Luis Arce restriega a EEUU “fracaso” de guerra antidrogas y plantea lucha regionalizada

El presidente Luis Arce, en su intervención en las Naciones Unidas (NNUU), sostuvo que la guerra contra las drogas, plan apuntalado principalmente por Estados Unidos, fracasó. En ese marco, el primer mandatario planteó cambiar el enfoque de la lucha antidroga a través de una “regionalización” de ese combate junto a Perú y Colombia.

“Queda claro que la guerra contra las drogas, principalmente aquella desatada por Estados Unidos, ha fracasado”, sostuvo Arce en el discurso que brindó en la Asamblea General de las NNUU, donde, además, planteó 14 puntos.

El jefe de Estado manifestó que se debe cambiar el enfoque en el abordaje de la lucha contra el narcotráfico, dado que –puntualizó- seguir haciendo énfasis en la oferta y no en la demanda solo sirvió como pretexto para la militarización y para el despliegue de la guerra contra las drogas.

La autoridad añadió que esa guerra internacional criminaliza y genera sanciones unilaterales “contra países del sur”, pero blinda el lavado de activos, facilita el tráfico de drogas y otros delitos conexos “en los países del norte”.

“Eso ya no puede seguir así”, aseguró Arce antes de adicionar que “Bolivia defiende su modelo” y asume que es el momento de trabajar junto a Perú y Colombia, y con otros países afectados por el tránsito de drogas “en la regionalización de la lucha contra el narcotráfico, bajo un enfoque integral que sea menos militarizado y más económicamente social”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, durante su intervención en las NNUU realizó un planteamiento similar: pidió “acabar con la irracional guerra contra las drogas”. Pedro Castillo, presidente de Perú, no se refirió al tema.

La propuesta de Arce también incluye la idea de trabajar desde las NNUU en un mecanismo para evaluar sus resultados “no solo a los países del sur, sino a los del norte, del que uno de sus integrantes (EEUU) certifica unilateralmente el combate a las drogas”.

El 16 de septiembre se conoció que el presidente de EEUU Joe Biden emitió un memorando en el que, entre otros detalles, señala a Bolivia “por haber incumplido de manera demostrable” su responsabilidad de hacer esfuerzos sustanciales contra el narcotráfico. Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2022 de la Unodc (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), presentado en agosto, Bolivia registró un incremento en la fabricación de cocaína.

El primer mandatario, por otro lado, propuso “rechazar las sanciones unilaterales”. “Es inconcebible en un mundo golpeado por la crisis y la pandemia que aún se apliquen medidas coercitivas unilaterales, con el objeto de doblegar gobiernos a costa del hambre y sufrimiento de sus pueblos”, aseveró.

Citó como ejemplo el caso de Bolivia y el de Cuba. Respecto al caso del país, indicó que se incorporó a Bolivia en una lista de los denominados principales países de tránsito de droga o productores de drogas ilícitas. En el memorando citado, Biden identifica a Bolivia, entre otros, como país de tránsito de drogas o de producción de drogas ilícitas para 2023.

“El Estado Plurinacional de Bolivia –replicó Arce- tiene una política soberana de lucha contra el narcotráfico, que ha dado importantes resultados y ratificamos el compromiso de nuestro gobierno para fortalecer la lucha contra este flagelo mundial”.

Respecto al caso de Cuba, manifestó que padece la aplicación de la “medida unilateral” del bloqueo, al que calificó de “criminal”. “Es un crimen contra la humanidad mantener ese tipo de medidas y de paso incorporar a este país a la lista de los países patrocinadores del terrorismo”, afirmó.

Además de esos dos puntos, Arce planteó declarar al mundo como “zona de paz”, establecer sistemas universales de salud, crear un programa global de soberanía alimentaria, reconstruir las capacidades productivas y económicas de los países de la periferia “golpeados por la irrefrenable lógica concentradora del capital”.

Además, el mandatario propuso afrontar la crisis climática con responsabilidad, solidaridad, armonía entre los seres humanos y la naturaleza, y no con usura; industrializar el litio para el beneficio de los pueblos y que sea el pilar fundamental para la transición energética; fortalecer los mecanismos internacionales para un trato preferencial para los países sin litoral; ampliar “nuestra visión restringida” de derechos humanos y democracia; generar una “solidaridad intergeneracional”; declarar el decenio de la despatriarcalización; y garantizar la plena vigencia de la carta de las NNUU y el principio del multilateralismo.

Fuente: Pagina Siete

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