22 DE ENERO: ¡NUNCA MÁS! Evo, qué lejos estás, con muchas penas y pocas glorias

88

El 22 de enero fue un día deslucido para el Movimiento Al Socialismo (MAS), por primera vez en 10 años, el Día del Estado Plurinacional representó un momento de más dudas que certezas y de fuertes tensiones y fracturas internas. Al ala radical del masismo no le alcanzaron las fuerzas para concretar sus amenazas de convulsión social y apenas lograron organizar contadas concentraciones de reafirmación partidaria.

El propio Evo Morales tuvo que resignar su aspiración a una celebración con el derroche característico de los tiempos en que concentraba todo el poder en sus manos. Ni siquiera pudo pretender que “continuaba siendo presidente” pues unas horas antes la aceptación de su renuncia, con los votos del MAS en la Asamblea Legislativa Plurinacional, puso oficialmente fin a 14 años de control, con dos tercios del Parlamento, de todos los poderes del Estado.

No fue un día de convulsión social como pretendían los radicales del MAS alentados por su jefe desde Buenos Aires. No hubo ni concentraciones multitudinarias ni pantallas gigantes. El pretendido informe final de mandato devino en una arenga política de jefe de campaña que ya ha aplicado el “dedazo” y ha prometido “milicias armadas” en caso de retomar el poder. Conforme pasaron las horas, fue quedando claro que fue innecesario el despliegue conjunto de militares y policías ordenado unos días antes por el gobierno interino.

El Estado soy yo

El 22 de enero no es una fecha elegida al azar. Es el día que Evo Morales eligió para su primera posesión como Presidente, el año 2006, porque se cumplía el cuarto aniversario de su expulsión de la Cámara de Diputados luego de un juicio político.

El 2010, esta fecha fue oficialmente instituida como el Día del Estado Plurinacional aun cuando el referendo de aprobación de la nueva Constitución, que establece que Bolivia pasa a ser oficialmente Estado Plurinacional, fue el 25 de enero y su promulgación ocurrió el 7 de febrero de 2009.

En tributo a un hecho que marcó su trayectoria política, Evo Morales relegó a un segundo plano al 6 de agosto, que conmemora la declaración del acta de la independencia y la creación de Bolivia, a la usanza del lema del absolutismo, “El Estado soy yo”, que se caracterizó por la concentración de todo el poder en el monarca.

Este 22 de enero adquirió otro sentido. No sólo cerró oficialmente el ciclo de 14 años de Gobierno de Evo Morales, sino que orilló al Movimiento al Socialismo (MAS) a enfrentarse con todos sus demonios, sin aparato estatal y sin estructuras clientelares que apacigüen los descontentos ni amplifiquen las adhesiones.

El jefe en su laberinto

El 22 de enero, Evo Morales no portaba la banda presidencial, encabezó una masiva concentración en un estadio de la ciudad de Buenos Aires, repasó los hechos más relevantes de su paso por el Gobierno, pero sobre todo arengó contra sus adversarios.

Arremetió contra el gobierno de Jeanine Añez y, según destacó el periódico Página Siete, difundió al menos siete mentiras: “Fuerzas Armadas y Policía hicieron besar sus botas a manifestantes”; “heridos dejaron los hospitales sin curación porque los acusaron de terroristas”; “la gente está retirando su dinero de los bancos”; “se cerraron 60 radios comunitarias, se persigue y detiene a periodistas”; “el gobierno golpista está acabando con los bonos”; “prohibieron la pollera en ceremonias del Estado”.

El ahora jefe de campaña del MAS garantizó que «Es cuestión de tiempo”, se volvió a desdecir de su propuesta de formación de “milicias armadas” y aseguró que volverán al gobierno el 3 de mayo “con el voto del pueblo boliviano, pacíficamente, democráticamente”.

También se desentendió de los reclamos de sus bases y de las fracturas internas de su partido. Durante el acto de Buenos Aires, Morales presentó a Luis Arce, como candidato a la presidencia, y no sólo le atribuyó los logros de su gobierno, también aseguró que a dos días de anunciar una encuesta le otorga el 79% de la intención de voto, seguido de lejos por Carlos Mesa (21%).

Las mentiras de Morales no distrajeron a los militantes de su partido que persistieron en sus reclamos por la definición arbitraria del binomio para las próximas elecciones. Y mientras arrancaba la campaña de Arce en Buenos Aires, en la ciudad de El Alto Choquehuanca hacía malabares para convencer a las organizaciones sociales del Pacto de Unidad que respalden al binomio del MAS elegido en Argentina.

Las aguas no están calmadas al interior del MAS. Al menos dos parlamentarios, de un total de 80, han rechazado la ampliación de mandato y han renunciado a sus curules y el partido ha determinado que, si otros quieren seguir esos pasos, están libres de hacerlo. Desde otros sectores han empezado a apuntar sobre algunas cabezas. Adriana Salvatierra ha sido vetada y no podrá candidatear para una nueva gestión en el legislativo. Aunque las exhortaciones de Choquehuanca han logrado neutralizar las protestas y consolidar la candidatura de Luis Arce Catacora, sectores sindicales afines al MAS han advertido que no aceptarán más “dedazos” y resolvieron que las listas de candidatos a diputaciones y senadurías se definirán en Bolivia.

Por: Zulema Alanes
Cabildeo

También podría gustarte
Abrir chat
Powered by