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“No era nuestra hora” y “nos salvamos de milagro”, historias de sobrevivientes del derrumbe en la Av. del Libertador

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Alas 18:30 del jueves, Patricia Monje y su esposo Mauricio subían al centro paceño en su vehículo y cuando pasaban por la Avenida del Libertador, cerca de la gruta de Lourdes, fueron sepultados por un talud de tierra. Ellos se salvaron y hoy cuentan lo que pasó.

“Al salir del lugar, encontré a mi papá y lo primero que hice fue decirle: ‘Pudimos haber muerto, pero estamos vivos’. No era nuestra hora”, contó Patricia Monje, quien hoy es una de las sobrevivientes del deslizamiento que sepultó dos vehículos el jueves en la Avenida del Libertador, una de las vías más transitadas entre el centro y la zona Sur de La Paz.

Patricia relató que cuando pasaba por el lugar, el vehículo se detuvo y su esposo le dijo que tal vez había ocurrido un accidente en la parte de adelante porque parecía que un motorizado estaba humeando (era polvo). “Casi de inmediato sentimos caer piedras. Se venía abajo el cerro”, contó.

Su esposo -quien manejaba el vehículo- retrocedió e intentó dar la vuelta en U, pero de pronto se derrumbó el cerro con un fuerte ruido: piedras, tierra, plantas, entraron al auto por el lado derecho. “Agaché la cabeza y el cuerpo lo más que me permitió el cinturón de seguridad (…) Se hizo un silencio indescriptible y nos invadió la oscuridad”, escribió Monje en su cuenta de Facebook.

En ese instante, Monje levantó la cabeza y sintió que su cabello se enredó en ramas, vidrios y tierra. La pareja intentó abrir las puertas del auto, pero no pudo por el promontorio de tierra. “Como estaba oscuro, asumimos que estábamos enterrados, casi logramos abrazarnos como esperando la muerte”, dijo.

Intentó luego llamar a su familia para pedir auxilio, pero no tenía señal; poco después, logró comunicarse con su mamá y le contó lo sucedido. Fue su madre quien avisó al hermano de Patricia que, por azares del destino, estaba cerca del lugar y corrió en su auxilio. El polvo del lugar se fue disipando. Patricia vio que su esposo no podía abrir la puerta porque a su lado había un radiotaxi. Entonces pidió al conductor que se mueva, que había que salir lo antes posible porque seguían cayendo piedras. El vehículo logró escapar y ellos consiguieron salir de su auto.

Cuando llegó el hermano de Patricia, él logró sacar el auto parcialmente enterrado. Se fueron a guardar el auto y después a Emergencias de la Caja de Salud de la Banca Privada.

“Estamos adoloridos con contusiones y rasguños. Aún estamos asustados, pero infinitamente agradecidos no sólo por tener vida para contar esta cruda experiencia, sino por las muestras de cariño y solidaridad”, dijo. Agregó que el vehículo tiene todos los vidrios destrozados, está completamente abollado y los faroles están rotos. Recordó que lo compraron hace dos meses de casa y era cero kilómetros. “Nos han prestado plata para comprarlo y no tiene seguro”, indicó.

Los enamorados Vanesa Hilario y José Andrés Lizarazu también se salvaron, pese a que fueron enterrados por el talud.

Ambos se dirigían de la zona Sur hacia su casa en Miraflores. Cuando pasaron por la Avenida del Libertador, vieron que había algunos vehículos parados. “Cuando vi que la tierra estaba cayendo, retrocedí y en ese momento, la tierra cedió sobre nosotros. Gracias a esa maniobra, no nos pasó nada”, contó José Lizarazu, quien conducía el vehículo. “Nos salvamos de un milagro”, agregó.

Recordó que al ver los motorizados parados, su enamorada le dijo que retroceda; le hizo caso y en ese instante llegó el impacto del talud sobre el motorizado.

En ese momento, él sintió que se desmayó, pero luego despertó y vio a su pareja lastimada. “Gracias a Dios vino una persona que nos dijo que era bombero y nos ayudó a salir”, dijo.

Recordó que antes de salir, él ayudó a su pareja a salir por la parte de atrás del vehículo, ya que ese espacio estaba fuera del derrumbe. “La tierra nos empujó unos metros (hacia atrás)”.

La mamá de José contó a Página Siete que luego del susto, la pareja está estable y sólo tiene contusiones.

“La enamorada de mi hijo ya está bien y por eso ya la dieron de alta”. Agregó que se pensó que Vanesa se había roto la nariz, pero “gracias a Dios no pasó nada y los dos están bien”.
“Se derrumbó el cerro con un fuerte ruido. Piedras, tierra y plantas entraron al auto por el lado derecho. Agaché la cabeza (…)”.

Patricia Monje

“Como estaba oscuro, asumimos que estábamos enterrados. Logramos abrazarnos (en el auto)como esperando la muerte”.

Patricia Monje

“Vi que la tierra estaba cayendo, retrocedí y ese rato la tierra cedió sobre nosotros. Gracias a esa maniobra nos salvamos”.

José Lizarazu

Una persona fue a rezar, ya que su familia se salvó

El alcalde de La Paz, Iván Arias, contó que una persona llegó al lugar del promontorio de tierra para rezar porque su familia se salvó.

“Un señor que estaba en el lugar (el jueves después de que cayó el talud) estaba rezando. Yo creí que era un funcionario, pero no fue así. Él fue al lugar a ver lo que pasó porque toda su familia hubiese muerto. Agradecía a Dios porque están vivos”, contó la autoridad.

El burgomaestre explicó que seis personas quedaron heridas por la caída de 2.500 toneladas de tierra del cerro.

“Todas fueron trasladadas al hospital. Casi la mayoría está con alta médica”, informó Arias.

Resaltó que cuatro personas fueron sacadas de un vehículo público y dos, de otro. “Las personas están bien”, indicó.

El jueves, cerca de las 18:30, la tierra del cerro cedió y sepultó a dos vehículos, según el reporte oficial del municipio. Ahora, la avenida está cerrada, ya que se realizan trabajos de estabilización en el sector. Se prevé que esa ruta esté cerrada hasta el domingo.

Según Arias, desde el momento en que se anoticiaron de la emergencia, la Alcaldía llevó 12 volquetas, dos tornamesas y más de dos cuadrillas de funcionarios de la Dirección de Riesgos para que ayuden a limpiar la tierra.

Resaltó que en un principio se creía que había más vehículos sepultados, pero “gracias a Dios fue una desgracia con suerte”, dijo la autoridad municipal.

Indicó que la tierra cayó poco a poco, ya que si hubiese caído de un solo tiro los resultados hubiesen sido lamentables.

“Quiero agradecer a Dios que no haya costado vidas”, dijo el Alcalde.

Las autoridades sacaron los dos vehículos que estaban sepultados en ese sector. Los trabajos duraron más de 12 horas.

Fuente: Pagina Siete.

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