Gestión criticada en Santa Cruz y acoso judicial desinflan liderazgo de Fernando Camacho

Luego de un crecimiento político refrendado con su elección a gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho no ha hecho más que perder puntos en el campo político y en la gestión pública. Su reacción frente a los procesos judiciales desde La Paz y las críticas a su gestión en la Gobernación han hecho que la figura del dirigente cruceño se desinfle.

En poco tiempo, el fenómeno político de gorra y biblia en mano que logró ingresar a Palacio de Gobierno a orar en el año 2019 se ha diluido. El abanderado de señalar el fraude en las elecciones de ese año, en las que Evo Morales tuvo la victoria, se ha moderado.

Desde lograr la presidencia del Comité Cívico Pro Santa Cruz hasta ganar la Gobernación del departamento con el 55,64% de la votación, según el Tribunal Electoral, tuvo un crecimiento sostenido. Aunque se puede hablar de un nicho local porque en el intermedio su candidatura a la Presidencia del país, junto con Marco Pumari, representante potosino, obtuvo un escaso 14%, después de Luis Arce y Carlos Mesa.

Si se proyectaba como un líder emergente, el proceso judicial “Golpe I” parece tener el efecto de mantenerlo a raya. La investigación penal lo incluye a él, a la expresidenta Jeanine Añez y a otros actores políticos, entre ellos su propio padre José Luis Camacho, de esa sucesión presidencial por los delitos de terrorismo, sedición y conspiración en los hechos de 2019 que derivaron en la renuncia de Evo Morales.

Su exacompañante de fórmula Marco Pumari también ha declarado por el caso “Golpe I” y está detenido en el penal de Cantumarca, de Potosí, por la quema del Tribunal Electoral Departamental en el año 2019.

El regreso del MAS al Gobierno boliviano desató la persecución penal contra los opositores en general. El politólogo y docente universitario Manfredo Bravo explica que el Gobierno nacional “utiliza el Órgano Judicial para limitar la capacidad de acción de los líderes políticos de oposición”, generarles distracción, incertidumbre y el temor a sanciones.

“Pareciera ser que a partir de esa situación… (Camacho) tiene miedo de ir a La Paz, tiene miedo de ir a El Alto, tiene miedo de que cualquier miembro de algún juzgado emita una orden de aprehensión en su contra”, comenta el analista.

Atrincherado en Santa Cruz

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Camacho en un acto realizado el pasado 6 de julio en la capital cruceña. Facebook Camacho

El departamento de Santa Cruz es el espacio en el que Camacho se siente protegido, pero eso le pone en desventaja para la acción política. Y le pasa factura, como su cuestionada ausencia del Consejo Nacional de Autonomías, en la ciudad de La Paz, el pasado 12 de julio, en el que se determinó diferir la realización del Censo de Población y Vivienda para el año 2024.

El periodista Carlos Valverde preguntó por qué ni siquiera envió una representación, del vicegobernador Mario Aguilera, a esa reunión tan importante para Santa Cruz que cuenta con un comité impulsor del Censo.

Y tal vez la respuesta está en la fractura interna de Creemos que se hizo pública cuando, en marzo pasado, Luis Fernando Camacho tuvo que viajar a Brasil y delegó el manejo de la Gobernación a un funcionario de su confianza, al margen del Estatuto Autonómico Cruceño que establece que esa responsabilidad corresponde al vicegobernador, en este caso Mario Aguilera, quien fuera su jefe de campaña electoral. La discusión se centró en si el Decreto Departamental 373 fue publicado o no en la Gaceta Oficial, pero quedó el hecho de un distanciamiento político.

¿Qué margen de acción tiene el Gobernador atrincherado en Santa Cruz? Manfredo Bravo explica que eso dependerá de él, pues el ataque político se presta para fortalecer y templar al individuo. O lo contrario.

“Si sus aspiraciones son locales, tiene un margen de desempeño más manejable políticamente que si pensara en expandir ese liderazgo. Para salir de Santa Cruz en su proyecto político necesita viajar al resto del país, necesita tomar contacto con otros líderes políticos y sociales, hacer un trabajo de articulación”, opina Bravo.

Para el politólogo Orlando Peralta, el proceso “Golpe I” no ha sacado al Gobernador del debate político que se desarrolla en el país porque tampoco participa en él en el departamento. Y un ejemplo de ello es su administración de la cosa pública.

Por el camino de Rubén

“Hay muchas críticas a su gestión porque todos los expertos que conocen de la dinámica interna de la Gobernación dicen que es una continuidad de Rubén Costas… Uno cuando escucha su discurso, cuando él habla sobre lo que está haciendo, es prácticamente la propaganda que en su momento hizo Rubén Costas”, dice Peralta.

Se suman las quejas de otros representantes políticos y dirigentes que reclaman que no pueden conversar con Camacho sobre los temas que atañen a las provincias.

En un año de administración se hace patente la falta de nuevas ideas. Camacho se ha dedicado a continuar y concluir proyectos iniciados por su antecesor, como la construcción de los accesos de la doble vía del puente del Urubó y la construcción del edificio del Banco de Sangre.

Peralta explica que, “fuera del manejo de los afectos de un electorado, la gestión pública es un resorte para una próxima candidatura o una proyección nacional; si él la reprueba sin proyectar nada a nivel departamental, peor aún va a poder proyectar a nivel nacional”.

Para Manfredo Bravo, hay un factor que no se debe pasar por alto: el debilitamiento de las entidades subnacionales a partir de la caída de los ingresos del Estado. Eso no permite desarrollar una gestión eficaz por la propia escasez de recursos.

Desde las filas de Creemos e incluso de la Gobernación se ha dicho que mostraría una nueva forma de gobernar, con resultados más que con discursos. En febrero, cuando presentó su primer informe de gestión, el Gobernador dijo que “no hay mayor indicador de gestión que la capacidad de ejecutar el presupuesto anual de una institución”. Mencionó el 85,97%.

Esta semana, sin embargo, la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, lo descalificó como gobernador por haber ejecutado a estas alturas apenas el 9% de su presupuesto, el más bajo del país. Desde la Gobernación, la secretaria de Gestión Institucional corrigió a la ministra con el dato de que la ejecución de inversión pública es del 27,50%.

Camacho sólo apareció en un video pregrabado, de 1 minuto 24 segundos de duración, difundido por sus redes sociales, para decir que el Gobierno teme a los datos que podría arrojar el Censo. Llevaba un rosario corto en uno de sus dedos.

Y ésa es otra de sus características, el Gobernador está dispuesto a mostrar su faceta familiar, caritativa o farandulera, como cuando hizo pública la entrega de su sueldo a Davosan o la ceremonia de su boda, o las frecuentes demostraciones de cariño a su padre y sus hijos, pero no enfrenta a la prensa y a la opinión pública local o nacional, y tampoco aparece en las negociaciones con distintos sectores sociales para discutir temas políticos.

Ante el pedido de Página Siete de una entrevista con el Gobernador, su jefa de prensa dio un rotundo “no”, sin siquiera hacer averiguaciones. La oferta de entrevistar a uno de sus asesores tampoco se pudo concretar, a pesar de la promesa de la funcionaria.

Polarizante con el MAS

El nicho que aún le resulta a Camacho es su enfrentamiento discursivo con el MAS, conseguido a partir de su actuación en los sucesos de 2019 que derivaron en la renuncia de Evo Morales.

“Él sale en un momento de tensión, es un actor polarizante con el MAS, pero cuando no hay esta intensidad política, estos oleajes, por un conflicto regional con el Estado o lo que fuere, él desaparece. Por ejemplo, propuso federalismo, tuvo una imagen, propaganda, posicionó la idea, pero no le dio continuidad, no generó una articulación política con otros departamentos y regiones”, explica Orlando Peralta.

Para el politólogo, esas propuestas se podrían convertir en una línea de pensamiento a través de la reproducción académica y gente que escriba sobre el tema, pero es algo que no se está construyendo desde su organización política.

Luis Fernando Camacho hizo intentos de difundir la idea de federalismo en Beni y Tarija, pero eso quedó limitado por problemas más terrenales y urgentes. Su organización Creemos logró asambleístas departamentales, concejales municipales y asambleístas nacionales, pero pronto aparecieron disidentes internos que están señalados de colaborar con el MAS.

Sea porque algunos de sus representantes fueron tentados por el partido de Evo Morales o porque responden a UCS dentro de una alianza, la maniobra política en función de la repartición de puestos de decisión no le ha sido fácil al Gobernador.

Liderazgos locales

“Se ha visto apretado, por la propia coyuntura política, a tratar de sostener su liderazgo en el espacio de Santa Cruz, en competencia con otros liderazgos cruceños. Las tensiones entre el Gobernador y el alcalde de Santa Cruz de la Sierra (Johnny Fernández) son el resultado de esa coyuntura”, sostiene Manfredo Bravo.

En todo caso, el politólogo explica que “la competencia por el liderazgo dentro de la región sigue siendo entre el liderazgo cívico que ya tiene tradición de referencia ante la opinión pública regional, tiene una tradición histórica en la disputa no del poder sino en la interpelación política con el Estado”.

Lo que hace Camacho, como buen expresidente del Comité Pro Santa Cruz, es seguir las directivas de esa institución, como sucedió con la marcha contra el narcotráfico, el 28 de junio, cuando tuvo palestra para decir: “Ni los narcos ni sus cómplices podrán vencer a este pueblo. Hoy empezamos la lucha ciudadana contra el narcotráfico y sus encubridores”.

El Comité Cívico sigue cerrando filas alrededor de Camacho, aunque el líder de esa entidad, Rómulo Calvo, también está procesado penalmente por lo menos en nueve casos abiertos ante la justicia hasta el año pasado.

“La falta de una lectura nacional que es característica de los líderes cruceños hace que no logren insertarse en la construcción de un liderazgo nacional. Quizás esto por la cultura cívica regional que ha sido la base en la construcción de los liderazgos”, dice Manfredo Bravo. Y por ahora Camacho sigue ahí.

“La falta de una lectura del país de los líderes cruceños hace que no se inserten en la construcción de un liderazgo nacional”.

Manfredo Bravo, analista

“Hay muchas críticas a su gestión, los que conocen de la dinámica de la Gobernación dicen que es una continuidad de Costas”.

Orlando Peralta, politólogo

Fuente: Pagina Siete.

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