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Lluvias: falta de previsión y plan ocasionan desastres en Cochabamba

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“Fue una noche angustiante. No dormimos cuidando que el agua no ingrese a nuestra casa”. Francisco Sarmiento no olvida la madrugada del 15 de diciembre en la que la tormenta no cesó durante horas. Su familia vive en la calle San Marcos, del barrio Don Bosco, a pocos metros del río Tamborada, al sur de la ciudad de Cochabamba. Cada año, en época de lluvia, deben lidiar con la zozobra de que el río se desborde o que las alcantarillas y los desagües colapsen inundando su vivienda y la de sus vecinos.

El panorama es similar en todo ese sector. Cada año la historia se repite. Calles y avenidas inundadas tras el colapso de las alcantarillas y los desagües, sobre todo en la avenida Panamericana y el puente Tamborada. Allí, el agua turbia supera el medio metro de altura imposibilitando la circulación de vehículos y peatones.

La zona sur es el claro ejemplo de las lecciones no aprendidas por las autoridades municipales y departamentales, por los vecinos y dirigentes después de los reiterados desastres que ocasionan las lluvias. Las víctimas de las inundaciones y las autoridades identifican como causas a esta reincidencia la falta de previsiones, planes de contingencias, limpieza de las alcantarillas y desagües, y la explotación de áridos que provocan las lluvias en la Llajta.

A principios de diciembre, el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, informó que los departamentos más afectados por las lluvias eran Cochabamba y La Paz. Desde entonces la situación ha empeorado en ambas regiones.

“Por el costo de vidas humanas (el más afectado) es el departamento de La Paz, en el municipio de Mapiri, pero por la gravedad de los daños ocasionados es el departamento de Cochabamba, especialmente en el municipio de Cliza”, declaró en el informe nacional sobre lluvias.

Sin planes ni recursos

“La Gobernación nos presentó (2017 – 2018) un plan de contingencia para tomar previsiones en el cambio climático. El plan era muy bueno, planteaba dragados y construcción de defensivos para que no se desborden los ríos, pero no se cumplió. El Ministerio de Defensa debería transferir mayores recursos a la Gobernación para que a su vez pueda distribuir a los municipios para que encaren los desastres”, afirma el gerente general de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba (CAC), Rolando Morales.

La secretaria de la Madre Tierra de la Gobernación de Cochabamba, Maricela Rodríguez, identifica otras causas por las cuales las lluvias originan una serie de desastres que podrían prevenirse en el departamento.

“Hemos tenido rebalse de los canales de riego. Se debe al tema de la basura, no realizan la limpieza ni abren los desagües a tiempo, por lo que rebalsa y afectan a las familias. Está también el hecho de que los municipios no han tomado las previsiones necesarias y en su momento no realizaron la limpieza de los ríos ni de los desagües. Además, la explotación sin control de áridos y agregados que termina obstruyendo el cauce natural de los ríos”, explica la funcionaria.

Granizo y riadas

La Secretaría de la Madre Tierra de la Gobernación cochabambina identifica al menos nueve municipios afectados por inundaciones, las granizadas, tormentas eléctricas, riadas y otros en esta época de lluvias. Los más afectados son Cercado, Tiquipaya, Colcapirhua, Vinto, Cliza y Arque.

La intensa lluvia que cayó la noche del 15 al 16 de diciembre ocasionó que se desborde el río Llicani, al sur extremo de la ciudad de Cochabamba. Se inundaron plantaciones de maíz y alfalfa y resultaron afectadas 15 hectáreas de 10 familias.

En el centro de la ciudad las intensas lluvias colapsaron el sistema de alcantarillado y los desagües e inundaron calles y avenidas en al menos diez zonas o sectores conflictivos identificados por la Alcaldía. Personal municipal aún realiza trabajos de limpieza y dragado para que haya mejor circulación de las aguas. Igualmente, hace una semana una intensa granizada cayó en los municipios de Quillacollo, Sipe Sipe y Vinto dañando 45 hectáreas de flores y hortalizas de aproximadamente 1.500 familias que viven de esos cultivos.

En Vinto, una riada derrumbó seis casas y afectó a 100 viviendas dañando cultivos de la zona. La Alcaldía analiza declararse en zona de desastre para la asignación de recursos económicos que ayude a mitigar los daños.

“En el Valle Alto, en Cliza, se han caído varias casas y debido a las inundaciones se han perdido más de 200 hectáreas de producción de hortalizas, verduras y frutas. En el Valle Bajo hemos tenido una tremenda granizada que afectó a 45 hectáreas de producción de flores y el 75% es irrecuperable. Las flores dañadas son crisantemos y gladiolos. También hemos tenido el reporte de los productores de hortalizas porque se ha desbordado el río Vinto”, afirma Morales.

El 8 de diciembre, el río Arque se desbordó y afectó a los municipios de Arque y Sicaya. Los agricultores perdieron sus cultivos, sus viviendas y ganado.

Tan solo en la región andina se contabilizan más de 1.300 familias y más de 340 mil hectáreas de cultivos afectadas por las riadas y granizadas en 65 comunidades de Arque, Tapacarí, Sicaya, Bolívar y Tacopaya. Los cultivos de mayor afectación son el maíz, hortalizas, haba, arveja y papa.

“Ya recogimos úrea para el sector agropecuario y se está haciendo la distribución a las familias afectadas. También se está dotando semillas. En Arque incluso se llegó con camas, ollas y otros insumos porque la gente lo ha perdido todo”, informó el gerente de la mancomunidad, Franulic Huanca.

La lluvia del 16 de diciembre ocasionó el derrumbe de un camino en el municipio de Bolívar y dejó incomunicada esa región andina. La Alcaldía desplaza maquinaria pesada para habilitar la vía.

Riesgo en Tiquipaya

En Tiquipaya continúa el riesgo del desborde de la cuenca Taquiña debido a las riadas de los últimos días. El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, advirtió que la amenaza continuará latente mientras persistan las construcciones o asentamientos ilegales en las orillas del río.

Mientras tanto, la Alcaldía de dicho municipio y la Gobernación encaran trabajos de dragado y limpieza para prevenir desastres mayores con la pérdida de vidas humanas, como ocurrió en 2018, después de un aluvión que anegó varias viviendas.

De acuerdo con Morales, pese a las intensas lluvias, en el trópico de Cochabamba no se registraron el desborde de ríos ni la pérdida de cultivos como otros años, aunque advierte que la amenaza está latente.

La página oficial del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología emitió una alerta en diferentes cuencas del país. En Cochabamba existe riesgo de desborde de la cuenca alta del río Mamoré afectando a los ríos Ichilo, Ivirgarzama, Chimoré, Chipiriri, Eterazama e Ichoa del trópico cochabambino. También al río Mizque y otros afluentes secundarios.

Regiones afectadas

Municipios Los municipios cochabambinos más afectados por los desastres naturales son: Cercado, Colcapirhua, Tiquipaya, Quillacollo, Sacaba, Arque y Tolata. Derrumbes En el tramo Bolívar-Tapacarí un derrumbe a causa de las intensas lluvias ocasionó el corte de la vía. Taquiña En Tiquipaya continúa el riesgo del desborde de la cuenca Taquiña debido a las riadas. Alerta Diez puntos de alto riesgo a inundaciones fueron identificados en Cochabamba por la Alcaldía.

340.000 hectáreas se perdieron a causa de las granizadas y riadas que afectan a la región valluna.

El río Taquiña amenaza de nuevo con inundaciones en Tiquipaya

“El entubado que tenemos para el agua se lo ha llevado todo el río Taquiña. Por eso estamos dos semanas sin agua potable. Ninguna autoridad nos ha podido cooperar para que se restablezca el servicio de agua potable. Además, la maquinaria que trabaja en el río impide que el agua se pueda cristalizar para que podamos consumir”, lamenta el secretario ejecutivo del Sindicato Agrario Taquiña, Ricardo Pelaes.

El dirigente asegura que mientras la cuenca Taquiña se desborde a causa de las lluvias, existirá el riesgo que inunde sus viviendas y cultivos afectando las conexiones de agua potable.

La zona norte de la cuenca Taquiña se caracteriza porque sus habitantes se dedican al cultivo de diferentes productos, sobre todo de flores. Producen cebolla, pepino, vaina, papa, maíz, lechuga, naranja, limón y otros. Las flores deben ser regadas con agua potable o se echan a perder.

Los agricultores de la zona poseen 80 hectáreas cultivables, de las que 20 hectáreas fueron afectadas por la escasez de agua. Su principal mercado de comercialización es el Calatayud.

“Hubo una granizada en Tirani que dañó cultivos, pero no de gran magnitud. Aún así se han destrozado viveros por el peso del granizo. También se perdieron algunas hortalizas, como papa” aclara Pelaes.

Desastres en Tiquipaya

El 6 de febrero de 2018 las fuertes lluvias en el municipio de Tiquipaya causaron un aluvión de gran magnitud que afectó a los habitantes próximos al río Taquiña. Ese desastre causó la muerte de cinco personas –entre ellas un menor de edad- y sepultó más de 15 viviendas.

En 2020 otro aluvión, de menor impacto, afectó a viviendas y generó pánico a sus habitantes.

Transcurridos más de tres años del primer desastre, la Gobernación de Cochabamba y la Alcaldía de Tiquipaya continúan con los trabajos y obras de prevención para evitar que otra tragedia de similar magnitud se repita.

Las lluvias de noviembre y diciembre han incrementado el caudal de la cuenca Taquiña activando las alarmas en los municipios de Cercado y Tiquipaya. Hay maquinaria pesada desplazada en el sector. (MMM).

Pagina Siete.

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