La esperanza en San Roque: 46 abuelos vencen al virus y piden que no los olviden

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Los abuelitos del asilo -el mayor tiene 91 años- lucharon contra el coronavirus por un mes; una de las hermanas de la caridad informó que siguieron los tratamientos y recibieron atención médica.

Gregorio, de 89 años, se aferró a la vida y luchó con todas sus fuerzas contra la Covid-19. Luego de 27 días, el abuelo quechuista y “más cascarrabias” del Asilo San Roque de Potosí venció al enemigo invisible que paralizó al mundo: el coronavirus. No fue el único. Sus otros 45 compañeros -el mayor tiene 91 años- también superaron el virus.

“En el tercer día del tratamiento, la ambulancia vino al asilo y se llevó a Gregorio porque sufría por la falta de oxígeno y es uno de los abuelitos mayores. Fue internado en el centro (de Covid) y nadie podía visitarlo. Luego de casi un mes, unos 27 días, fue dado de alta, dio dos pruebas negativas y volvió al hogar”, contó con su acento argentino la hermana Oseas, del hogar para adultos mayores San Roque, que depende de la Iglesia.

El día que Gregorio regresó al hogar fue uno de los momentos más memorables. “La alegría de este abuelito era muy grande, agradecía a todos y decía: ‘por fin volví a casa. Pensé que iba a morir, pero estoy vivo’. Fue recibido con mucho cariño por sus compañeros. Gracias a Dios ahora está estable”, dijo la religiosa.

En las primeras semanas de junio una adulta mayor se indispuso y fue al hospital, luego retornó al hogar. Se sospecha que fue ahí donde se contagió la Covid-19. Desde ese entonces fallecieron nueve abuelitos, entre 82 y 91 años. Se realizaron pruebas a los tres últimos y los tres dieron positivo al coronavirus.

Además de los decesos, otros 46 adultos mayores dieron positivo al Covid-19, además de otras 12, entre personal de apoyo y hermanas. Así llegó la tormenta al hogar potosino. En un primer reporte –emitido el 23 de junio-, el jefe de la unidad de epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Potosí, Huáscar Alarcón, explicó que “la mayoría está con diagnóstico leve y sólo uno está con signos graves, por lo que fue derivado al Centro Covid-19”.

El hogar fue totalmente encapsulado. Las hermanas de la caridad siguieron al pie de la letra todas las instrucciones que recibieron de los médicos, además pusieron en práctica varios de los consejos de religiosas de otras casas de Lima (Perú), Brasil y la costa de Colombia, donde el virus también no dio tregua.

Según la hermana de la caridad, la azitromicina es uno de los fármacos que utilizaron, además aplicaron dosis de vitamina C y zinc. “También usamos la ivermectina de seis, pero si bien no es algo específico para controlar (esta enfermedad), a nosotros nos dio un buen resultado”, dijo. Varias de las medicinas fueron donadas por la gente. Un importante lote de fármacos fue obsequiado y regalado por un banco de Perú, el envío se realizó casi de inmediato y las dosis alcanzaron para todos.

La buena alimentación fue clave para vencer el virus y se concretó gracias las donaciones de las personas e instituciones solidarias. Además, un grupo de médicos estaban a cargo de los tratamientos y realizaban un seguimiento constante de los pacientes. “Nos abastecían de algunas medicinas (que requeríamos) para la diabetes o la hipertensión”, agregó.

“Las dosis de cariño”

Para Oseas, el cariño de la gente ayudó “muchísimo” a los adultos mayores y les dio fuerza para vencer al Covid-19. “Unos niños de una escuela primaria enviaron un video en el que animaban a los abuelos para que salgan adelante. Fue increíble. Ahora, nuestros abuelitos esperan que pase la pandemia para invitar a los pequeños al hogar y darles abrazos de agradecimiento”, comentó.

Otros grupos de jóvenes enviaron tarjetas “con colores de esperanza” para las personas de la tercera edad y los voluntarios del hogar. Para la hermana de la caridad en el asilo nunca se sintió tanto cariño de la gente.

El padre Miguel Ángel Alvino contó que todos los días llegaban cajas de donaciones al hogar y los adultos mayores recibían los obsequios con mucha ilusión. “El cariño jugó un papel muy importante, los abuelos se sintieron valorados y alegres al ver que todos los días llegaban cajas de donativos. Ellos saltaban, aplaudían, bailaban, se abrazaban y lloraban de felicidad. Eso les dio mucha fuerza para seguir viviendo”, dijo.

Entre los regalos estaban fármacos, alimentos, trajes de bioseguridad, pañales, eucaliptos y manzanilla. De estar invisibles por mucho tiempo, los adultos mayores recibieron una ola de cariño, recalcó el sacerdote.

En Potosí, luego de aproximadamente un mes de la tragedia del asilo San Roque, los ciudadanos escucharon una de las mejores noticias en más de cuatro meses de pandemia: los 46 abuelitos del hogar vencieron al coronavirus. Muchos festejaron el anuncio, otros tildaron este hecho como un “milagro”. “No quería poner esa palabrita porque algunos son incrédulos, pero realmente la intervención del señor fue muy importante”, dijo la hermana Oseas, quien nunca olvidará la sonrisa de Gregorio luego del vencer al virus.

Página Siete