La sede de Unasur, rodeada de maleza y bajo candado

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Está rodeada de maleza, pastizales y otras hierbas; la pintura de sus paredes está resquebrajada; los muros y techos tienen algunas grietas, telarañas y goteras. De lejos se vislumbra una obra gigantesca, casi descomunal, rodeada de montañas. Pero no se trata de una ciudadela fantasma, es la sede del Parlamento de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), situada en el municipio de San Benito (Cochabamba), cuya edificación le costó al Estado 72 millones de dólares –casi el doble que la Casa Grande del Pueblo, que demandó 34,4 millones de dólares– y que, a más de un año de su inauguración, sus puertas están con candado.

El Parlamento nunca llegó a funcionar y Unasur está en proceso de desmembramiento. Seis de los 12 países miembros se retiraron y el Gobierno también prevé pedir su salida del bloque.

La sede de la Unasur fue construida en el municipio de San Benito –a 32 kilómetros de la ciudad de Cochabamba– conocido como la capital departamental del durazno. La doble vía, carretera al Valle Alto, reduce el tiempo de viaje. La Alcaldía donó más de 400 hectáreas de terreno, pero ni los comunarios ni el personal del municipio ni los turistas pueden ingresar ni visitar esa megaobra sin previa autorización de la Cancillería.

“Está prohibido el ingreso. Necesita un documento que autorice la Cancillería. Nadie puede ingresar”, sentencia Jhonny, el portero y cuidador del edificio.

Para el alcalde Gonzalo Orellana, es lamentable que funcionarios ni pobladores puedan acceder al lugar, porque pese a que fue edificado en su territorio, deben cumplir con una serie de procedimientos burocráticos para ingresar.

“Tenemos que presentar cartas para que nos den autorización. Eso para nosotros no es bien visto porque el municipio donó el terreno y no está bien que nos restrinjan. Pedimos permiso en Cochabamba (en Cancillería) y luego nos dicen que enviemos a La Paz. Entonces, ¿de qué nos sirve tener una infraestructura de esa magnitud si no podemos darle un uso?, cuestionó Orellana.

Las 400 hectáreas, rodeadas de malla olímpica, colindan con tres comunidades: Laimiña, La Maica y Vía Rancho. Ninguna de ellas cuenta con los servicios básicos, como agua potable y alcantarillado; sus calles no están empedradas ni asfaltadas; solo el ingreso principal a la Unasur está pavimentado. Pese a la millonaria inversión, el progreso no llegó a esas zonas o al municipio como creían sus habitantes.

“De nada nos sirve esa Unasur. Parece abandonado. Cuando estaban construyendo, dijeron que iba a haber mucha gente y mucho empleo, pero como ve, está vacío”, afirmó Clementina, vecina de Laimiña.

“A nosotros no nos importa esta construcción. Lo que queremos es que se vendan nuestros productos y haya trabajo”, comentó Francisco, conductor de la línea de radiotaxi 15 de Mayo de San Benito.

De acuerdo a los datos técnicos del Ministerio de Obras Públicas, la sede de la Unasur posee tres bloques: un edificio de plenarias, que cuenta con un hemiciclo para 136 personas, un amplio centro de convenciones con un auditorio principal para 1.200 personas, salas de teleconferencia, dos auditorios con capacidad para 150 personas cada uno; una sala múltiple para 5.000 personas y una sala VIP para 40 personas; además, estacionamiento y un helipuerto para seis helicópteros.

Sin mantenimiento

El desuso de esa megainfraestructura está deteriorando los ambientes internos y externos.

“Es necesario que circule aire, que se ventile. En el primer bloque había goteras, pero creo que ya las refaccionaron. Si no se da un seguimiento adecuado, esto se va a deteriorar y se va a quedar como un elefante blanco. No hay personal de limpieza y se está llenando de polvo. Hay jardines, pero ahora están totalmente secos y descuidados por falta de agua. Ha sido un gasto insulso si no va existir mantenimiento”, reclamó Orellana.

Además, la megaobra no garantiza el servicio continuo de agua, pese a que cuenta con un pozo de 130 metros de profundidad, explicó Orellana. Dijo que ese pozo no está en funcionamiento y cuando hay algún evento, se proveen de cisternas.

Apuesta arriesgada

Para el analista Roberto Laserna, la construcción de la sede de Unasur fue una apuesta política y económica arriesgada. Opina que “fue política, porque la organización no se había consolidado y era fruto del entusiasmo ideológico del momento. Era de alto riesgo porque otros proyectos similares ya habían fracasado y siendo tan ideológico, éste iba a correr todavía mayores riesgos”.

En el ámbito económico, “dependía de que funcionara la organización para atraer actividades, funcionarios con altos sueldos y eventos presidenciales, ministeriales y parlamentarios. El problema es que fue una apuesta con recursos escasos y ajenos, porque pertenecían a todos los bolivianos. En ese sentido, siguió la misma suerte que otros proyectos voluntaristas que ha hecho el anterior gobierno”.

El gobierno de Evo Morales hizo construir la megaobra porque la presidencia pro témpore recaía sobre Bolivia. El organismo está conformado por 12 naciones, de las cuales seis abandonaron el bloque. El alejamiento de estos países obligó a suspender indefinidamente la realización de las citas regionales.

En algún momento fue usado para eventos del MAS y se dijo que sería alquilado para bodas y promociones, lo que no ocurrió.
El ingreso a las instalaciones del organismo está cerrado.

Proyectan una universidad, hospital, centro tecnológico y salón de eventos

Ante el desuso de los ambientes del Parlamento de Unasur, la Alcaldía, el Concejo Municipal y los pobladores de San Benito proyectan asignarle un fin útil a la megainfraestructura. Hay propuestas para adecuar el edificio para una universidad, un hospital público, un centro tecnológico (una ciudad digital; o un centro de convenciones similar a un salón de eventos para actividades artístico-culturales, matrimonios y promociones).

El primer planteamiento es el más viable para el alcalde de San Benito, Gonzalo Orellana. Mientras que adecuarlo a un hospital no es viable porque, de acuerdo a su criterio, la infraestructura no reúne las exigencias y normas para un establecimiento de salud.

“Nos han encomendado (los pobladores) hacer conocer que ese predio sea destinado para la enseñanza. Podría ser una universidad o que algún instituto militar se pueda habilitar allí (…). No hubo un lineamiento adecuado desde arriba (del anterior gobierno) para darle un uso adecuado”, indicó Orellana

Para el analista Roberto Laserna, otros usos de estas instalciones no serán de mucha utilidad porque San Benito está muy alejado del dinamismo económico y social que genera la ciudad de Cochabamba, aunque considera que la propuesta más atractiva sería convertirla en un centro de formación educativa.

“No creo que existan muchas opciones para darle una utilidad a esa infraestructura que está muy alejada de la ciudad más dinámica y activa (Cochabamba). Se necesitará mucha inversión adicional para darle un uso que justifique pagar los costos de transporte y de traslado de personas y recursos que implica. Tal vez debería contemplarse la posibilidad de trasladar allá el Colegio Militar (…). Y quizás podría llevarse allá también la Escuela Militar de Ingeniería”, consideró Laserna.
Por el ingreso, con cemento rígido, nadie circula.

Las dos últimas propuestas surgieron del anterior gobierno, aunque ninguna tuvo impacto. Orellana detalló que en 2019 las organizaciones sociales organizaron congresos y otras actividades culturales; el aniversario y la sesión de honor de San Benito se realizaron allí. Desde su inauguración –en septiembre de 2018– solo un acto de graduación se celebró y ningún matrimonio como planteó el exmandatario Evo Morales.

Orellana considera que la propuesta para celebrar ceremonias sociales no prosperó debido al trámite burocrático en la Cancillería y al costo económico que implican. El uso del espacio es gratuito, pero se debe cubrir el costo de los equipos de sonido y la limpieza que asciende a los 4.500 bolivianos por evento; un monto difícil de cubrir para pobladores, cuya principal fuente de ingresos es la agricultura.

A la Alcaldía llegaron también solicitudes para realizar producciones de videos , eventos culturales, deportivos y otros que no pudieron realizarse debido a esos factores.

La concejal Maritza Quinteros opina que otra propuesta interesante que en los ambientes de la Unasur funcione el Ministerio de Desarrollo Productivo, por la vocación productiva que tienen el Valle Alto cochabambino.

La siguiente semana, el Concejo Municipal de San Benito tratará el tema de la Unasur y definirá una postura sobre el uso y destino que debiera tener esa construcción.
El edificio de Unasur fue construido en San Benito, a 32 kilómetros de Cochabamba.

El mantenimiento

Energía El consumo mensual de energía eléctrica de la Unasur es de 30.000 a 35.000 bolivianos, recursos que son cubiertos por la Cancillería. En contraposición, todo el presupuesto para educación de San Benito es de 35.000 a 38.000 bolivianos.
Rendición El próximo 2 de febrero la Alcaldía brindará la rendición de cuentas frente a todas las OTB y juntas vecinales. Se prevé definir una postura sobre el uso de la Unasur.
Concejo El pleno del Concejo Municipal de San Benito se reunirá esta semana para tratar el tema de la Unasur.
Afiliación La nueva canciller de Bolivia, Karen Longaric, anunció el 15 de noviembre de 2019 que el país dejaría la Unasur y el Alba.
Miembros Luego, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay también decidieron dejar la Unión de Naciones Suramericanas.
Organismo Surgió en 2008 con la firma del Tratado constitutivo de Unasur, el cual entró en vigor en 2011.

Pagina Siete.