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Hidrocarburos y desempleo, facetas de cambio en La Paz

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La bonanza de los recursos hidrocarburíferos de Bolivia impactaron en la estructura social y económica del departamento paceño, no obstante por la falta de empleo, el sector gremial y de trabajo informal, se incrementaron, y a pesar de que miles de personas ascendieron a la clase media, la sostenibilidad de esta situación está en duda, reflexionó el sociólogo, Mircko Vera.

Según el análisis de Vera, docente de sociología de las universidades Católica y Mayor de San Andrés, los últimos 10 años, a raíz de los cambios en el país, cambiaron las relaciones sociales y no se regresará a los parámetros que habían hasta hace dos décadas.

Eso en parte se debe a la tendencia en revalorizar lo folklórico, para construir una nueva identidad, que repercute en lo económico, ya que hay inversiones y emprendimientos, por parte de mucha gente.

Indicó que el empleo formal no pude absorber a la población que demanda trabajo, es así que surgieron pequeños empresarios con mayor seriedad, ya que los profesionales asumieron esta tarea y en algunos casos producen trabajos indirectos, mediante mano de obra que están en condición de trabajo informal.

Vera indicó que no se pueda indicar que económicamente Bolivia está en una “crisis total”, ya que muchas personas, que anteriormente estaban en condición de pobreza, ascendieron a la clase media.

Pero sí la bonanza de los hidrocarburos, de la cual depende el sector mencionado, abandona al país, mucha de la gente volverá a caer en la carencia de recursos, y por ende volverá a ser pobre.

HISTORIA

En ese contexto, el departamento de La Paz mostró muchos cambios; la gente modificó sus hábitos de consumo así como de relaciones interpersonales como en todo el mundo.

Uno de los cambios que se observa a los largo de la fundación de Nuestra Señora de La Paz es el traslado de la sede de Laja a la urbe paceña.

En 1533, los primeros españoles que pisaron las tierras del valle de Chuquiago fueron Diego de Agüero y Pedro Martínez de Moguer, enviados por Francisco Pizarro. Ellos evidenciaron la existencia de la Isla del Sol y de la mencionada tierra, con sus minas de oro. De aquí se llevaron, hasta el Cusco, un saco de tierra extraída de la mina Huayna Kápac, de la que obtuvieron algunas onzas de oro.

Diego de Almagro organizó una nueva expedición al mando del capitán Juan de Saavedra Sevilla y del nativo Paullo Túpac, llegando al valle de Chuquiago a principios de agosto de 1535, luego erigieron la iglesia de Lappara (Laja).

Luego de las llamadas guerras civiles, que enfrentaron a pizarristas y almagristas —ambos por definir quién merecía más riquezas y poder— el capitán Alonso de Mendoza (que primero fue pizarrista y luego pasó al bando contrario), recibió la instrucción de Pedro de la Gasca, presidente de la Real Audiencia de Charcas, de fundar una ciudad, símbolo de la paz.

NACE LA PAZ

Laja fue el primer escenario donde Alonso de Mendoza se detuvo y redactó una primera acta de fundación de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz. Ocurrió el 20 de octubre de 1548 por encargo de Pedro de La Gasca; quien quería proteger el comercio que había entre las ciudades de Arequipa, Cusco, La Plata y Potosí y para tal motivo necesitaba de una ciudad que sirviera de puente, para el abastecimiento.

De Mendoza, Tres días después llegó al valle de Chuquiago, con sus acompañantes a ver el paisaje, quedaron encantados y cautivados por la presencia de riquezas auríferas.

Cuando ingresaron, los conquistadores, contemplaron la gran cantidad de casas con techo de paja, situadas sin orden y las chacras de quinua, maíz, papa, oca y papaliza, cuidadosamente cultivadas.

Además de árboles de sauco, kantuta, retama, y varios arbustos que bordeaban los sembradíos a la orilla del río Choqueyapu (Chuquiyapu, cementera de oro). Los chuquiagos (los pobladores nativos), eran laboriosos en alfarería, tejían, hilaban y teñían telas empleando vegetales.

Los primeros conventos fundados en la ciudad fueron de franciscanos y mercedarios; más tarde llegaron agustinos, jesuitas y dominicos. La mayor parte de la gente se dedicó al comercio, la agricultura y la manufactura.

En 1555, el emperador Carlos V, envió el escudo de armas con la leyenda que reza: «Los discordes en concordia en paz y amor se juntaron y pueblo de paz fundaron para perpetua memoria”. Extraído de (Bolivia.com).

El Diario.

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