Bolivia requiere de renta básica para población más vulnerable

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Ante los efectos negativos que provocó la pandemia a nivel mundial y en Bolivia, el economista y docente de la Universidad Técnica de Oruro, Ernesto Bernal, plantea la necesidad urgente de una renta básica para la población más vulnerable y pobre del país.

La propuesta fue en una presentación, la semana pasada, del análisis Covid-19 y su efecto en la actividad económica de Bolivia, en la que sostiene que el virus llegó a Bolivia en un contexto adverso, ya que en la última década el país tuvo un ritmo de crecimiento económico promedio del 4,9 % del producto interno bruto (PIB).

En su introducción explica que los objetivos de política económica (crecimiento del PIB, inflación, equilibrio externo y equilibrio interno) están vinculadas entre sí de múltiples maneras.

“La atención se centra en la discusión relativa al establecimiento de reglas, normas o procedimientos capaces de compatibilizar estos cuatro objetivos de manera consistente, en un entorno de volatilidad recurrente”, señala.

Sostiene que el efecto de la pandemia en la economía de Bolivia es a través de factores externos e internos, cuyo efecto conjunto conducirá a la peor contracción de la actividad económica del país haya sufrido.

En otra parte, el documento señala que la contención de la pandemia provoca una paralización de las actividades económicas, es decir “una paralización de la producción”, causando recesión económica.

Señala que las medidas establecidas por las autoridades nacionales, departamentales y locales para controlar y evitar la propagación de la epidemia, como restricciones de circulación de individuos, cuarentenas y aislamiento social, afectará la actividad productiva con diferente intensidad según los sectores.

En ese contexto, al final de su presentación sostiene que urge la necesidad de dinamizar las inversiones, apoyo del Estado a las actividades económicas más afectadas, por el Covid-19. “Ante la pandemia del coronavirus, más que nunca necesitamos una renta básica, para la población más vulnerable y pobre de nuestro país”, plantea Bernal.

La propuesta coincide con la que hizo en su momento la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que plantea una renta básica por el tiempo que duren las cuarentenas, que en porcentaje no pasaría el 2 % del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, economistas de organismos internacionales, en su momento, indicaron que si bien la propuesta es interesante y urgente, la región no tiene recursos debido a las cuarentenas, la paralización de la producción y el comercio mundial.

Indican que las bajas recaudaciones por concepto de impuestos en la región es una situación que se arrastra desde hace tiempo, y en la actual coyuntura será imposible una modificación, por lo que deberán acudir al financiamiento externo.

Antecedentes

El país tuvo el mayor crecimiento en 2013, 6,8 %, pero un año después la economía empezó a desacelerarse, y el 2019 cerró casi similar al porcentaje que se registró en 2018, 2,2 %.

Pero también, el dato del déficit fiscal del 2019 fue de 7.2 % del PIB. La balanza comercial cerró con un déficit de 3,3 %. “Esto causó una pérdida de reservas internacionales, que han disminuido de su nivel máximo del 51 % del PIB en 2012 al 16 % del PIB en 2019 ($us 6.467,5 millones) y; un aumento del endeudamiento externo, en 2019, del 57,4 % del PIB”.

Bernal explica que el Covid-19 y las políticas de salud tienen implicaciones económicas que son poco conocidas, la conexión entre la salud pública y la macroeconomía es débil.

“Siguiendo a Hausmann (2020), ‘la lucha contra Covid-19 comienza como un impacto de oferta (no se puede producir), los cierres afectan a todas las actividades económicas y los cierres selectivos restringen partes del PIB. Seguidamente se ven afectados por impactos negativos de la demanda (los trabajadores despedidos gastan menos y las empresas en bancarrota)’”, explica.

INDICADOR GLOBAL DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA

Mientras tanto, el Instituto Nacional de Estadística (INE) difundió los datos del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE). “La utilización del IGAE, en el país, tiene un enfoque oportuno, completo y coherente, en la evolución de la actividad económica, contribuyendo información pertinente, para apoyar en la toma de decisiones a corto plazo”, opina Bernal.

Entre marzo y abril, del 2020, el ciclo recesivo (-5,60 %) respondió a la caída de la extracción minera (-33,4 %). La construcción (-19,2 %), transporte (-14,2 %) y; comercio (-11,8 %), le siguieron en importancia relativa. Las actividades económicas, que no fueron afectadas, que tuvieron una suba son la agricultura (5,35 %), comunicaciones (3,39 %) y; los servicios de la administración pública (3.27 %), señala el documento.

Bernal recuerda que el dinamismo de las actividades económicas en el país fue impulsado, en estos últimos 14 años, por el fuerte incremento de los precios internacionales de los commodities.

Y en su presentación afirma que la bonanza económica no fue aprovechada para sentar las bases de un crecimiento sostenido de las actividades económicas, y el efecto Covid-19 en la variación acumulada del IGAE, es negativo.

“El IGAE del país ha sido bajo y ha decrecido a partir del mes de enero, pasando de 3,55 % a 0,62 % en el mes de marzo, cuando se identifican los primeros casos positivos de covid-19 (21 de marzo se declara cuarentena total en todo el territorio de Bolivia). Llegando a una tasa negativa de crecimiento (-5,60 %) el mes de abril. Existe correlación inversa entre el Covid-19 y a la actividad económica de Bolivia”, sostiene.

El Diario.