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Advierten pérdidas de $us 140 MM por venta de ropa usada

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El crecimiento de la comercialización de ropa usada en el país generó una pérdida de 140 millones de dólares en los últimos cinco años, el cierre de 10 unidades productivas dedicadas a la confección de textiles en Cochabamba, además de la afectación a otros rubros productivos, informaron representantes de la Cámara Departamental de Industria de Cochabamba (Camind), la Cámara Departamental de la Pequeña Industria y Artesanía Productiva de Cochabamba (Cadepia) y la Fundación Hecho en Bolivia.

Mientras tanto, la dirigencia a nivel nacional de los pequeños y microempresarios informaron que las pérdidas anuales alcanzan a 100 millones de dólares, aproximadamente, y que el contrabando también provoca alrededor de más de 40 millones de dólares, la evasión impositiva.

Los comercializadores de prendas usadas, desde la semana pasada, iniciaron protestas a nivel nacional, y amenazan con radicalizar sus medidas hasta que el Gobierno dé luz verde a la venta de ésta mercadería.

Entretanto, la ministra de Producción del Desarrollo y Economía Plural, Nélida Sifuentes, dijo que se debe proteger a la industria nacional.

Como se recordará hace unos años atrás, cuando era ministra de Producción, Teresa Morales, se destinó recursos para la reconversión de las personas que venden ropa usada, sin embargo, los resultados al parecer no colmaron las expectativas del sector, y se desconoce los resultados y la inversión realizada.

ALIANZAS Y MEDIDAS

Los empresarios y microempresarios de Cochabamba advirtieron que si no se asumen medidas público-privadas para fomentar la industria nacional y combatir el contrabando, las cifras podrían incrementarse en un 50 por ciento en el corto plazo.

Los datos fueron presentados durante una conferencia de prensa realizada la mañana de ayer en instalaciones de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), ante el anuncio de movilizaciones de los sectores que comercializan ropa usada y exigen autorización para continuar con la venta de estos artículos.

Al respecto, el presidente de la FEPC, Javier Bellott, sostuvo que existen actividades económicas que no están enmarcadas en la ley.

«Toda persona tiene derecho al trabajo, al libre comercio, siempre y cuando esta esté enmarcada en los términos legales de nuestro país. Lamentablemente hay actividades económicas que no están enmarcadas dentro de este marco y esto está generando grandes perjuicios a los sectores productivos», afirmó.

Añadió que el país necesita generar fuentes estables de empleo, generar impuestos que aporten al desarrollo del Estado. «No es justo que unas empresas paguen todos los tributos y otra gente no», agregó.

Contrabando

Por su parte, el tesorero de la Camind, Ramón Daza, explicó que en los últimos cinco años la comercialización de ropa usada que ingresa al país como contrabando, generó un efecto multiplicador negativo para la industria nacional. Precisó que a la fecha se estima que el volumen de ropa usada comercializada alcanza las 12 mil toneladas, frente a las ocho mil registradas hace cinco años.

«El efecto es de 100 millones de dólares que salen del país. Definitivamente, tomando en cuenta que (el sector que comercializa ropa usada) no paga impuestos, se calcula que el efecto económico es de 140 millones de dólares, si esto no se frena en los próximos tres años, estos 140 millones de dólares van a crecer en un 50 por ciento», advirtió.

Asimismo, aseguró que la Cámara de la Industria no permitirá que el «flagelo» continúe y destacó que se impulsan políticas de fortalecimiento para las industrias y las PYME.

«En los últimos años, el peso específico sobre el PIB del sector manufacturero ha caído un 40 por ciento. Esto nos tiene que alarmar porque (este sector) es la principal fuente de riqueza para cualquier país”, añadió.

CIERRE

Mientras tanto, la presidente de Capedia, Luz Mary Zelaya, informó que hasta el momento se registró el cierre de 10 textilerías en Cochabamba, como consecuencia de la venta de ropa usada.

«No solo es la ropa usada, también es el contrabando y es la ropa china, productos chinos que no solo afectan a textileros sino también a otros rubros que son de alimentos, madera, cuero marroquinería», aseguró.

Para revertir la situación, Zelaya indicó que debe trabajar para convertir la materia prima en productos acabados de exportación; subir los aranceles de importación de productos acabados; además de generar mayor apoyo a los pequeños y medianos productores.

«Nosotros no estamos en contra de generar nuevos empleos, nosotros queremos generar nuevos empleos», destacó.

A su turno, el presidente de la Fundación Hecho en Bolivia, Luis Laredo, aseguró que la comercialización de prendas usadas golpea a las pequeñas y medianas industrias del país, quienes generan miles de puestos de trabajo.

«No podemos permitir la legalización de la ropa usada y de ningún artículo usado, que se produzca en Bolivia, porque realmente estaríamos matando la industria nacional y estaríamos matando a nuestros pequeños productores», indicó.

Por otro lado, recordó que el Gobierno nacional otorgó de 80 millones de bolivianos a los comerciantes de ropa usada en 2007, con el objetivo de realizar una reconversión a sus actividades económicas.

El Decreto Supremo (D.S.) 28761 de 2006, prohíbe la internación y venta de prendas usadas.

El Diario.

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