Porfirio Rivero, el cocalero que perdió las manos por una dinamita: no tengo manos, pero tengo voz

En estos últimos cinco años, otros cuatro cocaleros sufrieron heridas de gravedad a causa de artefactos explosivos en los conflictos de Adepcoca con el Gobierno.

Porfirio Rivero hace tres años que ha perdido una de sus manos y tres dedos de la otra, ha sobrevivido con limitaciones en sus actividades, pese a su condición sigue luchando en defensa de la Asociación Departamental de Productores de Coca. Este lunes volvió para sumarse a las movilizaciones en contra del mercado ilegal de Villa El Carmen.

“No tengo manos, pero tengo voz por la injusticia que está cometiendo el Gobierno contra los cocaleros, contra nuestra asociación. Que no tengamos manos no nos va a detener”, declaró con firmeza a la ANF.

El productor de coca del municipio de Chulumani, Porfirio Rivero, llegó la noche de este domingo para unirse a la movilización de los cocaleros de Adepcoca, que este lunes han ingresado a la cuarta semana de protestas y enfrentamientos con la Policía.

Rivero mira a un costado no quiere recordar ese día doloroso en su vida. Era martes, 12 de noviembre de 2019, cuando una dinamita que sujetaba reventó en sus manos, el daño causó la amputación de una de ellas y tres dedos de la otra.

“No quiero hablar de ese día porque recordar es abrir una herida”, dice el productor de coca mientras sus ojos se le vuelven aguanosos de solo recordar ese pasaje de su vida.

Porfirio es casado, su esposa y sus seis hijos, cuatro mujeres y dos varones, son los pilares en su vida pues recibe la ayuda de todos ellos para desenvolverse en sus actividades. Quedar prácticamente sin sus dos manos le ha limitado en su desenvolvimiento.

El productor no quiere quedarse en su casa, para él es difícil hacerlo mientras sus compañeros están en las calles exigiendo el cierre del mercado ubicado en la zona de Villa El Carmen.

“Es difícil quedarse en casa y ver cómo este Gobierno nuevamente quiere salirse con la suya; mientras tenga vida voy a seguir luchando, porque sería muy malo quedarse con los brazos cruzados en la casa. Tengo boca para gritar por la injusticia”, dijo con voz firme.

Los cocaleros orgánicos iniciaron su movilización el 1 de agosto exigiendo que el mercado “ilegal” de coca, que funciona desde el 19 de agosto con el aval de Gobierno, sea cerrado.

Como Porfirio hay otros cuatro cocaleros de los Yungas que quedaron gravemente heridos desde el año 2017, cuando el Gobierno de Evo Morales aprobó la Ley General de Coca (906) y el conflicto ya arrastra cinco años.

Heridos

Óscar Vargas, dirigente de la Federación de Chulumani, perdió el ojo izquierdo durante los enfrentamientos del 21 de febrero de 2017 en La Paz cuando aprobaron en la Asamblea Legislativa la Ley 906. En ese entonces la dirigencia estaba a cargo de Franclin Gutiérrez.

Wilson Mendoza, del municipio Chulumani, perdió las manos y ojos tras la explosión de dinamita en una emboscada de choferes, el hecho ocurrió el 30 de marzo de 2021, en el sector de los Yungas. Armin LLuta dirigía esa institución.

Al día siguiente, Ronald Merma, un dirigente de la regional Milluhaya en el municipio de Coripata en los Yungas de La Paz, perdió las manos a causa de la explosión de una dinamita en el enfrentamiento entre policías, cocaleros, transportistas y comerciantes que se produjo en el sector Yolosita, en la carretera nueva hacia Los Yungas.

Plácido Cota es el último cocalero que sufrió el mismo accidente por mala manipulación de una dinamita en los enfrentamientos que tuvieron los productores de coca con el Gobierno. Milagrosamente da signos importantes de recuperación a pesar del estado en el que fue traslado al hospital ese día fatídico

El dirigente de Chulumani de la Federaciones Campesinas de los Yungas de La Paz (Cofecay), Diego Cahuapasa recordó que estas personas dieron el pecho a la institución de Adepcoca en los conflictos en cinco años de enfrentamiento con la Policía.

Fuente: ANF

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