Tras 5 años de construcción, la doble vía Huarina-Tiquina está dañada y no avanza

17

Después de cinco años de construcción, la inconclusa doble vía Huarina-Tiquina está deteriorada y no avanza. El primer contrato para la obra fue rescindido y el segundo está en una nueva modificación de plazos. La entrega inicial de la carretera estaba prevista para mayo de 2017.

Página Siete recorrió el tramo en construcción y verificó los daños en la vía. Baches, desniveles entre carriles, zanjas y cúmulos de agua causan problemas a los conductores.

La página web de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) sólo da cuenta del primer contrato y consigna un informe de estado de las obras en la gestión pasada. El documento público señala que hasta agosto de 2018 la vía tenía un avance físico del 68%. La información está incompleta y desactualizada.
El carril nuevo está en desnivel respecto al antiguo.

Una ansiada doble vía

“La doble vía va a ser un impulso para todos, sobre todo para el turismo. Ha tardado pero ya la están asfaltando”, señaló Mario Quispe, vecino de Huarina, una de las comunidades beneficiarias del camino.

La obra es una de las promesas que el Gobierno hizo cuando anunció la licitación del importante proyecto. Se suma una de las tres carreteras de doble vía contratadas para la región lacustre entre 2013 y 2014.

No son tramos aislados, sino parte de una red para unir El Alto con las poblaciones del lago y con el norte paceño (por Charazani y Apolo). A nivel internacional, unirá al país con Perú y Brasil.

La primera de las tres carreteras es la doble vía San Roque-Huarina, ramal entregado en julio de 2017. Ya en la ribera del lago la vía se empalma a otras dos carreteras. La doble vía Huarina-Achacachi, entregada en julio de 2018, es una de ellas y la inconclusa Huarina-Tiquina debería ser el otro empalme.

Este tramo tiene 38 kilómetros de longitud en una llanura plana a 3.800 metros sobre el nivel del mar. Los nuevos carriles se construyen de forma paralela a la antigua vía y cada uno tiene un ancho de más de 10 metros. Se prevé la construcción de 157 alcantarillas, 12 puentes y cuatro pasarelas.
Hay tramos donde aún se realizan movimientos de tierra.

El primer contrato

Aunque ahora hay maquinaria en la vía en construcción, el abandono es notorio. La época de lluvias hizo evidentes las falencias, formando charcos enormes en los desniveles y baches.

Los carriles nuevos fueron emplazados a ambos lados de la carretera antigua. Esquivando los desperfectos del camino, vehículos particulares, minibuses de transporte público, camionetas de la empresa constructora y maquinaria pesada transitan desordenadamente en zigzag.

En 2014 la ABC firmó el primer contrato para la construcción de la doble vía Huarina-Tiquina. La adjudicataria fue la empresa argentina Electroingeniería.

Esta constructora era la socia mayoritaria de la Asociación ArBol, que se adjudicó la construcción de la carretera Santa Barbara-Caranavi-Quiquibey. El propietario de la firma extranjera es uno de los principales acusados en el caso Lava Jato argentino.

Según el Contrato ABC N° 373/14 GLP-OBR-TGN, la obra de modalidad llave en mano tiene un costo de 250.856.601 bolivianos. El plazo inicial del proyecto era de 2.218 días calendario, divididos en cuatro fases.

En la primera etapa, la empresa debía hacer los trabajos preliminares en 60 días calendario a partir de la orden de inicio. La segunda fase constaba de 120 días para la realización del estudio TESA.

La tercera fase comprendía la construcción de la carretera y tenía un plazo de 853 días para la entrega provisional y otros 90 para la entrega definitiva, que estaba estimada para mayo de 2017. A partir de la entrega corría la cuarta fase, la de mantenimiento, que debía extenderse por 1.095 días; es decir, tres años.

Ese primer contrato no llegó a su fin ya que fue rescindido el 21 de julio 2016. El documento que resuelve la anulación y los motivos no está publicado en el Sicoes ni en la página web de la ABC.

Sin embargo, la carta notariada que notifica la intención de rescindir el acuerdo y la que lo resuelve definitivamente son mencionadas en el contrato firmado entre la ABC con la nueva empresa a la que se transfirió la construcción de la doble vía Huarina-Tiquina.

Un detalle de anticipos realizados a Electroingeniería -publicado en el portal de la ABC- da cuenta de 115.301.074 bolivianos desembolsados entre mayo de 2014 y mayo de 2016. Otro documento sin fecha detalla la ejecución de tres boletas de garantía por un total de 84.055.212 bolivianos.
Los obreros empezaron el asfaltado de la doble vía.

Segundo contrato

En los sectores de la vía donde la maquinaria procede al “encarpetado” de la vía se nota el desnivel entre los nuevos carriles y los antiguos. En algunos tramos, esa diferencia ha originado zanjas.

“Tienen que estar al ras para juntarlos pero el nuevo carril está por encima, ¿cómo haría la otra empresa? Vamos a tener que poner una capa extra para igualar las plataformas”, comentó un obrero.

Luego de la anulación del primer contrato, por Resolución Presidencial se procedió a la contratación por excepción de la empresa Royal SRL para la ejecución de la carretera Huarina-Tiquina. El contrato ABC N° 622/16 GLP-OBR-TNG fue firmado el 7 de octubre de 2016.

El documento establece que la empresa debía actualizar los estudios del proyecto. Además, realizar las obras en tramos no intervenidos por la primera contratista.

El tiempo de ejecución para la construcción esta vez fue fijado en 557 días calendario a partir de la orden de inicio que se emitió el 10 de octubre de 2016. Se estimaba que el plazo se cumpla a finales de abril de 2018. Desde ese punto deberían contabilizarse tres años adicionales para el servicio de mantenimiento. El costo fue de 209.273.978 bolivianos.

“Dos o tres veces han retrasado la entrega. Han tenido problemas con los pobladores y trabajadores. Había una huelga en la iglesia”, relató un poblador de Huarina.

Esa protesta contra la empresa Royal se realizó en febrero pasado. Trabajadores de la obra denunciaron el adeudo de tres meses de salarios y prestadores de servicios de alojamiento y alimentación, incumplimiento de pagos de parte de la constructora.

En el Sicoes figuran dos contratos modificatorios que aplazan la entrega de la carretera. El primero argumenta: “por impedimento de los pobladores de Janko Amaya, las intensas lluvias y la afectación a la ruta crítica es necesario ampliar el plazo de construcción en 90 días”. La nueva fecha de entrega fue retrasada hasta el 19 de julio de 2018.

La segunda modificación establece una ampliación de 27 días calendario para la entrega: hasta el 14 de agosto de 2018.

En una inspección realizada días antes de que se cumpla el plazo, el gerente regional de la ABC, Boris Calcina, señaló que el avance era del 60% y que se esperaba la entrega para fin de año. Esa previsión no se cumplió y el Sicoes no registra otras modificaciones al contrato.

Con dos años de retraso la carretera se deteriora antes de su inauguración y aún no tiene una fecha para su entrega.

Electroingeniería

2010 En enero el presidente Morales y la Asociación Accidental Argentino-Boliviana, ArBol, firmaron el contrato de construcción para la carretera Santa Bárbara-Caranavi -Quiquibey. El 85% de las acciones del consorcio pertenecían a la empresa argentina Electroingeniería.
2015 En agosto, en un ampliado realizado en Caranavi el Ministerio de Obras Públicas rescindió el contrato con ArBol. Argumentó un incumplimiento de contrato y meses después se contrató a la empresa Royal, la misma que ahora trabaja en la vía Huarina-Tiquina.
2016 Un Juzgado Civil y Comercial del vecino país dispuso el embargo a la empresa argentina por un valor de 111 millones de pesos argentinos. La medida fue solicitada por Zurich Insurance Company LTD, reaseguradora internacional de la Boliviana Ciacruz SA. Esta entidad financiera fue contratada por Electroingeniería para la emisión de boletas de garantía que empezaron a ser ejecutadas por el rescindimiento del contrato.
2018 En Argentina se descubrió una red de sobornos. Se estima que en 10 años la asociación ilícita recolectó alrededor de 53 millones en “coimas”. Uno de los principales implicados fue Gerardo Ferreyra vicepresidente de Electroingeniería. El caso es conocido como el Lava Jato Argentino.

Pagina Siete.