Día 1: el encierro

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Nada es igual. El sonido de cachorros de dinamita advertía el paso de ellos, de los que horas antes sembraron terror en las calles de La Paz, de los que salieron iracundos a quemar casas y buses, de los que saquearon negocios. “Tenemos que apagar la luz. Ya están cerca”, susurraba una pequeña escondida en uno de los cuartos de una casa en una ladera que une las urbes de La Paz y El Alto. Todos guardaban silencio.

“Vecinos: tenemos que salir a defendernos. Un hombre por familia tiene que salir para cuidar nuestra calle”, gritaba un joven la madrugada del lunes 11 de noviembre. Otro se encargaba de golpear las puertas para despertar a los vecinos. No era necesario. Nadie podía dormir. Nadie podía entender y muchos no podían creer cómo la renuncia de Evo Morales a la Presidencia desató la ira de grupos de choque del Movimiento Al Socialismo (MAS) que se organizaron para cobrar venganza y destruir todo.

El domingo en la noche, horas después de la renuncia de Morales, en la zona Sur, los simpatizantes del MAS quemaron 64 buses PumaKatari en Chasquipampa y Achumani, saquearon negocios y apedrearon inmuebles. Nada calmaba la ira de los manifestantes. Tenían sed de venganza. Enfurecidos quemaron y saquearon las casas de la periodista Casimira Lema, de Televisión Universitaria, y del rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Waldo Albarracín. Este último era representante del Comité de Defensa de la Democracia (Conade), ente opositor al entonces gobierno de Morales. No hubo daños humanos, pero el trabajo de una vida quedó en cenizas.

La madrugada del lunes, el miedo se apoderó de La Paz y El Alto. En la plaza Murillo y el centro, los manifestantes que celebraron la renuncia de Morales, desaparecieron. Sólo algunos jóvenes se quedaron en las vigilias de Kilómetro Cero. Ellos mantenían vivo el fuego de lucha que comenzó el 21 de octubre, un día después de las elecciones presidenciales: “¿Quién se cansa?/ Nadie se cansa/ ¿Quién se rinde?/ Nadie se rinde/ Evo de nuevo, huevo carajo”. Pero de un momento a otro, la gente pasó del festejo a la zozobra.

Luego de enterarse de los ataques en la zona Sur, la madrugada del lunes, en las calles aledañas a la Pérez Velasco, la plaza Eguino, Max Paredes, Tumusla y Cementerio General, los comerciantes cerraron sus negocios e instalaron barricadas para evitar saqueos. “No he dormido nada. No me voy a mover de aquí”, dijo una de las vendedoras de la Uyustus. No era la única. A las diez de la mañana del lunes, los vendedores no bajaban la guardia. Más al contrario se organizaban para realizar vigilias y cerrar todas las vías de ingreso al mercado con alambres y sogas.
64 PumaKatari fueron quemados la noche del domingo.

En la mañana, las calles estaban desiertas. En inmediaciones del Cementerio General y la Garita de Lima, los puestos de venta de pollos, verduras y frutas estaban cerrados. A escondidas, unas cuantas comerciantes sacaban algunos productos.

“Esto ya no es lucha por la democracia, por la izquierda o la derecha. Estamos acá para salvar nuestras fuentes de trabajo. Hay mucha susceptibilidad. Algunos dicen que son masistas, otros dicen que los opositores. Al final ya no sabemos qué pensar”, dijo una de las comerciantes que tiene un puesto de venta en el mercado Rodríguez. Al igual que sus compañeras, ella se armó con un palo para cuidar su patrimonio.

El lunes en la mañana, todos los negocios y los bancos del centro de la ciudad están cerrados, muchos de los cajeros automáticos dejaron de operar. Antes del mediodía, sólo funcionaba el del Banco Unión y decenas de personas hacían filas para sacar dinero. Tampoco había transporte público. Casi todos estaban obligados a caminar.

El pan y el huevo eran los productos más buscados. Las personas hacían filas en algunas tiendas de San Pedro y del mercado Rodríguez. “Uno no sabe qué pasará. En la Guerra del Gas (octubre de 2003) he sufrido mucho. Recuerdo que no podía encontrar un huevo. Comimos arroz puro. Tengo miedo y pena”, dijo un ama de casa que bajó desde Munaypata hasta el mercado Rodríguez para adquirir alimentos. Tenía ojeras. “No pude dormir”, añadió.

Después del mediodía, muchos vecinos dejaron por unas horas el encierro y se animaron a salir a las calles para buscar alimentos. “Las vendedoras de pan no abrieron sus anaqueles. Todo está vacío. Las encontramos en los hornos”, dijo uno de los ciudadanos.

En unas cuantas horas, un huevo que antes valía 70 centavos, subió a 90. El kilo de la pulpa de carne de res subió de 36 a 40 bolivianos.

Nada era igual. Para Beatriz, este lunes algo se rompió. “Sentí un dolor en el pecho”, dijo y se sintió peor cuando vio los videos que los vecinos de varias zonas de la ciudad compartían en redes sociales. “Quemaron casas, los Pumas están en cenizas”, lamentó.

Desesperados y en horas de la tarde, varios vecinos publicaban imágenes de cómo los militantes del MAS se reorganizaban para tomar las calles. En la parte alta de las Lomas de Achumani y Chasquipampa, los pobladores salieron para defender sus propiedades.
Unidades policiales fueron saqueadas y quemadas.

En La Paz, los grupos de choque se organizaron para quemar los módulos policiales de Chasquipampa y Alto Lima. En las laderas, en las zonas como Villa Victoria y Munaypata, los vecinos organizaron cabildos. “No hay Policía. Los atacantes ya están bajando. Tenemos que salir, nos tenemos que organizar”, gritaba uno de los jóvenes. Apenas sonaron unos petardos, la gente se replegó a sus hogares. “Ya están cerca”, dijo uno de ellos.

Horas antes, tropas de militantes del MAS marchaban en la zona de Río Seco de El Alto y gritaban con fuerza “Guerra civil, guerra civil, guerra civil”. La escena fue grabada en un video que luego circuló a través de redes sociales. Parecían soldados dispuestos a destruir todo lo que estaba a su paso. Y así fue.

En El Alto, las turbas declararon la guerra a los policías que tres días antes se amotinaron contra el entonces gobierno de Morales, incluso unos efectivos sacaron de sus uniformes la wiphala. Estos grupos se desplazaron a diferentes puntos de la urbe alteña y atacaron la Unidad Operativa de Tránsito (cerca de la Ceja), el Comando Regional de la Policía Boliviana (carretera a Oruro, altura cruce Viacha) y las estaciones policiales de San Roque y Ventilla. No contentos con eso, se dirigieron para quemar la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc). Los policías fueron rebasados y escaparon del lugar.

Los manifestantes llegaron también hasta las puertas de la Universidad Pública de El Alto y querían tomar los predios donde tal vez estudiaban sus hijos. Los acusaban por venderse a la derecha.

Desde El Alto, la zona Sur y otras laderas, los grupos del MAS se dirigían al centro. Los policías pedían ayuda a las Fuerzas Armadas. Los vecinos se alistaban para hacer guardia. Dos horas antes de terminar el lunes, el Ejército desplegó militares para cuidar las calles. “Hay que apagar la luz. Ya están bajando”, repitió la niña. Así se inició otra larga noche de encierro.

Cronología de una semana de crisis y luto en Bolivia

Viernes 8 Tras 20 días de paro cívico nacional y cuatro movilizados asesinados , la Policía se amotina y se suma al pedido de renuncia de Evo Morales.
Sábado 9 Emboscan la caravana que viajaba a La Paz; masistas toman rehenes, los vejan y torturan. Evo llama a sus militantes a luchar ante lo que llama “golpe”. Vándalos saquean en El Alto, queman antenas de red Uno y TVU. En Oruro, queman la casa del gobernador masista Víctor Hugo Vásquez.
Domingo 10 Auditoría de la OEA establece fraude en las elecciones. Tras el informe, Evo llama a elecciones.
Potosí Ataque del MAS a la caravana deja cuatro mineros heridos por balas. En Potosí, queman casa del diputado Borda y del ministro Navarro. Suman las renuncias del Gobierno.
Renuncia Desde el Chapare, Evo Morales anuncia su renuncia a la Presidencia. García Linera advierte que volverán. En la plaza Murillo y varia capitales hay festejos cívicos. Comienzan los saqueos en El Alto y La Paz.
Ataques Turbas saquean y destruyen en varias zonas. En el sur, queman 64 buses ediles PumaKatari, queman la casa del rector de la UMSA, Waldo Albarracín, y de la periodista Casimira Lema. Hay ataques, asedios, agresiones, violencia toda la noche. Los vecinos hacen vigilia y resisten a los vándalos.
Lunes 11 La Paz es campo de guerra. Persisten ataques a vecinos. Masistas queman módulos policiales, la Subalcaldía de Mallasa. La Policía es rebasada. Las FFAA se suman a tareas de control por la noche. Marchistas gritan “Guerra civil”.
Martes 12 Asume la presidencia transitoria Jeanine Áñez. Evo Morales llega a México, que le da asilo.
Miércoles 13 Hay violencia en todo el país. Áñez nombra su gabinete. Persiste el acoso a los vecinos.

Pagina Siete.