Comercio vital para combatir el hambre

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El comercio internacional es una herramienta muy importante para combatir el hambre, pero los países deben también garantizar que los alimentos que se comercializan a nivel mundial sean de calidad, inocuos y saludables, afirmó ayer el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en el Foro internacional sobre inocuidad alimentaria y comercio que alberga la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra que se realizó entre 23 al 24 de abril.

«Muchos países dependen en gran medida de las importaciones para garantizar la disponibilidad de alimentos para su población», dijo Graziano da Silva.

«Por desgracia, los alimentos ultraprocesados poco saludables responden mejor para el comercio internacional en términos de transporte y conservación que la comida no procesada», agregó.

Por ello, señaló que el comercio de esos productos ha contribuido ya a un aumento sustancial de la proporción de personas obesas en los países que importan la mayor parte de sus alimentos, como sucede en las islas del Pacífico y del Caribe.

El Director General de la FAO pidió a la comunidad internacional que promueva el establecimiento de normas y reglamentos comerciales que fomenten el consumo de alimentos sanos y nutritivos.

«La inocuidad alimentaria traspasa las fronteras nacionales. Los alimentos que se producen hoy en un país pueden estar, en 24 horas, en el otro extremo del planeta y de camino a tiendas, restaurantes y hogares», aseguró por su parte el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

«No existe una inocuidad alimentaria para ricos y otra para pobres. La salud de todas las personas, sin importar dónde vivan o qué coman, debe ser protegida por igual», resaltó.

El acceso a alimentos inocuos es crucial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es por ello imperativo debatir cómo las políticas alimentarias sanitarias y de comercio pueden alinearse para contribuir a lograr estos objetivos compartidos, afirmó el director General de la OMC, Roberto Azevêdo.

«Debemos considerar cómo aprovechar las oportunidades que nos ofrece (el sector) tecnológico para avanzar en nuestros objetivos de inocuidad alimentaria y salud pública. Debemos estar preparados, y eso requiere un debate informado. Ese es exactamente el tipo de intercambio que tratamos de promover en el evento», acotó.

ALIMENTOS INOCUOS Y SALUDABLES

Al intervenir en el Foro, el Director General de la FAO señaló que la inocuidad de los alimentos no puede consistir únicamente en evitar que las personas se intoxiquen o enfermen debido a enfermedades transmitidas por los alimentos, sino que debe igualmente abordar las múltiples amenazas para la salud asociadas con una dieta inadecuada.

«Hoy en día, una gran cantidad de alimentos ultraprocesados todavía se consideran inocuos para el consumo», explicó.

«Pero el hecho es que el consumo de estos alimentos ultraprocesados es el principal motivo detrás de los alarmantes crecientes niveles de obesidad en el mundo. Estos alimentos tienen poco valor nutricional, pero sí un elevado contenido de grasas saturadas, azúcar refinada, sal y aditivos químicos», señaló.

Hoy en día, más de 670 millones de adultos son obesos. Algunas proyecciones estiman que el número de personas obesas superará muy pronto al de aquellas que padecen hambre en el mundo, que ascendía a 821 millones en 2017.

Destacó que, mientras que el hambre está circunscrita a zonas específicas, en particular a zonas de conflicto y áreas afectadas por el cambio climático, la obesidad está en todas partes.

«Estamos siendo testigos de la globalización de la obesidad. Por ejemplo, ocho de los 20 países del mundo con las tasas más rápidas de aumento de obesidad adulta se encuentran en África», añadió.

Graziano da Silva destacó que la obesidad está asociada con muchas enfermedades crónicas, como la diabetes, las enfermedades cardíacas, la hipertensión y algunas formas de cáncer, y que cuesta cerca de 2 billones de dólares EEUU anuales en atención médica directa y pérdida de productividad. «Esto equivale -subrayó- al impacto del tabaquismo o al de los conflictos armados en la actualidad. De manera que para que los alimentos estén recomendados para el consumo humano, no solo deben ser seguros sino también ser saludables».

El Diario

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