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Siete políticos de oposición pasarán la Navidad en la cárcel

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Siete líderes de oposición pasarán Nochebuena y Navidad en la cárcel. La mayoría son exautoridades del gobierno transitorio de Jeanine Añez. Fueron procesados después de que el Movimiento Al Socialismo (MAS) retornó al poder.

Añez guarda detención en el penal de Miraflores, fue aprehendida el 13 de marzo como parte del caso golpe. También es investigada en dos procesos por supuesto incumplimiento de deberes, resoluciones contrarias a las leyes y designación ilegal.

“No quisiera que nadie pase por lo que está pasando mi madre por culpa de gente inhumana e indolente. El año pasado pasamos Navidad en familia. Esta Navidad mi abuela, con 93 años, no podrá ver a su hija”, señaló Carolina Ribera, hija de la exmandataria.

El 12 de marzo fueron detenidos los exministros Álvaro Coimbra y Rodrigo Guzmán, quienes están presos en el penal de San Pedro. Son sindicados por la presunta comisión de los delitos de sedición y conspiración, entre otros.

El exdirector de Migración Marcel Rivas está detenido en San Pedro desde noviembre de 2020, procesado por los delitos de uso indebido de influencias e incumplimiento de deberes.

El exviceministro y exgerente de Entel Eddy Luis Franco fue detenido el 5 de mayo. Es acusado de la presunta comisión de los delitos de enriquecimiento ilícito y conducta antieconómica.

El expresidente del Comité Cívico Potosinista Marco Pumari fue aprehendido el 10 de diciembre por la quema del Tribunal Electoral Departamental (TED) de Potosí. Hace poco fue trasladado de la cárcel de Uncía a la de Catumarca.

María Isabel Cusi, esposa de Pumari, expresó que su hija mayor ya se enteró que su padre está detenido. “Esta situación es muy difícil y dolorosa, y más para mis hijos. (…) No sabemos si lo podremos ver en Navidad”.

A estos seis se sumó la madrugada de este viernes la exalcaldesa interina de Santa Cruz Angélica Sosa, quien fue enviada a la cárcel de Palmasola con detención preventiva por cuatro meses, al estar involucrada en el caso de los ítems fantasmas en el Gobierno Municipal de Santa Cruz.

La presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Amparo Carvajal, dijo que pidió al Gobierno que deje salir de prisión a los presos políticos para que puedan pasar estas fechas con su familia. “Estoy en receso, no asistiré a ninguna invitación, estaré en aislamiento hasta que pase Navidad. Hasta en las dictaduras daban un receso a los presos”.

Carta de Noche Buena para mi hijo

Eduardo Ascarrunz

Entre mis archivos inéditos he encontrado la transcripción literal de una carta conmovedora escrita desde el Penal de San Pedro el 24 de diciembre de 1958 por el capitán de Policía Vitaliano Crespo Soliz a un hijo suyo. Este oficial estuvo confinado seis años en el campo de concentración de Coro Coro, por razones políticas, al iniciarse el gobierno del MNR. Fue trasladado a la cárcel de San Pedro en diciembre de 1958.

Años después fue designado Comandante General de la Policía Nacional en el gobierno del Gral. Juan José Torres (1970).

A continuación se transcribe la misiva.

Amadísimo hijo mío: Desde hace mucho tiempo he abrigado el deseo de dirigirte esta carta desde mi prisión. Hoy, lo hago convencido de que la lectura de ella te invitará a discernir algo sobre su contenido, y entiendo que lo harás con la ayuda de tu madre. Tu tierna edad te exime que me des una respuesta inmediata, pero cuando pasen los años y vuelvas a leerla, seguramente sabrás contestarme con todos los impulsos de tu corazón.

Esta noche, consagrada a la paz del hogar, noche de perdón, olvido y tregua para las pasiones más enconadas, en homenaje al advenimiento de Jesús, el Divino Redentor de la Humanidad, también estaré ausente del calor familiar, como hacen con hoy, justamente, seis largos años. Esto quiere decir, querido hijito mío que, como en otras tantas ocasiones, no habrá juguetes para ti, a más de aquel trompito usado que lo tenía guardado y que tu madre tiene encargo de devolverte mañana que es la Navidad.

En este preciso instante son las doce de la noche. Las campanas de las iglesias han empezado a lanzar su alegre tañido anunciando el nacimiento de Jesús nuestro Señor. Oigo desde la celda oscura y fría de esta inmensa prisión, voces de felicidad y dicha, tanto en la plaza como en las calles adyacentes.

Impotente frente a los verdugos que me rodean, no hago más que revolcarme en mi cama, aturdido por mil ideas y recuerdos que bullen en mi mente, irremediablemente vencida por este tremendo mal de ausencia. Esta noche sólo atino a imaginar que estoy junto a tu lecho, de hinojos para pedirte humildemente me perdones por las veces que he debido ser injusto contigo.

Ahora que la luz del entendimiento ilumina mis reflexiones, reconozco que fui torpe lindando en la tiranía, al exigirte copiar los dibujos para tu cuaderno sin que faltara detalle alguno. Y cuando te obligaba escribieras tus tareas en buena letra e impecablemente, te miraba amenazante tomar el mango entre tus pequeños deditos, temblando, lleno de pavor ante mi presencia. Otras veces te advertí, encontrándote jugando con los niños de la vecindad, que no sacaras rodilleras en tu pantalón ni ensuciaras tus zapatos, enrostrándote torpemente que tú no me dabas el dinero para comprarte la ropa, y finalmente el castigo de una refinada crueldad que te di, fue el que permanecieras sentado inmóvil junto a mí, viéndome leer los periódicos. Qué intolerante e insensato fui contigo, dejándome dominar por mis impulsos. ¿Por qué te torturaba, hijito mío, exigiéndote, a tu edad, escribieras con buena letra, cuando yo mismo no la tengo a mis años? ¿Acaso no es obligación de un padre vestir y alimentar a los seres que trae a este mundo? ¿Por qué no supe comprender que la infancia es acción y todo músculo y no te dejaba jugar con tus amiguitos? No comprendo, hijito mío, cómo he podido ser tan cruel y siniestro contigo.

Ahora escucho desde esta misma celda los primeros trinos de un pajarillo amigo; es señal de que está amaneciendo, y cuando me incorporo súbitamente vengo a darme cuenta de que las lágrimas humedecían mi rostro y la almohada; había dado rienda suelta a las angustias de mi corazón amargado. Luego, prestamente empiezo a santiguarme para elevar esta oración que diariamente repito al levantarme: “Dejo a mis seres queridos a tu cargo, Señor, en el convencimiento de que tu amor por ellos es infinitamente más intenso que el mío, haz de mi hijo lo que todo buen padre quiere que lo sea, respetuoso, obediente y bondadoso.

Bueno, hijito mío, pienso que el mejor regalo de Navidad que puedo ofrecerte, es esta carta donde reconozco mis errores y te imploro perdón por ellos.

Te abraza y te besa amorosamente. Tu papá.

Pagina Siete.

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