La larga espera por una vivienda social

2

Elizabeth Salinas y su familia alquilaban una de las viviendas que fue enterrada por el lodo por la riada del Taquiña. Ese día, el 6 de febrero de 2018, el aluvión no solo sepultó sus pertenencias, sino también se llevó la vida de su hijo Gamaliel, de 12 años, que murió al intentar rescatar a su mascota.

“Tuve que soportar y sobrevivir a la pérdida de mi hijo, imagínese. Y encima tuve que afrontar la ruptura de mi matrimonio”, cuenta Elizabeth. Actualmente vive en una iglesia y mantiene sola al único hijo que le queda. “He vivido una tragedia”, asegura.

Aguarda esperanzada recibir la vivienda social que le fue prometida. Esa entrega a la fecha no se concreta porque aún no tienen el derecho propietario del terreno que le otorgó la Alcaldía de Tiquipaya.

El mecánico Miguel Gonzales también perdió su vivienda y su taller en la mazamorra, pero hoy es uno de los beneficiados con las viviendas sociales construidas por la Agencia Estatal de Vivienda (AEV). “Aún falta algunos detalles y mientras tanto vivo en la casa de un amigo, pero estoy agradecido”, dice.
Los damnificados determinaron quedarse en sus terrenos.

Los hijos de Héctor Torrico (77), quien murió sepultado, aún no se recuperan de su pérdida. Viven en alquiler y, paradójicamente, deben seguir pagando al banco los intereses de esa construcción inhabitable que quedó bajo tierra y las piedras.

La Alcaldía les donó un terreno en áreas verdes dentro de la Urbanización Colinas del Padre Rey, pero la OTB del lugar se opuso a la medida solidaria. Debido a ello, nuevamente el municipio los reubicó a 100 metros de distancia, también en área verde, pero de nuevo el rechazo de los vecinos y dirigentes pudo más que la decisión del municipio.

La familia Torrico vive como extranjera en su propia tierra aguardando la materialización del ofrecimiento de una vivienda social, que no llega.

La AEV exige por norma que todos los terrenos cedidos a los damnificados tengan título de propiedad. Ese es el principal obstáculo que impide la construcción de las casas sociales.

Debido a este requisito, difícil por el área de riesgo, algunos afectados se cansaron de esperar . Prefirieron reconstruir sus casas con sus propios recursos con la esperanza de obtener algún día el título de propiedad.

Hasta la fecha, la Agencia Estatal de Vivienda ya construyó total o parcialmente una veintena de casas para los afectados por la mazamorra en Tiquipaya. Según fuentes de la institución, la AEV espera contar con los recursos económicos para continuar con ese propósito.

Pagina Siete.