Aduana chilena decomisa celulares y ropa de contrabando que iban hacia Oruro

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La Aduana de Chile (Iquique) decomisó celulares y ropa de contrabando valuados en más de medio millón de dólares, mercadería que tenía como destino el mercado Kantuta, de la ciudad de Oruro. Sus propietarios presentaron una declaración incorrecta en el país vecino, al asegurar que se trataba de juguetes.

Un boletín de la institución aduanera de Chile señala que un camión salió de Iquique a Oruro, cargado con ropa interior y celulares de distinta gama. La mercancía está valuada en más de 436 millones de pesos chilenos, equivalentes a 554.000 dólares.

“En este caso, exhibieron un Manifiesto Internacional de Carga donde indicaban llevar 704 cajas con juguetes, pero el volumen no era equivalente así que se dictaminó realizar un aforo físico”, informó el director regional de la Aduana chilena, Cristian Molina Silva, según el boletín.

Explicó que esta confiscación está tipificada, según normas chilenas, como un delito de contrabando para quienes introduzcan o extraigan de territorio chileno mercancías sin presentarlas ante Aduanas.

La inspección física permitió hallar 383 cajas que no estaban declaradas y cuyo valor aduanero es superior al declarado en principio.

Entre los artículos que estaban escondidos debajo de la carga se detectaron e secuestraron 291 celulares de los modelos Samsung S-20, S-10, A-51, A-11 y J-2, Huawei P30 Lite, además de 10 tablets Samsung Galaxy TAB-A.

El reporte añade que también se hallaron 190 mil pares de calcetines de diferentes marcas, 488 mil calzones, 2.520 sostenes, 2.400 boxers, 28.800 pares de guantes de lana, 4.800 camisas de hombre, 924 toallas, 9.000 paños de cocina, 48 cobertores de tipo polar, 75 parcas infantiles, 2.880 chaquetas de mujer, 168 polerones, 135 conjuntos infantiles, 200 biberones y 60 sets de manicure, entre otros.

Molina señaló que las mercancías quedaron incautadas y el Departamento de Asesoría Jurídica de la Aduana de Iquique inició las respectivas acciones legales contra los propietarios.

“Con este tipo de fiscalizaciones junto con evitar la defraudación y otras irregularidades en torno a inventarios de empresas locales que operan en Zona Franca, también aportamos a la gestión integrada de fronteras al colaborar con la fiscalización de países vecinos”, señaló.

Página Siete