El precio de la coca baja por dos factores y el conflicto ingresa a la cuarta semana

Es la cuarta semana que el conflicto cocalero mantiene tensión en las zonas de Villa Fátima y Villa El Carmen de la ciudad La Paz. Ayer, la Policía y afiliados a la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) de Yungas se volvieron a enfrentar. No se registraron heridos ni detenidos, pero sí hubo gasificación y uso de dinamitas. Mientras el conflicto crece, el precio de la hoja de coca baja debido al contrabando y la sobreproducción.

Los productores de Adepcoca y la Policía se volvieron a enfrentar ayer. Esta es la cuarta semana del conflicto y todavía no hay solución. Adepcoca exige el cierre del mercado paralelo liderado por Arnold Alanes, afín al Movimiento Al Socialismo (MAS).

Mientras, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Remmy Gonzales, admitió ayer que debe existir un solo mercado de comercialización de hoja de coca en el departamento de La Paz, pero pidió que sean los productores de base quienes decidan qué mercado puede funcionar: el tradicional de Adepcoca o el de Arnold Alanes.

Tras una semana de tregua, la violencia nuevamente se apoderó de las zonas Villa Fátima y Villa El Carmen, en la ciudad de La Paz. Los enfrentamientos se produjeron cerca de la terminal interprovincial Minasa, mientras que otro grupo de productores de la hoja de coca avanzó desde la sede de Adepcoca y tuvo que retroceder por las acciones policiales.

Una marcha intentó llegar nuevamente al punto de comercialización considerado ilegal, pero los uniformados evitaron su paso. Tal como sucedió en días anteriores, se registró detonación de dinamita y petardos.
Vecinos del sector nuevamente montaron barricadas y colocaron mensajes llamando a la paz en el sector, donde comercios, colegios y otras actividades económicas se ven afectadas por el conflicto.

Luego de fallidos intentos de diálogo, la facción de Freddy Machicado, que es Adepcoca, insiste en el pedido del cierre definitivo del mercado paralelo de coca de Villa El Carmen, al cual consideran ilegal. Este factor es el que bloquea la negociación, ya que Adepcoca aseguró que se sentará en la mesa de diálogo si es que el centro de abasto de Alanes no cierra sus puertas.

“En el caso de Adepcoca es un solo mercado, entonces de ninguna manera pueden haber dos. Aquí solamente reconoce a una Adepcoca, no dice Adepcoca A y Adepcoca B”, sentenció el ministro Gonzales.

La autoridad insistió en que este conflicto es interno de los cocaleros, porque existen dos bandos que se atribuyen la representatividad de Adepcoca: el de Machicado y el de Alanes. “Las bases, al final de cuentas, tienen la razón. Las bases tendrán que decidir cómo quieren funcionar y donde va a funcionar Adepcoca”, remarcó el ministro Gonzales.

Pedido de diálogo
Por su parte, el viceministro de Coca y Desarrollo Integral, Arlen Lovera, coincidió con Gonzales y pidió a los dos bandos de cocaleros de Yungas sentarse en la mesa de negociación y tratar de que haya un solo mercado.
“Lo mejor sería que ambas bases se reúnan y que de los dos directorios se consolide solo uno; podría ser por un consenso entre ellos o también por una nueva elección”, dijo Lovera.

El ejecutivo del Consejo de Federaciones Campesinas de Yungas (Cofecay), Carlos Choque, volvió a denunciar que en el “mercado ilegal” de coca que lidera Alanes se vende coca peruana, de Chapare, de segunda y de tercera calidad proveniente de Yungas de La Paz.

“Es un mercado ilegal que tiene coca de zonas rojas y eso es lo que está fomentando el Gobierno. Nosotros recibimos la coca originaria y ancestral que nada tienen que ver de las zonas rojas. Además, están trayendo coca peruana, coca de diferentes sectores y es por eso que nuestra coca está a un bajo precio”, denunció Choque.
Alanes negó esa denuncia y aseguró que en el mercado que administra se comercializa coca de Yungas. Solo admitió que puede llegar coca de segunda o tercera, pero dijo que el precio está de acorde a la calidad del producto.

“Es coca legal, es un mercado que está enmarcado en la ley de la coca. En el mercado se vende coca legal de productores que encuentran en este espacio un lugar donde pueden vender sus productos”, dijo Alanes.
El dirigente de Cofecay aseguró que el precio de la coca bajó tanto que ya no justifica los costos de producción y transporte. Choque relató que el precio más bajo que se registró fue de Bs 10 por libra, cuando antes se pagaba Bs 35 por la misma cantidad. Actualmente la libra tiene un costo de Bs 22 y todavía sigue siendo un precio a pérdida, según Choque.

Según datos de la Dirección General de Comercialización e Industrialización de la Hoja de Coca (Digcoin), en el mes de mayo el taque de coca de primera en La Paz llegó a costar Bs 1.500, el de segunda Bs 450 y el de tercera Bs 350. Un taque de coca tiene 50 libras. En Santa Cruz, el mismo mes, un taque con coca de primera llegó a costar Bs 2.200, de segunda Bs 2.000 y de tercera 1.700.

Chuquisaca es la región donde más valor tiene la coca. En mayo un taque de coca de primera costó Bs 3.500, de segunda Bs 2.500 y de tercera Bs 2.000. Mientras que en Cochabamba el precio es el más bajo: un taque de primera costó en mayo Bs 500, de segunda 450 y de tercera 400.

Pando es otra región donde la coca tiene precio elevado. El mismo mes un taque de primera llegó a costar Bs 3.250, de segunda 3.000 y de tercera Bs 2.750. En los otros departamentos los precios oscilan entre Bs 1.800 y 2.050 el taque de primera.

Trasfondo económico

El presidente de Adepcoca, Freddy Machicado, consideró que el conflicto cocalero que ingresó a su cuarta semana tiene como trasfondo el tema económico. El dirigente dijo que en el mercado paralelo de Alanes venden la coca a precios “muy bajos” y eso genera pérdidas en su sector. Machicado informó que en la actualidad la bolsa de 50 libras de la hoja tiene un costo que varía entre los Bs 1.500 y 1.600, mientras que la libra está entre Bs 20 y 25. Admitió que hubo una baja en el precio debido a que hay “sobreproducción”.

Los cultivos de coca se acercan por segundo año consecutivo a las 30.000 hectáreas, según proyecciones del monitoreo anual de Naciones Unidas, que fueron reveladas al inicio de las operaciones de erradicación de este año. El Gobierno prevé eliminar, hasta diciembre, 10.000 hectáreas de esas plantaciones excedentes.

“Este es el problema y debemos ser claros en ello, la coca excedentaria perjudica. Antes, el trópico de Cochabamba, que no tiene mercado legal, tenía 2.400 hectáreas. Con su nueva ley, el expresidente Evo Morales las ha incrementado a las 7.700 que tienen ahora”, lamentó Machicado.

El dirigente lamentó que en Yungas no se aumentó ni una hectárea y sí a la región de Caranavi, a la que se dio 1.000 hectáreas más. El dirigente aseguró que se tienen detectadas plantaciones en la zona de Palos Blancos (Alto Beni, La Paz), como en Mapiri, también en La Paz. “Ahí es donde más ha crecido”, complementó.

En 2019 un taque de coca hojeada o seleccionada -la de mayor calidad- llegó a costar Bs 4.000. Es decir, a Bs 80 la libra. Sin embargo, durante los primeros meses de 2022 el precio del taque de esta coca apenas llegó a Bs 1.500 y a Bs 30 la libra.

Otro factor para el descenso del precio de la coca es el contrabando que existe de la hoja, ya que existen datos de que a Bolivia ingresa ilegalmente coca peruana.
La coca contrabandeada ingresa por pasos ilegales ubicados en el norte de La Paz y llega hasta el trópico de Cochabamba. En ambos sitios se ejecutaron operativos por parte de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) “con trancas móviles” en diferentes carreteras del país, explicó el viceministro de Defensa Social, Jaime Mamani.

La coca peruana, en su mayoría, es utilizada para el narcotráfico, aunque también llega a zonas urbanos para ser comercializada para el masticado. En la ciudad de Cochabamba, por ejemplo, hay vendedores que admiten que la coca que venden es de Perú mezclada con la de Chapare.

Machicado denunció que la coca peruana ingresa a La Paz también por Desaguadero y zonas cercanas al lago Titicaca. El dirigente dijo que tiene conocimiento que esa coca también se desvía al centro de abasto de Alanes, donde sería vendida como si fuera coca de Yungas de La Paz.

En los últimos 17 años, los cultivos de la hoja de coca subieron en 31% en el trópico de Cochabamba y 11% en Yungas de La Paz, según datos de los informes anuales que difunde Naciones Unidas.
El Deber

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