Falta de GLP obliga a caseras a cerrar puestos en comedores

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Todos los días, las comideras de los mercados populares de La Paz madrugan para comprar uno o dos kilos de carne de res o pollo; y hacen largas filas para adquirir huevos, verduras y alimentos. De esa manera, las caseras garantizan la venta de almuerzos a bajos precios.

Ante la falta de GLP, no obstante, varias comerciantes cerraron sus puestos. Otras aseguraron que utilizan sus últimas provisiones de gas y lamentaron que en pocos días ya no tendrán insumos. “Todos los días vengo a las 3:30 (a las puertas del mercado Rodríguez) para comprar alimentos y cocinar para mis caseros”, dijo María del Carmen, una vendedora de comida del comedor popular de esta zona.

“No podemos dejar de dar almuerzo a las personas que vienen hasta acá para comer”, añadió la comerciante, quien por la madrugada logró comprar un kilo de hígado a 45 bolivianos, cuando normalmente cuesta 15.

El menú de ayer en su puesto era ají de fideo con queso raspado, asado de hígado, saice tarijeño y sopa de fideo. Pese a la escasez, la vendedora mantuvo el precio del almuerzo en 10 bolivianos aunque redujo las porciones. “Muchos de nuestros clientes se quedaron sin gas y como saben que tenemos almuerzo se vienen con su familia”, afirmó.

Ella es la única comidera de la planta baja del mercado popular Rodríguez que ayer seguía preparando el medio centenar de almuerzos. Las otras seis caseras dejaron de ir a sus puestos por falta de GLP para cocinar.

“Me queda gas para hoy (ayer), sólo prendí una hornilla de mi cocina y la llama apenas está encendida. Ya no podré salir a vender más”, añadió. Lo propio sucede en el mercado Lanza.

Una de las comideras –quien prefirió no dar su nombre– dijo que cada día a las 4:00 de la madrugada debe ir hasta Río Seco para comprar un kilo de carne de res (Bs 80), el hueso rojo (Bs 40) y el hueso blanco (Bs 18), cuando antes de los bloqueos costaban menos de la mitad.

“Decidí venir a trabajar porque las anteriores semanas estaba obligada –por la junta de vecinos– para bloquear mi zona. Ya no quiero estar ahí por tantas cosas que están pasando (refiriéndose a las fallecidos), ¿por ahí me pasa algo?” cuestionó la vendedora.

En el mercado, el costo del almuerzo se incrementó en dos bolivianos. Se vende entre 12 y 14 bolivianos dependiendo del sector. El martes por la noche, cientos de garrafas del mercado Lanza salieron a la calle a la espera de comprar este insumo. “Esperamos hasta pasadas las 22:00 y nunca vino”, dijo otra de las vendedoras. “Tampoco podemos estar ahí abajo y una de las compañeras mandó a sus hijos, pero por jugar, el pequeño perdió una garrafa”, afirmó.

Otra comidera del mercado Camacho dijo que cada madrugada sale para buscar alimentos. “Nos avisan que en el mercado Yungas están vendiendo carne y nos vamos corriendo; también nos dirigimos a la Max Paredes o a Miraflores. Así vamos de un lugar a otro para aprovisionarnos. Tenemos que hacer eso, de lo contrario, no podremos abastecernos porque tenemos hijos y familias que mantener”, dijo.

La comerciante comentó que en las madrugadas comenzó a llegar papa peruana a 60 bolivianos la arroba. Compró también cebolla y morrón. Pero el principal problema que atraviesa es la falta de gas.

En este mercado medio centenar de garrafas esperan en la calle al carro distribuidor, que nunca llega, aseguró. “No hay gas y buscamos en todos los lugares. Llamo a mis parientes, conocidos para que me pasen aunque sea media garrafa para seguir cocinando porque las personas vienen a rogarnos aunque sea por un arroz con huevo”, añadió.

En este mercado, al igual que en los otros dos, un par de puestos no abrieron ayer. Según sus propias compañeras, la razón es la falta de gas. “Hacemos todo por conseguir los alimentos, pero ante la escasez de garrafas ya no podamos hacer nada. Después de que se me acabe mi gas ya no sé qué haremos ni cómo mantener a nuestros hijos”, declaró.

Pagina Siete.