¿Cómo murieron dos personas en los conflictos de la zona Sur?

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“Me llamó a eso de las 9:00, me dijo que cuide a los papás, que cierre bien las puertas y que por nada salgamos y se cortó la llamada. Nos cuidaba. Nosotros estábamos en Villa Fátima resguardando la estación de policías porque había saqueadores. A eso de las 10:00, nos enteramos por Facebook que mi hermano estaba muerto”, cuenta llorando Frida Conde.

El fallecido tenía 33 años. Vivía en la zona Pedregal, en la zona Sur de La Paz. Tras la renuncia de Evo Morales, el 11 de noviembre en ese y otros sectores se desataron conflictos entre vecinos y grupos violentos. Los habitantes del lugar señalan que hubo una estrategia de la desinformación para enfrentarlos.

Mientras en Chasquipampa se quemaron 64 buses PumaKatari y se incendiaron casas, en las zonas Rosales y Pedregal se perdieron dos vidas, Beltrán Condori, de 23 años, y Percy Conde, hermano de Frida. Los familiares piden justicia, los testigos aseguran que la Policía les disparó.

“Rondaba información para causar conflicto en nuestro territorio. Nos decían que los comunarios nos iban a atacar y, a ellos, que nosotros íbamos a ir. Causaron pánico, en la zona y por días nadie durmió”, cuenta el dirigente vecinal de Campo Verde de Alto Achumani, Paulo Bustillos.

Los vecinos de Pedregal ya habían sido atemorizados por varios días. Por las noches rondaban grupos violentos amenazando con saquear las casas. Los afectados aseguran que eran “militantes fanáticos” del MAS.

“En la calle 53, que conecta la zona Rosales con Chasquipampa, había un fuerte olor a gas lacrimógeno y un tumulto de gente. Eran choferes, se estaban organizando para ir a quemar los PumaKatari”, narra Mildred Soliz, una vecina que vio el caos.

Asegura que en Pedregal y zonas aledañas “la mayoría son masistas” y fue el fanatismo por el expresidente Evo Morales lo que los motivó a la violencia . “Por eso, al día siguiente ellos han destrozado las bocas de tormenta, hicieron barricadas, han tumbado los basureros. Buscaban pretextos para saquear”, señala.

Ante el panorama, el 11 de noviembre, Conde alertó a su familia y mandó a su esposa con sus suegros. Estaba en casa cuando varias personas tocaron. “Salgan vecinos. Hay que defendernos”, gritaban sin explicar de quién.

Él salió solo, hasta la esquina. Una curva cerrada, semiasfaltada. Allí le dispararon.

Un video registró el hecho. Al verlo en el suelo, la gente gritó. “Pero si él estaba solo, ¿por qué le disparan?”, reclamaron a gritos.

El certificado forense señala que las causas fueron un “shock hipovolémico, laceración cardiaca-pulmonar y hepática; y traumatismo torácico-abdominal abierto, por proyectiles de arma de fuego de carga múltiple”. Su hermana dice que le dispararon perdigones.

“Ese tiro podía haber matado a cinco personas, pero todo le llegó a él”, lamenta. En su cuerpo se encontraron cinco piezas de metal.

Buscando el cuerpo

Tras enterarse -por fotos en redes sociales- que su hermano había muerto, Wilfredo, Doris y Frida Conde llegaron caminando hasta Pedregal desde Villa Fátima. Ya en el lugar, cerca de las 14:30, preguntaron a la Policía si sabían de algún muerto.

“Estaba el comandante y los de cascos blancos y amarillos. Él me respondió que no había muertos ahí. Los de la resistencia, lo mismo. Eso me tranquilizó, pensé que estaba herido”, relata Frida.

Los hermanos continuaron su búsqueda. Una vecina les avisó que sí vio a un muerto, que se lo llevaron por un callejón.

Pasaba la patrulla, así que Frida se amarró los cordones del zapato para disimular. Cuando la Policía se había ido, la señora le indicó: “Date la vuelta. Tu hermano está ahí, cerca del árbol”.

Envuelto en una frazada, se encontraba el cuerpo de Percy Conde. Una vecina estaba cuidándolo porque “pretendían desaparecerlo”, denuncia.

Lo llevaron a la sede vecinal, donde, pronto, se reunieron más de 200 personas. Tocaron sirenas, reclamaron justicia.

La familia de Percy asegura que él no era parte de ningún partido político. Él estaba en la zona porque vivía ahí con su esposa y sus hijos hace años.
Brígida llora la muerte de su querido hijo Beltrán.
Foto: Madeleyne Aguilar A.

Mataron a mi hijo

Mientras tanto, en la calle 6 de Rosales la familia de Beltrán Condori intentaba almorzar, ignorando la bulla del conflicto. “Mami, tal vez arrojan piedras y entra gas. A la bebé le hará mal”, advirtió Condori.

Cubrió los vidrios de las ventanas con calaminas y salió de casa. “Yo estaba en el baño cuando escuché a mi yerna gritar: ¡mamá, a Beltrán lo han baleado!”, relata doña Brígida Aruni.

Corriendo ella reclamó: “¡Para qué sale!” y dejó su casa para entrar al círculo de una veintena de policías y personas con cascos, chalecos y zapatos deportivos. ¡Mi hijo, dónde está!, buscaba desesperada.

Ella cuenta que la detuvo la amenaza de un arma en su espalda. Dice que un policía la llevó hacia una calle donde le reclamó: “Son bien valientes para quemar los PumaKatari, ¿no?”.

Los policías le aseguraron que Beltrán no estaba muerto, que “sólo se había tropezado”. Brígida pensó que tal vez era cierto y quería corroborarlo.

Asegura haber visto las municiones de los policías mientras les rogaba que la dejen ir. Cuando la soltaron encontró a Beltrán tendido en el piso. El Hospital Los Pinos confirmó la muerte.
Además de las muertes, en la zona Sur se quemaron los buses PumaKatari.

“Bs 50.000 no me devolverán a mi hermano”

Casos como el de Beltrán Condori y Percy Conde deberían ser considerados por el Decreto Supremo 4100. Sin embargo, los afectados por estas muertes, otras y varios heridos aún no reciben la indemnización.

“Acabo de promulgar el DS 4100 con el que se autoriza otorgar asistencia humanitaria e indemnización a los familiares de los fallecidos y heridos en los hechos de violencia surgidos en el país después del fraude del 20 de octubre”, anunció la presidenta Jeanine Añez, el 5 de diciembre, por Twitter.

Con esa norma, se crearían mecanismos para determinar la forma en la que el Gobierno atenderá a los familiares de fallecidos y heridos. El Gobierno se comprometió a indemnizar con 50.000 bolivianos a los familiares de los fallecidos en conflictos.

Desde que encontró el cuerpo de su hermano, Frida Conde reclama justicia. Por eso, cuando escuchó sobre el decreto acudió al Gobierno. Sin embargo, los afectados no se han organizado.

“Todos hablan de los muertos de Senkata, ¿y mi hermano?, ¿y los muertos de la zona Sur? Nosotros no recibimos nada”, reclama.

Se refiere a los 10 fallecidos y 25 heridos del conflicto en Senkata, El Alto. Ahí también hubo disturbios y enfrentamientos, tras la renuncia de Evo Morales.

Los familiares de las víctimas de ese caso rechazaron la indemnización económica porque consideran que un artículo de la norma es condicionante.

El fallecido Percy Conde deja a una viuda y dos hijos huérfanos, uno de tres años y otro de ocho. Era barista y el principal sustento económico de su hogar. Tras su muerte, su familia tuvo que mudarse a un cuarto más pequeño.

Para la madre de Beltrán Conde la indemnización ofrecida por el Gobierno tampoco es suficiente. “Mi hijo ganaba 4.000 al mes, como albañil. Además, los domingos hacía trabajos extras porque su mujer está enferma”, reclama Brígida Aruni.

Cuenta que Beltrán deja una viuda y una bebé de tres meses. “Quiero una renta para mi yerna y mi nieta, con eso van a vivir”, pide con llanto.

Según el dirigente vecinal, Teodoro Patzi, en la zona Sur hubo cuatro muertes. “De dos hicieron el informe forense, pero de los otros no”, indicó. Pero tal denuncia no ha sido demostrada.

Los heridos de Potosí y Sucre

El 9 y 10 de noviembre, los miembros de dos caravanas que se dirigían a la sede de Gobierno fueron agredidos. Personas de Potosí y Sucre pretendían llegar La Paz pero fueron emboscadas, golpeadas, raptadas y baleadas.

El 9 de noviembre, la primera caravana era de estudiantes, docentes y comerciantes. Fue atacada el Vila Vila. Los golpearon y tomaron a 15 personas como rehenes. Los desvistieron, golpearon y amenzaron con quemarlos.

Un día después, partió la segunda caravana, en la que estaban dirigentes mineros, fue atacada por francotiradores. Algunos de los heridos son Javier Gutiérrez, a quien una bala de destrozó la clavícula; Rafael Moscoso, una bala le rompió seis costillas y lesionó el pulmón; Ramiro Ugarte perdió la mano derecha; Darío Cuiza, la bala le hirió la cadera; Mijael Medina, dos balas hirieron sus hombros; y Franz Soraide, el proyectil entró por la axila y salió por el cuello. Se lesionó a los pulmones.

Decreto Supremo

1 Se decreta la autorización de la indemnización a los familiares de las personas fallecidas y cubrir los gastos médicos de los heridos, producto de los actos violentos entre el 21 de octubre y 24 de noviembre.
2 Se autoriza destinar 1.500.000 bolivianos para efectuar el pago de la indemnización y 3.000.000 bolivianos para el pago de atención médica y de seguridad social a corto plazo.
3 De manera excepcional se autoriza a los ministerios de Justicia y de Salud a realizar transferencias público-privadas. El Ministerio de Justicia efectuará la evaluación y registro de las personas fallecidas en los sucesos violentos y será el encargado de registrar a las víctimas heridas en el conflicto y coordinará con el Ministerio de Salud a fin de cubrir los gastos de atención médica de las personas que resultaron heridas producto de los actos violentos suscitados en el país, hasta su restablecimiento físico.
4 El pago por única vez de 50.000 bolivianos alcanza a los familiares hijos, cónyuge o padres. Ellos tendrán por reparado su derecho ante cualquier instancia internacional.

Pagina Siete.