us 2.500 millones en los sectores de manufactura, agropecuario, construcción, comercio y servicios.

El Diario.

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