Las transacciones electrónicas se disparan en Bolivia, porque son seguras y rápidas

Como muchos los de su estirpe, Andrés Esteban es un pequeño empresario boliviano que se ocupa de liderar la elaboración de sus productos, luego los promociona en la modalidad de voz a voz y desde el 2020 por redes sociales, tiene a su cargo también el despachar las ventas a alguna zona de La Paz e incluso al interior del país. Asimismo se llama un todoterreno en su negocio.

Y ese compromiso le llevó también a ocuparse incluso de la contabilidad. Andrés Esteban no solo hacía la gestión estratégica de la empresa, sino también de las cobranzas y pagos. “Lo que ocurre es que he tenido una mala experiencia con un contador, por eso iba hasta el banco para ocuparme de retirar o hacer los depósitos”, dice cuando es consultado sobre la gestión de sus recursos. Y luego lamenta que esos ‘trámites’ le quitaban tiempo y eficiencia a favor de su negocio.

Sin embargo, este pequeño empresario de la madera habla de ir al banco en tiempo pasado. Sí, dejó de hacer filas para depositar o retirar dinero, lo que ocurría en horario productivo. “Recuerdo que debía hacer un pago a un proveedor, pero no contaba con efectivo e hice una llamada a un cliente mío para que me haga el favor de pagarme antes de tiempo. Me dijo que sí y me pidió el número de mi cuenta bancaria. En cuestión de minutos, resolví el asunto y sin moverme de la oficina”. Desde entonces, las visitas de Andrés Esteban al banco se han reducido al mínimo.

Como miles y miles de personas, este pequeño empresario resuelve los asuntos financieros de su empresa con transferencias electrónicas, que son un método de pago para trasladar dinero sin la intervención “directa” del personal del banco, ya sea dentro de la misma institución financiera o entre varias instituciones financieras sin costo para transacciones menores a 50.000 bolivianos.

Los datos de Asoban señalan que las transacciones electrónicas registraron un incremento significativo año tras año. Por ejemplo, el año 2017 se resolvieron 15,5 millones de transacciones, mientras que el 2021 se cerró con 93,7 millones.

Y, ¿qué ha ocurrido en el periodo enero mayo de 2022 frente a ese tiempo en 2021? Hasta mayo del año pasado se concretaron 33,9 millones de transacciones electrónicas y en esta gestión, la cifra llegó a 49,9 millones, lo que reafirma la tendencia de incremento en este mecanismo de la banca digital.

Ahora bien, el volumen de transacciones electrónicas reafirma esa tendencia hacia arriba. El 2021 se movilizaron 73,2 millones de dólares y en los primeros cinco meses de este año ya se movilizaron 35,8 millones de dólares, en cinco de los 12 meses.

Esto sucede gracias a una red en línea que procesa transacciones entre bancos a través de una cámara de compensación automatizada (ACH), que permite a una persona natural o una persona jurídica (empresa) realizar transferencias desde sus cuentas en el Banco a personas o empresas con cuentas en diferentes instituciones financieras con atención al cliente 24/7.

A diferencia de las operaciones presenciales, en las transacciones electrónicas no hay límite de tiempo.

Esto lo puedes realizar desde la app telefónica o la web de tu banco. Para aquello se cumplen algunos pasos para realizar transferencias ya sean a cuentas del mismo banco, terceros o de otras entidades financieras.

Por regla general, se requieren de los datos de la cuenta beneficiaria, como ser Número de cuenta, Tipo de cuenta, nombre y Número de identificación. Es importante mencionar que este sistema de transferencia requiere de un factor de autentificación para seguridad de los usuarios.

Te mencionamos algunos beneficios que tienes por usar las transacciones electrónicas:

Es cómodo y conveniente: puedes pagar sin tener que ir a una sucursal, desde cualquier lugar donde tengas acceso confiable a Internet (por ejemplo, tu casa u oficina). No tienes que desplazarte ni exponerte a que te roben o se extravíe tu dinero.
Es posible pagar a cualquier persona del país que tenga cuenta bancaria, sin importar en dónde se haya abierto la cuenta del beneficiario ni su lugar de residencia.
Es rápido: tus pagos los realizas en segundos.
Es seguro: la regulación exige a los bancos que permitan a los clientes utilizar mecanismos de seguridad, como claves privadas, las que deben ser conservadas por el dueño de la cuenta. Es decir no lo debe compartir.
Los indicadores muestran un crecimiento acelerado en el uso de las herramientas digitales como efecto de los procesos y adaptaciones que aplican las diferentes entidades financieras del país.

Fuente: Urgente.Bo

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