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Cuestionada utilización del dióxido de cloro puede llevar a catástrofe sanitaria

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Para el investigador Paul Vargas Jentzsch no existe sustento científico en las teorías de Andreas Kalcker respecto al uso de dióxido de cloro para curar el coronavirus, puesto que las “supuestas” investigaciones de las que habla no tendrían rigor científico ni los pasos necesarios para probar cualquier medicación y se basarían solo en “anécdotas” de curaciones no verificadas, que no pueden ser consideradas como evidencia.

“Yo sugeriría a aquellas personas que, en su ingenuidad y desesperación, se ven tentados a creerle, que investiguen quién es este personaje, sobre sus credenciales académicas y su reputación en otros países, si tuvo o no problemas con la justicia”, dice el científico mencionado por ANF.

En Bolivia, desde de que el dióxido de cloro se anunciara como una solución para aliviar los males del coronavirus y la voz comenzara a correr como reguero de pólvora, muchas personas se dieron modos para conseguir el producto y otras para ofrecerlo; pero sin contar con garantía científica. Todo esto en medio de defensores y detractores del químico, que en vez de generar certidumbre provocó más dudas en la población.

Pese a esto, ante la desesperación de conseguir una cura contra el coronavirus (algo que la comunidad científica ya aclaró que aún no existe), muchos consumen el dióxido de cloro. Incluso con la complicidad de autoridades políticas que antes de recabar informes de médicos especializados, se están dejando llevar por el rumor.

MINISTERIO DE SALUD

Desde el Ministerio de Salud se reafirmó que no hay una base científica que avale el uso del dióxido de cloro como remedio contra el Covid-19 y que, por lo tanto, ese producto no cuenta con la autorización sanitaria para su comercialización.

“Una institución responsable de la salud de los bolivianos, como es el Ministerio de Salud, no puede arriesgarse a recomendar algo que no tenga una base científica”, dijo el viceministro de Gestión del Sistema Sanitario, Dr. Miguel Ángel Delgado. En Bolivia y en otros países hay personas que aseguran que el dióxido de cloro es una solución potencialmente efectiva para superar el coronavirus, pero hay otra corriente que afirma que ese producto es altamente tóxico y perjudicial para la salud de los seres humanos.

VERDADERA UTILIDAD

El dióxido de cloro es utilizado como blanqueador y desinfectante; por tanto, puede causar fallas respiratorias, trastornos sanguíneos, presión arterial baja, falla hepática, anemia, vómitos y diarrea, advirtió un informe científico publicado en anteriores semanas por el Ministerio de Salud.

En ese marco, Delgado ratificó que el ente rector del sistema nacional de salud seguirá basando su trabajo en criterios técnicos científicos para “preservar básica y fundamentalmente la salud de los bolivianos”.

REPERCUSIÓN INTERNACIONAL

El periódico The Guardian de Gran Bretaña sobre el uso del dióxido de cloro en Bolivia reflejó que todas las mañanas se forman largas en ciudades de nuestro país. Las más afectadas por la pandemia de coronavirus mientras la gente desesperada espera para comprar pequeñas botellas de “un agente blanqueador tóxico que ha sido falsamente promocionado como una cura para Covid-19”.

La prisa en la ciudad de Cochabamba para comprar un desinfectante que se sabe que causa daño a quienes lo ingieren se produce incluso después de que el Ministerio de Salud de Bolivia advirtió sobre sus peligros y dijo que al menos cinco personas habían sido envenenadas después de tomar dióxido de cloro en La Paz. “El Ministerio de Salud no puede arriesgarse a recomendar algo que no tenga una base científica”, dijo Miguel Ángel Delgado, un alto funcionario del Ministerio.

VIEJAS CREENCIAS

Pero Fernando Rengel, presidente de la Asociación Científica de Cochabamba, dijo que existen viejas creencias de que la sustancia tóxica es “milagrosa” y cura el cáncer, el Sida, la malaria y otras enfermedades, “pero no hay ningún estudio científico que demuestre que cura cualquier enfermedad”. El dióxido de cloro es una de una serie de curas falsas que se han promovido, a menudo por grupos marginales en línea, desde que comenzó la pandemia.

En abril, un juez federal en el sur de Florida ordenó a un grupo con sede en Colombia, la Iglesia de Salud y Curación Genesis II, que dejara de vender un producto relacionado, Miracle Mineral Solution, en los Estados Unidos. Los fiscales dijeron que Genesis comercializó la solución como un tratamiento para Covid-19, autismo y otras dolencias.

Según el investigador boliviano Paul Vargas Jentzsch, en Bolivia podría desencadenarse una ola de contagios a nivel nacional que llevaría a una “catástrofe sanitaria” a consecuencia del consumo de dióxido de cloro (CIO2) como supuesta cura del coronavirus (Covid-19).

El ingeniero químico y PhD en Ciencia Naturales, en entrevista con ANF, aseguró de manera contundente que el dióxido de cloro no cura el Covid-19, tampoco previene su contagio. En esa línea, considera que la aprobación por parte del Senado Boliviano para la comercialización de este compuesto como tratamiento y medida preventiva contra el coronavirus es una acción “altamente irresponsable”.

El Diario.

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