Bolivia debe asumir medidas externas e internas para crecer

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Bolivia debe tomar medidas internas y externas para sortear las crisis económicas vecinas e internas, para salir de la desaceleración que se registra desde hace cinco años, y en la presente gestión el crecimiento oscilará entre 2 % a 3 %, según instituciones privadas y economistas.

En primera instancia, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en su evaluación de fin de año, señaló que las tareas para el Gobierno de transición es eliminar todas las restricciones posibles a la inversión, producción y exportación; también forjar un gran Pacto Social Productivo entre gobierno-empresarios-trabajadores, para sentar las bases en función de las reformas necesarias a implementar con el nuevo Gobierno.

En el ámbito externo propone una política de promoción selectiva de exportaciones (agropecuarias, agroindustriales, forestales-madereras y turismo) y una sustitución competitiva de importaciones (biocombustibles, alimentos, manufacturas de madera, etc.).

En su momento, el economista José Gabriel Espinoza, ahora miembro del directorio del Banco Central de Bolivia (BCB), estimó un crecimiento de 2,8 % hasta 3 %, mientras la Cámara Nacional de Comercio (CNC) proyectó 3 %.

Mientras tanto, Fitch Rating también proyectó un crecimiento de 2,5 %, mientras el último informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) estima para Bolivia un 3 % y hace unas semanas atrás el Fondo Monetario Internacional (FM) señaló 3,9 %.

Ante ese panorama adverso, el IBCE plantea tareas para el Gobierno 2020-2025, entre ellas está bajar la presión fiscal (reforma tributaria, disminuir la cantidad y nivel de tributos, aumentar contribuyentes, premiar la formalidad); también emprender una lucha anticontrabando para recuperar el mercado interno (atacar sectores donde se mimetiza); y forjar una cultura tributaria (desde colegios, universidades, campaña).

También sugieren continuar con proyectos-clave de inversión *(Hub aéreo en Viru Viru, Siderurgia en Mutún, industrialización del litio, etc.); la facilitación de la inversión, producción y exportación deben ser prioritarios; la apertura de mercados externos (acuerdos comerciales) son vitales; la promoción comercial externa (Embajadas, Consulados) tiene que ser una constante; y restablecer la carrera funcionaria en el sector público (retornar a la “meritocracia”).

Por su parte, los empresarios, en su momento, señalaron que se debe reducir la burocracia estatal en los trámites para exportar, situación que perjudicó al sector en su vinculación con los mercados externos.

BONANZA

En declaraciones a ANF, el economista de la Fundación Jubileo René Martínez, dijo que la bonanza de la economía terminó hace varios años atrás, y la declaración coincide con algunas afirmaciones de otros profesionales, que señalaron que la misma concluyó con la caída de precios de los precios de las materias primas en el mercado internacional.

A partir del 2014, la economía registró cifras menores de crecimiento, y en el 2018 terminó con 4,22%, y para este año se proyectó 4,5%, pero los problemas internacionales y nacionales empujaron

ESCENARIO

En 2019 fue un año atípico: factores internos (año electoral, incendios, paro de 3 semanas, convulsión social) y factores externos (guerra comercial EEUU-China, desaceleración del comercio mundial por menor crecimiento de China, devaluaciones generalizadas, menor demanda de gas por Brasil y Argentina, recesiones en Argentina y Paraguay, convulsión social en Chile y Ecuador, resintieron severamente la economía boliviana.

“Pese a ello, Bolivia crecerá por encima del 2´% -tal vez sea la menor expansión del PIB en 20 años- pero creceremos, y si de hoy en adelante rompemos los frenos al desarrollo, trabajando juntos sector público y privado, facilitando la inversión, la producción y exportación, resolviendo el déficit estructural en el sector externo, en los próximos años Bolivia podría crecer al 7 %”, dijo Pedro Colanzi Serrate, presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en Conferencia de Prensa brindada en Santa Cruz, para hacer un balance de la gestión 2019

Bolivia crece, pero a costa de más deuda externa e interna que -si bien aún es manejable- cada vez será más difícil lograr nuevos créditos externos y más caro de pagarlos, por la subida del riesgo-país. Para no endeudarse más, hay que promover la inversión privada, tanto la nacional como la extranjera, apuntó.

INVERSIÓN EXTRANJERA

Hasta junio de 2019, la IED Bruta mostraba una recuperación a 418 millones de dólares, muy lejos de lograr su mejor registro del 2013 con 1.750 millones. Pero, la IED Neta mostró un peligroso indicador de “desinversión” de -34 millones. ¿Por qué no viene más inversión? Bolivia debe mejorar el entorno para la inversión, ahora no solo con seguridad jurídica y confianza, sino con incentivos

Quinto año con déficit comercial. El “talón de Aquiles” del país es el comercio exterior y eso disminuye su crecimiento. A diferencia del déficit fiscal -que se soluciona imprimiendo Bolivianos- no podemos imprimir dólares. El déficit a octubre era 748 millones de dólares, apuntando a un déficit similar al del 2018, por cerca de 1.000 millones.

En el caso de las reservas internacionales netas, en el BCB, no llegan a la mitad de su nivel del 2014 y tienden a bajar, aunque su nivel aún es importante (6.518 millones de dólares al 22/NOV). Desde el 2015 el déficit del comercio exterior ha restado 5.000 millones de dólares a las RIN.

Mientras el tipo de cambio está “congelado”: No habiendo variado desde fines del 2011, y no siendo recomendable hacerlo hoy, para contrarrestar la incompetitividad que ocasiona en el sector productivo tanto exportador como para el mercado interno, urgen políticas de fomento a la productividad y competitividad, para bajar costos de cualquier forma.

El Diario.