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La niña que abre la puerta para el uso de la marihuana medicinal en Bolivia

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Celeste tiene cinco años y padece parálisis cerebral. Sufre espasmos constantes, seguidos de episodios de dolor que logra aliviar con aceite de cannabis. Celeste es la primera boliviana en lograr una autorización oficial de manera “excepcional y exclusiva” para acceder al uso de la planta vetada. Para pacientes y activistas, el caso de la niña abre la puerta para miles de enfermos que usan marihuana medicinal.

“Celeste tiene un cuadro de parálisis cerebral bastante grave, que cursa con crisis convulsivas. El tratamiento de aceite de cannabis ha tenido buenos resultados porque disminuye las crisis endémicas, regula el sueño, abre el apetito”, asegura el médico Pedro Musalem Nazar, que trata a la niña desde hace tres años desde Chile.

El informe del galeno chileno fue uno de los aportes en el largo proceso impulsado por la familia de la niña y la plataforma de investigadores Acción Andina Bolivia ante el Estado boliviano.

Hace un mes, después de un año de presentada la solicitud, Agencia Estatal de Medicamentos (Agemed) dependiente del Ministerio de Salud y Deportes emitió una histórica resolución: “Autorizar la importación de: tres frascos de aceite interno Cannamedicol (extracto de Cannabis sativa), gotas orales- frascos x25 ml. La madre y representante legal deberá cumplir con el compromiso asumido que establece el empleo del producto exclusivamente para uso compasivo para el tratamiento médico de la menor, bajo la supervisión del médico tratante en el Estado Plurinacional de Bolivia”.

“Esta resolución abre la puerta para lograr otras autorizaciones para pacientes que usan cannabis medicinal con recetas. Es hora que dejen la clandestinidad y empiecen un proceso al que el Estado debe responder”, comenta Gloria Achá, coordinadora de Acción Andina, desde la Llajta.

Desde hace 30 años, la organización impulsa el debate y la investigación del uso medicinal de la marihuana. Entonces, recuerda la abogada especialista en políticas sobre drogas, hablar del tema era impensable.

Y es que rige en Bolivia la Ley 1008, que en su artículo 34 prohíbe la producción o conservación de materia prima vegetal que contenga sustancias controladas. Se entiende por producción la siembra, plantación, cultivo, cosecha y/o recolección de semilla. La cannabis es una de las plantas prohibidas.

Las propiedades, los tabús

“Aún hay mucho tabú, mitos y prejuicios sobre el uso medicinal de la cannabis -por ejemplo considerar que quien la consume es adicto, cuando la adicción sólo se presenta en el 11% de los casos- pero este no es un tema de opiniones. Hay evidencia científica sobre sus propiedades y en muchos países su uso está autorizado”, asegura Achá.

En 2020, la ONU reconoció las propiedades terapéuticas de esta planta y su resina al retirarlas de la lista IV de la Convención sobre drogas de 1961, un espacio reservado para las sustancias más perjudiciales y sin potencial médico reconocido. La decisión respondió a las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2019 para eliminar la cannabis de la lista IV para impulsar la investigación científica de sus propiedades para la medicina.

“La cannabis puede ayudar por su efecto antiinflamatorio, neuroprotector e inmunomodulador. Se han visto beneficios de su uso en muchas enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o en enfermedades del neurodesarrollo como las parálisis cerebral o epilepsias infantiles. También se usa para el tratamiento de la epilepsia, el cáncer y otros males en adultos”, dice a Página Siete el doctor Musalem desde Chile.

Apunta que en su país son cientos los médicos que usan el tratamiento en casos específicos. Festeja que cada vez más naciones legalizan el uso medicinal de la marihuana. “Bolivia con la autorización para Celeste ha dado un gran paso”, subraya.

“El dolor no espera”

Cuando un familiar fue recetado con aceite de marihuana para paliar una grave enfermedad, Liz Morales vivió en carne propia la angustia de conseguir un producto de calidad. “Es desesperante porque el dolor no espera y los enfermos necesitan la cannabis para paliar ese dolor”.

“Hay mucho tabú y nuestro pedido más grande como colectivo es que se quite a las plantas de la lista de sustancias controladas”, dice Liz como representante del colectivo Cultiva Libertad. Autoconvocados, jóvenes son los que articulan el grupo, pero también se suman profesionales de distintas áreas y personas que buscan una alternativa -acaso una esperanza- ante el cáncer, el glaucoma, el Alzheimer y otros males.

De allí la declaración de principios del colectivo: “Exigimos no sólo a las autoridades, sino también a la sociedad, finalizar la guerra contra las plantas para mejorar la calidad de vida de la gente con salud e información pertinente. Es decir, una política de drogas descolonizada, recuperando la soberanía de todo ser humano a acceder y cultivar sus alimentos/medicinas”.
Marcha por la despenalización de la cannabis en La Paz.
Foto: Página Siete/ Archivo

De cuando empezaron, en 2014, a la fecha ha habido un gran avance para el colectivo que realiza marchas, organiza debates y, con más fuerza en los últimos años, hace intervenciones urbanas con el fin de socializar el tema. “La gente está mucho más abierta, dispuesta a informarse”, dice Ana desde el puesto de Cultiva Libertad en una feria. Allí -cuenta- acuden muchas personas que siguen tratamientos médicos con cannabinoides.

“Mi niña tiene epilepsia y el aceite le hace bien; el médico ha recomendado”, comenta una mamá joven que busca el compuesto. “Para mí lo más importante es su salud; el uso medicinal de la marihuana debería ser legal para seguridad de todos”, recalca.

“Mientras no se actualicen las normas y procedimientos seguirá habiendo un mercado artesanal que no da garantías sobre la calidad de un producto de uso medicinal”, lamenta Gloria Achá.

Desde Cultiva Libertad comentan que han encontrado en ferias populares productos que se venden como derivados cannábicos y no son tales. “Vimos en un caso que era aceite de cocina y en otro que tenía alcanfor, cuyo consumo es dañino. Hay que tener cuidado”, alertan.
Recolección de firmas para la despenalización en una feria.
Foto: Cultiva Libertad

Puertas abiertas

La autorización para Celeste consiste en la importación por tres meses de tres frascos de “aceite interno cannamedicol” bajo la supervisión del médico tratante. Pero la niña padecerá el mal que le aqueja de por vida.

“Lo ideal sería que se permita a la madre cultivar la planta”; pero por lo pronto hay una batalla ganada. La pequeña ya no llora 18 horas al día, tiene 60% menos convulsiones y “está mejor”.

Norma que avala

Ley 913 La Agemed avaló su decisión en la Ley N° 913 de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Sustancias Controladas que en su artículo 18 señala: “Las personas naturales o jurídicas deben registrarse y solicitar autorización previa a la instancia competente del Ministerio de Salud para la importación, exportación, comercialización o producción de sustancias controladas de uso medicinal, autorización que será otorgada mediante Resolución Administrativa de Licencia Previa.

Hijas “prohibidas” de la Madre Tierra

Creado en 2014, el colectivo Cultiva Libertad promueve el derecho ciudadano a cultivar sus propios alimentos y medicamentos, entre ellos la prohibida marihuana.

Su carta de principios es contundente: “Creemos que todas las plantas (drogas naturales) necesitan ser completamente excluidas de las listas de sustancias controladas y ley alguna, ya que las plantas están al margen de cualquier arbitrariedad legal o política humana. Para iniciar un proceso de reglamentación de las drogas semisintéticas y sintéticas en base a un diagnóstico serio, evidencia científica y diálogo intercultural. Además, evidenciar la normalización y tolerancia de agentes nocivos para la salud ligados a la producción industrial, como venenos, agrotóxicos, entre otros. Así, impedir de raíz su entrega a la corrupción del narcotráfico, sindicatos y grandes farmacéuticas y permitir celeridad en la lucha contra el narcotráfico. Esto nos permitirá construir políticas públicas coherentes a nuestra realidad que fortalezcan la beneficiosa interrelación del ser humano con la naturaleza”.

Hay mucho tabú y nuestro pedido más grande como colectivo es que se quite a las plantas de la lista de sustancias controladas

Gloria Achá, Acción Andina

Hay mucho tabú y nuestro pedido más grande como colectivo es que se quite a las plantas de la lista de sustancias controladas

Liz Morales, Cultiva Libertad

Pagina Siete.

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