Primer donante de plasma: Soy feliz al saber que salvé dos vidas

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“Si me dicen que vuelva a donar, lo haría sin titubear”, dice Marco, el paciente de 53 años que venció al virus y ahora ayuda a otros pacientes.

Hace unas semanas, Marco, un paciente que se recuperó del coronavirus, aceptó ser donante de plasma “hiperinmune” para ayudar a otras personas que sufren la Covid-19 en estado crítico. Él es el primer donador del país y espera que más personas hagan ese acto de solidaridad y así salvar la vida de otros bolivianos.

“Si me dicen que vuelva a donar, lo haría sin titubear”, dijo a Página Siete este hombre de 53 años, quien ahora goza de buena salud. Para él la vida es un “regalo preciado” que se debe conservar.

“Me siento muy feliz y alegre porque fui al Hospital La Portada para un control y me enteré que mi plasma ha salvado la vida de dos personas que ya salieron de terapia intensiva y dice que están mejorando”, remarcó. Este ciudadano asegura que al recibir esa información sintió satisfacción “por haber ayudado a más gente”  a recuperarse.

Para él es una “bendición” para esas personas, porque ahora “tienen otra oportunidad para vivir». 

El coronavirus, que llegó al país el pasado 10 de marzo, ya afectó a más de 4 mil personas en Bolivia y fruto de ello, el Gobierno dispuso una cuarentena total en todo el país para evitar que se propague el virus.

Marco aseguró que él fue uno de los primeros casos que se registró en La Paz y aunque no sabe dónde se contagió el virus, cree que fue durante un viaje al exterior.

“Hemos viajado con mi esposa al exterior por salud. Primero fuimos a Santiago y luego a Bogotá. Creo que fue ahí, en el aeropuerto  El Dorado de Bogotá, donde adquirí el virus, porque ahí se conglomeran cientos de personas para dirigirse a diferentes países. Ese aeropuerto es inmenso y lleno de gente”, indicó.

Cuando llegaron a La Paz no sintieron nada, pero unos 10 a 15 días después comenzaron a sentir los síntomas de un resfrío. “Fui a varias clínicas para que me atiendan y no me quisieron recibir, pero mi salud empeoraba”, recordó.

Ante la situación, su hermano lo llevó al Hospital La Portada. “No quería ir, pensaba que era como el Hospital de Clínicas, sin equipos, pero cuando llegué me atendieron muy bien. El médico que me recibió dijo que tenía todos los síntomas de tener la enfermedad, así que aplicó los protocolos. Pero la prueba que me hicieron en el Sedes salió negativa. Sin embargo, me hice una prueba privada, que me costó 1.000 bolivianos, y esa dio positivo”, relató.

Para ese momento, Marco ya salía de la etapa crítica y aseguró que todo el tiempo que estuvo internado en el hospital  pidió a Dios que le ayude a salir de la enfermedad.  “Le pedía a Dios que me dé una oportunidad más para enmendar algún error que cometí”, admite.

Su esposa dio negativo al virus, pero lastimosamente su hija fue contagiada. “Ella pasó la enfermedad con síntomas leves”, relata.

Luego de salir del hospital retornó a su casa, pero tuvo que estar aislado por otros 14 días más. “Lo bueno es que salí el día del cumpleaños de mi hijo. Ahí los abracé, y fue el regalo más grande que tuvimos como familia”, cuenta.

Ahora, a casi un mes de su alta, asegura que cuando el doctor Pedro Flores le comentó que podía ser donante y él no lo dudó en aceptar. “Me sentía en la obligación de hacerlo, porque hay muchas personas que necesitan ayuda, para vencer a la enfermedad”, agrega.

Marco recomienda ahora a la población que cumpla con toda las medidas de bioseguridad, ya que estamos próximos a flexibilizar la cuarentena. “La enfermedad no diferencia, puede dar a cualquiera. Es importante el distanciamiento social y todo lo que recomiendan los médicos”, dijo.

Página Siete Digital