Cuerpo de Teodosia fue llevado a su tierra natal

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Teodosia Sonko, que denunció corrupción en el Hospital de Clínicas, murió el jueves por la tarde, y sus restos fueron llevados a su tierra natal, la localidad de San José de Pasto Pata, provincia Sud Yungas, y el esposo espera que se haga justicia con el responsable de las irregularidades en el nosocomio.

Teodosia no resistió más el dolor de su enfermedad, dejó a su esposo y a sus cinco hijos. La Familia decidió realizar un viaje de tres horas y media hasta la localidad de San José para darle el último adiós.

Valerio Tuffo López, esposo de Sonko, manifestó a lo Coyuntural su arrepentimiento por haber viajada desde Sud Yungas hasta la ciudad de La Paz para salvar la vida, de quien eligió como su eterna compañía.

«Por buscar sanidad ha encontrado la muerte», dijo y lamentó que el oncólogo A.Q. haya sido beneficiado con arresto domiciliario, siendo el principal autor de la corrupción en el hospital de Clínicas y Hospital Obrero.

«Pido justicia, que se lo vuelva a meter a la cárcel (al oncólogo A.Q.). Que prueba más quieren los fiscales», dijo el esposo a tiempo de asegurar que colaborará en las investigaciones hasta lograr justicia por la muerte de Teodosia Sonko de 55 años.

Sonko estuvo internada en el Instituto Boliviano Japonés de Gastroenterología, pero por el deterioro de su salud los médicos la desahuciaron, debido a la metástasis que provocó el cáncer de vesícula, que afectó a su hígado, pulmones y huesos.

HIJA

«Estaba muy desanimada, le dolía todo el cuerpo. Lloraba por haber conocido al doctor Aldo. Q., él tiene la culpa de que mi mamá haya muerto. Él no ha querido entregar sus resultados de la radioterapia. Ella estaría viva, si no fuera por ese mal médico. Exigimos justicia», dijo Marlene Ruffo, una de sus hijas, a ANF.

A Teodosia le detectaron el cáncer de vesícula hace dos años, y al preguntar una cura para su enfermedad conoció al doctor Aldo Q., un oncólogo que trabajaba en el nosocomio miraflorino. Este le prometió un tratamiento ideal, con máquinas de última tecnología, a un precio de 12.000 bolivianos.

Con mucho esfuerzo, la mujer consiguió 8.000 bolivianos para iniciar sus 15 sesiones de radioterapia para evitar que el tumor se expanda en su cuerpo.

Sin embargo, la paciente desconocía que las radioterapias que recibía eran del Hospital de Clínicas «donde ese tratamiento cuesta entre Bs 2.500 y Bs 3.000», ya que el oncólogo al parecer le había prometido hacer las sesiones en una clínica particular.

Cuando increpó a Aldo Q., éste se molestó y le advirtió que si no le completaba el saldo por las radioterapias, no le entregaría su informe médico. Y lo cumplió, hasta la fecha el galeno y sus cómplices hicieron desaparecer el historial de la paciente, según da cuenta ANF.