Activistas sugieren sanciones sociales contra los agresores

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Activistas sugieren sanciones públicas para los agresores de violencia para que cambien de actitud. Indican que la medida será eficaz para evitar los feminicidios. Abogados penalistas rechazan esa propuesta y aseguran que es “inhumano”.

“La anterior Ley 1674 indicaba que los agresores limpien las calles y los parques, además tengan una identificación, quizá un chaleco de color naranja. Con eso, la gente sabría que los de chaleco naranja que limpian las calles son agresores”, dijo la directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer de Bolivia, Mónica Novillo.

La activista detalló que pese a que esa disposición, la misma “jamás se puso en vigencia”. Añadió que debería retomarse para visibilizar a los agresores que golpean a una mujer.

Dijo que con este tipo de sanciones públicas se muestra que la población “no está de acuerdo con la violencia”. Añadió que este castigo sería muy útil para la sociedad y de esa manera se evitaría que el agresor llegue a cometer un feminicidio.

La solicitud fue rechazada por la abogada penalista Verónica Rivero, quien explicó que la Constitución Política del Estado (CPE) no permite este tipo de sanción porque se garantiza “el derecho a la dignidad”. Resaltó que “la dignidad no puede ser fraccionada por un supuesto castigo. “Se supone, además, que en Bolivia no hay la muerte civil”, sostuvo.

Añadió que la condena penal sólo da años de prisión, pero “dentro de la cárcel una persona sigue siendo un individuo íntegro”. Recalcó que esa “sugerencia” no es la más adecuada.

Indicó que si se revisa el pasado de los agresores, se verificará que el 99% de ellos también fueron víctimas de agresión de parte de su familia. “A ellos hay que reinsertarlos, enseñándoles a que vean la vida de una forma favorable y que no todo es malo”, dijo.

Una de las representantes del Observatorio de la Mujer, Eulogia Tapia, destacó que es importante trabajar con los agresores para evitar la reincidencia. “Muchos de los agresores ingresan jóvenes a la cárcel. Luego de cumplir su condena, salen y vuelven a agredir o salen de su detención preventiva y van directo a matar a su víctima. Y lo hacen con más saña”, sostuvo.

De los 117 feminicidios en 2019, el 94% de los autores planificaron los crímenes contra sus esposas, novias y exparejas, según un registro elaborado por Página Siete. Según las autoridades de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) y la Fiscalía las agresiones son más crueles.

Tapia lamentó que pese a que la Ley 348 determina un trabajo de reinserción de los agresores, hasta la fecha no hay avances.

Según la psicóloga Marynés Salazar, una mujer que murió como víctima de feminicidio, antes vivió agresiones físicas y psicológicas. La primera y que se debe atacar de forma urgente es la violencia simbólica que se reproduce a través de discursos, imágenes y mandatos sociales que perpetuan roles estereotipados. Estos roles hacen que se vea a la mujer como un objeto de reproducción, de producción o de exhibición y del varón como un ser poseedor del derecho de usar el objeto.

Este tipo de violencia mediática posesiona a la mujer como un objeto que hay que exhibir. “Para los medios la mujer viva o muerta es sinónimo de venta”, dijo.

Muchas mujeres también enfrentan la violencia psicológica dentro de sus familias y escuchan frases como: “eres fea, quién te va a querer” y “estás gorda, por eso te ha dejado”, entre otras.

En el caso de la violencia sexual -según la experta- hay una hipersexualización y comercialización del cuerpo de la mujer. Finalmente, la violencia física avanza con cachetadas y puñetes hasta terminar en feminicidio.

Salazar dijo que “es muy importante ver este problema de forma estructural. Por eso se necesita una regulación de los programas de medios de comunicación”.

Indicó que el hombre también pasa por ese mismo problema estructural, porque para que se convierta en un macho violento hay una sociedad que lo adoctrina como tal. “Tenemos una sociedad que simbólicamente le dice: macho, los hombres no lloran. Mediáticamente le dicen: cuál de estas chicas quieres, te puedes escoger”, dijo. “Psicológicamente -añadió- le indican: sólo tienes una. Y físicamente le dicen: si no pegas, no eres hombre y sexualmente le dicen: si no penetras un cuerpo, no sirves para nada”.

Según la experta, la casa es el lugar donde se debe educar sobre la vida y el valor del prójimo. “El cambio debe comenzar en casa”, concluyó Tapia.

Pagina Siete.