FmBolivia
Radio FmBolivia

¿Cómo era la Navidad de antes? Chocolate, buñuelos y villancicos

14

Obtenga actualizaciones en tiempo real directamente en su dispositivo, suscríbase ahora.

En la Navidad de antaño, los niños de La Paz se organizaban en sus barrios para formar el villancico más cotizado de la ciudad. Si el mejor no se definía adorando al Niño Jesús en las casas de los vecinos, la elección del ganador se resolvía en la calle, a puño limpio y a pedradas.

Mientras los conjuntos de villancicos -que se denominaban “Los Negritos”- iban de casa en casa a adorar al Niño Jesús, como retribución los vecinos les ofrecían chocolate caliente y un buñuelo rociado con líquido de chancaca dulce.

“Actualmente, esta costumbre se ha perdido. La población -casi en general- consume el panetón a la italiana y las galletas de fábrica”, se lee en el libro La gastronomía paceña, que fue publicado en 2019 por la Secretaría Municipal de Culturas de La Paz.

Antes, en las fiestas navideñas de La Paz los pobladores se concentraban en rendir culto al Niño Dios “comiendo buñuelos de viento fritos en aceite o manteca, roscas, rosquetes, empanadas de dulce y de cabellos de ángel”. “Es curiosa la asociación que hacía el folklore de los niños en sus villancicos de Navidad, de los buñuelos con las huellas digestivas en los panales. Así cantaban para pedir buñuelos al Niño”, se lee en el libro La vida social en el coloniaje,de Gustavo Adolfo Otero. Según este documento, uno de esos villancicos decía: “Niño Manuelito/ carga buñuelito/ en mi pañuelito”.

Además, cada 25 de diciembre, los vecinos preparaban chocolateadas para los niños. Esta iniciativa continúa vigente en varias zonas de la ciudad.

Los villancicos

Cuando llegaba la Nochebuena, todos los grupos de villancicos tomaban las calles. Por El Prado, Sopocachi y la avenida Arce bajaban tocando las puertas, preguntando si podían ingresar a “rezar para el Niño”.

Para ganarse los dulces, las galletas y las propinas, los conjuntos de villancicos tenían que demostrar que eran los mejores. Por esa razón, los grupos de cada barrio se esmeraban en hacer la mejor representación, con los mejores disfraces y la mejor música. Si eran los más alegres, la gente los dejaba ingresar a sus casas para adorar a su Niño en el pesebre.

Era una especie de guerra de talentos, que en la calle ya no era suficiente y muchas veces terminaba definiéndose a golpes.

Muchas veces el desafío acababa en una golpiza y una apedreada que el grupo ganador propinaba al perdedor, desatándose así las pedradas entre barrios, según las crónicas de La Paz escritas entre los años 30 y 40 del siglo pasado.

El historiador Carlos Gerl contó que quienes iniciaban las golpeaduras y las definían eran los jefes de los villancicos, quienes generalmente tocaban la armónica.

“Cada villancico tenía su jefe o caporal , y cuando se daba el reto entre las zonas, al finalizar la adoración, estos jefes o caporales, que eran mayores que el resto de los villancicos, se agarraban a puñetes. Y cuando el grupo perdedor se retiraba, el grupo ganador le lanzaba piedras, era una costumbre. De esa manera se armaban las famosas pedradas entre los barrios”, aseguró el historiador.

A tal extremo llegaban estas peleas y pedradas que las autoridades de la ciudad tuvieron que asumir medidas. “Por los contusos y malheridos se decide terminar con las rivalidades entre barrios”, dijo Gerl.

Pagina Siete.

Obtenga actualizaciones en tiempo real directamente en su dispositivo, suscríbase ahora.

Comentarios
Cargando...

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Lee mas