El vía crucis del profe argentino que halló la muerte en el Chapare

Alejandro Benítez, el argentino que murió en un hospital de la localidad de Ivirgarzama, en el Chapare, luego de sufrir un accidente de tránsito, es recordado por sus amigos como “el profe”, el padre del grupo y un apasionado por las motos. Transcurridas cuatro semanas de su muerte, clubes de motociclistas de Argentina y Bolivia organizan una caravana para exigir al Gobierno boliviano reciprocidad en los servicios de salud.

“Alejandro era una excelente persona. Toda su vida fue profesor de una escuela técnica secundaria, estaba acostumbrado a tratar con los chicos. En el grupo que viajaba la mayoría lo conocía como profesor. Siempre hubo un respeto hacia él. Luego de que se jubiló, se compró su moto y empezó a viajar. A Bolivia era la primera vez que iba. Era una persona muy centrada, respetuosa, era el papá del grupo, le decíamos el profe”, recordó Emmanuel Suares Reynaga, compañero de viajes de Alejandro.

Las provincias del norte argentino, Jujuy y Salta, aseguran de que en los hospitales públicos brindan servicios de salud gratuito a los bolivianos; mientras que esta acción no es retribuida traspasadas las fronteras.

Ese sería el caso de Alejandro. Los amigos del profesor jubilado aseguran que su amigo hubiese sobrevivido al accidente de tránsito en el Chapare si el personal del hospital de Ivirgarzama —de segundo nivel— le hubiese brindado atención médica oportuna y gratuita.

¿Quién era Alejandro?

Página Siete recabó el testimonio de dos amigos cercanos a Alejandro, quienes contaron detalles de su vida e incursión en el mundo del motociclismo, su viaje a Bolivia y los sucesos que condujeron a su muerte.

El presidente del club de motociclismo Pasión de Ruedas, Emanuel Sánchez, dice que Alejandro estaba casado y tenía tres hijos. “Casi toda su vida” trabajó de profesor en los turnos mañana y tarde en una escuela técnica de Tartagal, provincia de Salta.

Desde 2018 era miembro inactivo de Pasión de Ruedas y a partir de noviembre de 2021 se sumó activamente al grupo luego de jubilarse. Con parte de sus ahorros se compró una Honda CB 190 a 900 mil pesos argentinos (unos 6.800 dólares). Era un apasionado de las motocicletas.

“El profesor en ese entonces estaba ejerciendo su profesión y no tenía el tiempo que teníamos nosotros para realizar los viajes, pero ya estaba en contacto con nosotros, ya pertenecía al grupo, pese a que era un miembro inactivo”, comentó Sánchez.

Como bienvenida lo invitaron a un viaje por Misiones de Puerto Iguazú, Corrientes, Formoza y parte del Chaco del norte argentino. El viaje fue de 22 días.

En junio, la comunidad de motociclistas boliviana invitó a clubes del país vecino a participar de las actividades del Día Nacional del Motociclista Boliviano, que se celebra cada 1 de julio. De Pasión de Ruedas sólo pudo asistir Alejandro.

“Como es día de semana, por nuestro trabajo, se nos complicó ir. Entonces, Alejandro en representación de Pasión de Ruedas fue sumándose al grupo de los Beiker Ledesma, que son de Jujuy, que estaban yendo a ese evento. Acá hay buena hermandad entre los grupos y no hubo problemas”, señaló Sánchez.

Del paraíso al infierno

Un grupo de cuatro motoqueros argentinos partió rumbo a Bolivia para festejar el Día Nacional del Motociclista, el 1 de julio. Para el 3 estaban en Santa Cruz y a modo de vacaciones o turismo decidieron emprender otro viaje rumbo a Cochabamba y luego pasar al Salar de Uyuni.

Pero el viaje se convirtió en un “infierno” para la pequeña caravana de motoqueros argentinos. El domingo 3 de julio, a eso de las 12:00, mientras conducían por la carretera Santa Cruz-Cochabamba, Alejandro fue embestido por un camión en la localidad de Ivirgarzama, en el Chapare.

Una ambulancia que circulaba de casualidad por el lugar lo socorrió, trasladándolo hasta el hospital de Ivirgarzama. Pero en ese centro de segundo nivel, según el testimonio de Emmanuel Suares, miembro del grupo Beiker Ledesma, no le brindaron atención oportuna porque no contaban con pesos bolivianos para pagar los medicamentos ni la ambulancia que se requería para trasladarlo hasta un hospital con más especialidades.

“Ahí comienza todo el infierno para nosotros porque tuvimos que enfrentarnos con todos del hospital para hacer algo. Lo primero que hicieron los enfermeros fue darnos recetas de medicinas para que nosotros las compremos y nos puedan atender. A nosotros nos pareció bastante ridículo porque hasta eso nuestro amigo se podía morir. Entonces estuvimos buscando farmacia para comprar todo y lo conseguimos”, contó Suares.

Debido a la gravedad del accidente, Alejandro no fue hospitalizado allí, sino que los médicos solicitaron que sea trasladado a un nosocomio de tercer nivel.

“La cajera me quería cobrar 1.000 bolivianos para el traslado de Alejandro en la ambulancia. Para ese momento ya no contábamos con dinero boliviano, sólo con pesos argentinos. Yo le ofrecí 40.000 pesos (2.117 bolivianos) que superaba el monto que pedía, pero la señora no quiso aceptar. Me mandó a que cambie mi plata, pero le decía dónde voy a ir si mi amigo está agonizando”, recordó con pesar Suares.

Los amigos de Alejandro emprendieron la tarea de cambiar su dinero a bolivianos, pero no lo consiguieron. Esa búsqueda les demoró unos 40 minutos.

En su desesperación, Suares le ofreció su moto a la cajera, una Honda 1.000 que en Argentina le costó 15.000 dólares. La funcionaria aceptó el intercambio.

Sin embargo, minutos antes de que llegue la ambulancia —una hora y media luego del accidente— Alejandro perdió la vida.

Pero el calvario apenas comenzaba para el grupo de amigos, ya que para retirar el cadáver les exigieron otro monto de dinero.

“‘Esto es todo lo que deben pagar’, nos dijo la cajera. ‘Pero nuestro amigo acaba de morir’, le increpé. ‘Lo sé, pero igual deben pagar’, respondió. Nos pareció algo inhumano. Ni siquiera a un animal se le trata como ella nos trató”, lamentó.

Cuando pudieron retirar el cuerpo de Alejandro, los policías del lugar los obligaron a presenciar la autopsia y comprar todos los elementos para practicar ese procedimiento forense.

“Eso acá en Argentina, y creo que en otras partes del mundo, no es normal, no es normal que te hagan ver una cosa así y peor aun si es tu amigo. No sabemos el porqué de eso, pero era una exigencia de la Policía. Sólo queríamos regresar con Alejandro a Argentina”, declaró.

El Gobierno boliviano asegura que Alejandro recibió atención médica gratuita y oportuna, pero los amigos y familiares afirman que gastaron al menos 1.500 dólares en medicamentos y la repatriación del cuerpo.

Aseguran que tienen los comprobantes de todos los gastos y que están dispuestos a iniciar acciones legales contra el personal del hospital de Ivirgarzama.

Ahora buscan trasladar la moto de Alejandro hasta Argentina, pero no lo consiguen por temas burocráticos. Para ellos ese acto es un símbolo de amistad y afecto con el profesor.

Caravana solidaria

Luego de esa serie de eventos desafortunados, los grupos y clubes de motociclistas de Argentina y Bolivia organizan una caravana “en repudio al abandono de persona y trato inhumano al que fueron sometidos nuestros camaradas por parte del personal de salud y fuerzas de seguridad bolivianas”, se lee en uno de las publicaciones de Facebook.

El acto se realizará este domingo por la tarde en Salta y Jujuy, y en los departamentos de Tarija, Santa Cruz y Cochabamba.
“Alejandro era una excelente persona. Toda su vida fue profesor de una escuela técnica secundaria”.
Emmanuel Suares, amigo
“Nos pareció algo inhumano. Ni siquiera a un animal se le trata como ella (la cajera) nos trató”.
Emmanuel Suares, amigo

El Gobierno dice que recibió atención médica oportuna

“Era un paciente crítico, pero de acuerdo con información (Alejandro Benítez) ha recibido la atención y valoración por especialistas que requería. De hecho, una especialista en traumatología es la que hace las primeras atenciones de esta lesión en el hombro. Evidentemente, en el momento de gestionar el traslado se le pide exámenes complementarios al paciente, mientras se procedía a que reciba unidades de sangre, glóbulos rojos concentrados. En ese momento se produce el paro cardiorrespiratorio y el paciente fallece cuando debía ser trasladado a un centro de mayor complejidad”, contó el director general de Redes y Servicios del Ministerio de Salud, Igor Pardo, en contacto con Fides, respecto a la atención que recibió el profesor.

El funcionario detalló que luego de la denuncia se conformó una comisión del Ministerio de Salud que se trasladó hasta Ivirgarzama para conocer el caso.

El informe médico señala que Alejandro presentaba traumatismo cráneo encefálico severo, fractura de cráneo, politraumatismo, fractura expuesta de clavícula y hombro izquierdo y fractura expuesta de tibia izquierda. A criterio de Pardo, Alejandro era un “paciente crítico”.

Recordó que entre ambos países existe un acuerdo de reciprocidad en servicios médicos. “Tenemos el mandato de atender a los extranjeros y luego ver la parte administrativa”, dijo Pardo.

Para Emmanuel Suares no se cumplieron las leyes bolivianas ni el acuerdo de reciprocidad. “Dicen que no nos cobraron nada. Es mentira. Yo tengo las facturas. A la cajera que nos cobraba le hice una transferencia a su cuenta del Banco Unión. Yo tengo el comprobante. Tengo todas las pruebas para desmentirlos. No queremos que nos devuelvan la plata, sólo queremos justicia”, afirma.

El funcionario reiteró que se investigará de dónde surgieron las versiones de los cobros de los medicamentos y del traslado en ambulancia.
“Lo primero que hicieron los enfermeros fue darnos recetas de medicinas para que nosotros compremos”.
Emmanuel Suares, amigo

Fuente: Pagina Siete

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