COVID-19 no afectó cultivos de coca, pero sí la producción y comercialización de cocaína en Bolivia

El representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc por su sigla en inglés), Thierry Rostan, informó este viernes que la pandemia del COVID-19 y los conflictos sociales del año pasado no afectaron de gran manera los cultivos de coca en Bolivia, pero sí la producción y comercialización de la cocaína.

«En Bolivia, los conflictos sociales que fines de 2019 y los recientes problemas relacionados con la propagación de COVID-19, no han afectado notablemente a los cultivos de la hoja de coca, especialmente, tomando en cuenta que el arbusto de coca crece y se cosecha durante todo el año. En lo que respecta a la cadena de producción y comercialización de cocaína, se observa que ésta ha sido afectada, por la falta de precursores e insumos químicos, además de las limitaciones al tránsito y la disminución del comercio internacional», afirmó Rostan.

Sin embargo, se prevé que esta situación no continuará del mismo modo. En el caso del cultivo de la hoja de coca, Rostan calculó para los próximos meses una afectación, «principalmente, en zonas no autorizadas, donde se han observado procesos de desmonte, especialmente, en áreas protegidas, lo que hace presumir que es para ampliar áreas de cultivos (que) podrían estar destinados a compensar las variaciones del precio (de este producto) en el mercado».

En cuanto a la cocaína, si bien ya sufrió una afectación, eso no significa que haya cesado su producción y comercialización durante la pandemia. Muestra de ello es que solo en el mes de abril -según el representante internacional- la Policía antinarcóticos destruyó 71 fábricas de elaboración de cocaína y dos laboratorios de cristalización de esta sustancia.

«Se prevé que una gran parte (de la droga), una gran cantidad, sea puesta en el mercado ni bien se levanten las medidas de restricción (de la cuarentena porque) desde principios de junio, con la flexibilización de las medidas adoptadas ante la emergencia sanitaria en Bolivia, (ya) se ha identificado el retorno gradual del tráfico habitual de drogas, con incautaciones en carreteras, especialmente, en el occidente y la zona central del país (llegándose a secuestrar en este mes) 773 kilos de droga», sostuvo.

Asimismo, advirtió que el cierre de los principales mercados de acopio, distribución y venta de la hoja de coca en las ciudades de La Paz y Cochabamba, debido a la cuarentena, ocasionó una reducción en los volúmenes de la hoja comercializada en los mercados lícitos y también una sobreoferta del producto acopiado, lo que derivó en la reducción de su precio.

«Se presume que esta hoja de coca acopiada en grandes cantidades podría hacerse desviado para fines ilícitos», alertó Rostan, durante su intervención como panelista en el webinar regional, sobre COVID-19 y drogas, que fue transmitido mediante la plataforma «Microsoft Teams».

Por otro lado, «es probable que el aumento del desempleo y la pobreza por la crisis (generada por la pandemia) puedan llevar a un incremento del consumo de drogas, así como (al hecho de que) más gente contemple el cultivo ilícito o el tráfico de drogas como opciones para subsistir», alertó.

Pues se prevé que la «gran contracción económica» y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo hará que un número cada vez mayor de hogares vulnerables recurran a mecanismos de defensa negativos como los cultivos ilícitos y también es posible que exista una gran cantidad de mano de obra a merced de organizaciones criminales y mucho más si no existen otras opciones de generación de ingresos.

Frente a esa compleja realidad, la Unodc consideró que la reactivación económica se presenta como un desafío para todos los países, en especial para América Latina.

Pues «debe considerarse que ante las medidas de reactivación económica post pandemia, es necesario reforzar las estrategias y los esfuerzos de desarrollo integral o de desarrollo alternativo en áreas de cultivos de coca (porque) esto repercutirá en el mejoramiento de las cadenas de valor agropecuarias y su comercialización priorizando la búsqueda de mercados justos para productos de calidad orgánicos», concluyó Rostan.

/EC/LM ABI

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