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Domingo vendió su casa por su hijo, hoy se refugia en una iglesia

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Para Domingo Nina Cordero, de 63 años, desde el pasado 29 de agosto del año 2018, su vida se ha convertido en un calvario. “Ese día, mi hijo Wilder, de 22 años, sufrió un accidente laboral, por eso vendí todo, hasta mi casa de donde vengo (Beni), por mi hijo. Hoy vivo de cuidador en una iglesia evangélica”, dijo.

Él y su hijo necesitan ayuda. “Desde hace poco más de un año, estoy viviendo en una iglesia evangélica en la ciudad de El Alto. Soy el cuidador”, contó. Aseguró que desearía trabajar, pero por el momento no puede porque debe cuidar a su hijo Wilder, quien está postrado en una cama porque quedó parapléjico por el accidente.

“Mi hijo salió de Beni para trabajar. Él quería estudiar ingeniería de sistemas, pero, como no teníamos recursos, dijo que se iría a Cochabamba para trabajar y estudiar, pero la vida le jugó una mala pasada”, contó Domingo.

A los tres días de haber conseguido un trabajo como ayudante de albañil, se cayó del tercer piso y fue trasladado al Hospital Viedma, donde se quedó internado al menos dos meses porque estaba en estado de coma.

“Mi mamá se enteró por Facebook de mi tragedia y llegó a Cochabamba. Salí del coma y, como mi mamá tampoco tenía mucho dinero, me llevó nuevamente a Beni”, contó Wilder.

Don Domingo relató que él fue el último en enterarse del accidente de su hijo menor porque trabajaba en poblaciones muy alejadas de San Borja. Ahí se enteró de que su expareja llevó a Wilder a su casa para cuidarlo.

El joven necesitaba más atención y comenzaron a aparecer escaras en los glúteos y la espalda. Tenía fuertes dolores.

Al conocer la situación de su hijo, Domingo lo llevó al Hospital de Reyes. Ahí los médicos indicaron que Wilder debía ser trasladado a La Paz porque ahí no había especialistas para curar esas heridas tan profundas.

“No lo pensé dos veces y me vine a La Paz. Debía traerlo en un vuelo. Tenía poco dinero, pero conseguí llegar a la sede de Gobierno. Mi hijo se quedó internado en el Hospital de Clínicas”, relató el papá.

Al principio, Domingo vivía en una habitación en alquiler, pero al ver que, poco a poco, se gastaba su dinero por las recetas que debía cancelar, tuvo que retirarse de esa vivienda. “Ese año le han hecho dos operaciones a mi hijo”, contó.

Domingo ya no tenía recursos y necesitaba más dinero. “Por eso tuve que vender todas mis pertenencias en Beni. Tuve que vender hasta mi casita a un precio muy bajo por necesidad”, relató entre lágrimas.

De acuerdo con el informe médico del alta de la segunda cirugía, Wilder presentaba “escaras de tercer grado en la región trocantérica y región sacra”.

El documento asegura que el paciente “tiene mal pronóstico porque la lesión de columna vertebral es irreversible, por lo que necesitará una silla de ruedas, colchón antiescaras, cambio de sonda vesical, fisioterapia, control y medicación continúa”.

Domingo recordó que el día que los médicos del Hospital de Clínicas dieron el alta médica a Wilmer tuvo sentimientos encontrados porque, por un lado, estaba feliz y, por el otro, no sabía dónde llevarlo.

Así que acudió al pastor de la iglesia donde asistía para pedir cobijo. “Gracias a Dios, él me acogió en la iglesia”, indicó.

En medio de desesperación, Domingo solicitó al Viceministerio de Vivienda la posibilidad de acceder a una vivienda. Le pidieron contar con un terreno para poder construir la casa.

Ante esa situación, él y su hijo apelan a la solidaridad de la población para conseguir un techo propio.

En la actualidad, Wilder y Domingo se refugian en la iglesia. “No puedo dejarlo solo, por eso a veces salgo a trabajar por jornal y así contar con un poco de dinero para que nos alcance para la comida”, dijo el papá del joven.

Wilder necesita controles médicos. Fue atendido recientemente por una neuróloga, quien le pidió dos tomografías, una de su columna y otra de su cadera. “Cada una cuesta 2.500 bolivianos y lastimosamente mi papá no tiene dinero para pagar esos estudios”, dijo Wilder.

El joven también necesita pañales talla L y sonda vesical. Domingo pidió la solidaridad de la gente. (Para ayudar a esta familia, la población se puede comunicar al 731 12844.)

Fuente: Pagina Siete

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